Bonita se ve. Bonita, pero bien bajita (mide un metro 58). De todas maneras, estos centímetros que pudieran faltarle los suple con un temperamento avasallador. Cuando su madre y su padre -un ruso ucraniano que arrancó a Chile después de la segunda guerra mundial- decidieron llamarla Katherine por Catalina la Grande de Rusia, no estuvo mal puesto el nombre: la Salosny cree firmemente estar destinada para grandes cosas.




Acompañada por sus dos gatas, Nadia y Simona, reconoce que una de las cosas que más detesta es “ser una persona corriente”. Y es que su vida tampoco lo ha sido. Sus padres se separaron cuando ella apenas tenía seis años. Luego, su madre se volvió a casar y partió con ella a vivir a Mendoza. A los pocos años, se volvió a separar y debieron regresar a Chile. Katherine tenía 15 años. Entró a estudiar al colegio Redland y se fue a vivir con su padre. “Hasta que llegó un minuto en que algo me dijo ‘Katy un poco de estabilidad por favor’. Y ahí partí a vivir sola. Tenía 19 años”.




A los 23 años, estuvo a punto de casarse con un pololo con el cual tenía una relación de años. “No tenía los partes hechos, pero estaba claro que nos íbamos a casar. Pero algo en mí, como un minuto de iluminación -y gracias a Dios que le he creído siempre a eso-, me dijo: ‘No, no. Esto no es para ti’. No era mi misión es ese minuto…”.




- ¿Y nunca se ha arrepentido de esa decisión?




No, jamás.




De esto hace ya tiempo. Katherine Salosny tiene ahora 29 años. Varios otros hombres han pasado por su vida. Ha viajado por el Caribe y el mundo buscando islas y conociendo gente nueva. Ha tenido aventuras fugaces. Y su éxito en Extra jóvenes y su participación en el no tan feliz Ene Tv ya son cosas del pasado. Ahora tiene un espacio en Siempre lunes, que no es todo lo que ella quisiera, y un manager argentino que está a cargo de su nueva imagen.




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“MIS INSTINTOS”




- ¿Es cierto que no quiere ser más la lolita de blue jeans?




No, absolutamente no. Eso sí que lo tengo claro.




- ¿Y es verdad que usted quiere transmitir una imagen más de mujer?




Más que un cambio de imagen, busco mostrar que a mí me pasan cosas. Desde un cuento existencial, profesional, interior…, no sé. Tengo mil cosas que contar, mil cosas que decir. Sé para lo que sirvo, sé cuál es el efecto que puedo provocar en la gente.




- ¿Y qué riesgos está dispuesta a correr?




Todos. La vida para mí ha sido un riesgo. No se trata de que yo me haya propuesto ser diferente, si no que simplemente he decido hacerle caso a mis instintos, a mis sentimientos.




- ¿Está yendo al psicólogo?




(Se queda callada, más que en ninguna otra pregunta). Sí, bueno la verdad es que desde hace un año y medio estoy yendo casi todos los días. Incluye también sesiones de sicoanálisis. En momentos difíciles, uno no se la puede sola. De todas maneras, éste no es un tema del cual me gusta hablar mucho. Lo considero una pregunta muy íntima.




- Está contenta con su participación en el programa Siempre lunes?




Yo ocupo un espacio dentro de un programa que pertenece a Antonio Vodanovic. Estoy contenta en el sentido de que es un programa con un buen equipo, una tradición y un público ganado. Pero lo que yo quisiera es tener mi propio programa.




- En Extra jóvenes y en Ene TV usted tenía un rol protagónico, lo cual ahora no sucede. ¿Siente un poco de nostalgia por aquella época?




Claro que sí. Por eso lo que yo quiero es tener un programa para mí. Me siento absolutamente preparada. Creo, además, que me lo merezco. Tengo una experiencia profesional en televisión que me permitiría aportar bastante. Creo que no me han aprovechado bien, aunque también es cierto que uno va creándose oportunidades. Uno también es culpable de las cosas que le pasan. Pero no hay que cerrar los ojos a que existen ciertas limitantes. Y, por ejemplo, una de éstas es que a nadie se le ocurre que una mujer podría estar en un programa estelar, manejándose con ese público.




- Ustedes se fue junto a Felipe Camiroaga del Canal 11. Pero después a él lo llamaron para hacer teleseries y animal el festival. Da la impresión que ha tenido más éxito que usted después de la salida de Extra jóvenes. ¿A qué lo atribuye?




Creo que esto también responde a una cultura machista, sin desmerecer su potencial, porque a Felipe lo encuentro muy talentoso. Es buenmozo, es joven y no tiene competencia. Pero el hecho de que lo hayan llamado más a él que a mí, para mí no significa que él sea mejor que yo… No sé, es difícil contestar esta pregunta… Creo que no se han dado cuenta no más.




- ¿Es cierto que usted tuvo una relación sentimental con él?




Sí, tuvimos una relación de pareja de casi un año. Pero ahora él tiene su vida y yo la mía.




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- Usted tiene un manager argentino (Fernando Belloni). ¿Es necesario tenerlo?




Yo no me lo había planteado, hasta que él apareció. Es necesario, porque hay muchas variables que yo no puedo manejar: quiero tener mi programa, quiero hacer muchas más cosas y quiero cuidarme también. La televisión es muy comercial, pero al mismo tiempo se da un juego de emociones tan fuerte, que tienes una gran responsabilidad como imagen, como persona y como producto.




- ¿Cómo lo conoció?




El llegó a mi, yo no lo busqué. El me veía por el cable, en Argentina. Era manager de varias modelos top. También trabajaba con varios grupos musicales, entre ellos Soda Stereo. Y le tincó esta chilenita. Y así llegó hasta mi casa, con todo tipo de currículum, a presentarme su proyecto. Y la verdad es que sentí que yo lo necesitaba.




- ¿Y ha sido sólo un interés profesional el que ha existido entre los dos?




Puro interés profesional (se ríe). Exclusivamente. Es obvio que separar lo profesional de lo emocionales muy complicado y tiene que haber una afinidad. Yo necesito admirar a quien tengo al lado para poder trabajar, y viceversa también.




- ¿Y este cambio de imagen tiene algo que ver  con que usted se quiere proyectar hacia Argentina?




No sólo hacia Argentina, sino al extranjero en general. Ahora tenemos en vista un viaje con Fernando, para ira a conversar con algunas personas. Porque yo estoy creando mi empresa aparte; yo tengo la camiseta puesta por el Canal 7, me encanta, sobre todo en términos humanos, pero hay como un no atreverse a encontrar un sello propio. No existe la voluntad de querer arriesgarse, de mostrar cosas nuevas. Creo que está bueno de que se acabe esta etapa llamada transición.




“Entre los canales líderes, siempre hay como una pugna por mostrar las mismas cosas. Y yo creo que la competencia está en diferenciarse. Y para esto hay que romper esquemas”.