Hace rato que Karen Doggenweiler soltó ataduras y se planta con sus convicciones, aun cuando resulte desafiante, provocadora. En este último tiempo ha corrido cercos y límites sin estrategias ni cálculos y que —para sorpresa de varios que presagiaban que en su aventura política podía ‘quemarse’—, sólo le ha traído beneficios. Por más de cinco meses dejó su rol de animadora del Buenos días a todos (BDAT) para sumarse a la campaña presidencial de su marido, el abanderado del PRO, Marco Enríquez-Ominami, y recorrió Chile —acompañada además de sus hijas Fernanda y Manuela— hablando de aborto terapéutico, matrimonio igualitario, recuperación del cobre, educación gratuita, entre otros temas. Su protagonismo fue tal, que hasta los candidatos presidenciales Franco Parisi y Tomás Jocelyn-Holt dispararon en su contra tratándola de “escort” y acusaron a MEO de utilizar y manipular a su mujer para conseguir votos. Ella ni se inmutó…

A mediados de enero volvió al matinal de TVN en gloria y majestad, soltando riendas a su peluseo y clásicas imitaciones de artistas que contribuyeron a que el BDAT tomara el liderazgo en marzo, después de diez meses de ser superados por Bienvenidos de Canal 13. No pasó mucho cuando vendría una nueva osadía de Karen: apareció nada menos que en la portada de la revista Cáñamo con una hoja de marihuana, pidiendo la salida del estupefaciente de la lista de drogas duras, aun cuando la animadora reconoce que jamás en la vida ha fumado un pito. Para cualquier rostro ancla de un canal asociarse a alguna droga podría resultar un riesgo, menos para ella que pretende correr todos los límites por sus convicciones. “Estoy dispuesta a eso y mucho más”, asegura. Y agrega que aprovechará su sitial en el matinal, en Mamá a los 15 —contemplado para el segundo semestre de este año— y en el espacio que venga para tocar los temas que considera relevantes para el país.

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—Al parecer su regreso al BDAT contribuyó a repuntar en rating tras casi un año de perder con Bienvenidos…

—Y vamos ganando el año… La mañana siempre ha sido un escenario muy difícil, pero el equipo del matinal —para mí el mejor— decidió apostar por el servicio público; eso ha sido clave. Estar en una campaña política implica recorrer el Chile profundo, entender que si en Santiago faltan médicos especialistas, en regiones ni hablar; y el programa se ha hecho cargo de esa realidad. A propósito de los dos terremotos del norte, también hemos aportado en cultura sísmica, con Marcelo Lagos que es geógrafo físico, con científicos y expertos…  Y ser periodista —al igual que Julián—, te da herramientas para conectar al especialista con el sentido común de la gente…

—¿Cuánto influyó en la baja de audiencia la ausencia de Felipe Camiroaga? Quizá muchos no reconocían el programa sin él, y optaron por cambiarse…

—Independiente de quien lo anime, el programa es querido, el público lo siente muy propio y, por supuesto, se echa de menos a todos nuestros compañeros. Felipe era un tremendo animador, adorado por todos, y familiares de nuestros amigos que ya no están nos dicen que ven el matinal para conectarse con Chile, pero también con sus deudos, seguir el lazo con ellos. Hay una relación sentimental, de mucho cariño…

—Hoy los matinales utilizan casi la misma fórmula, ¿por qué ninguno se atreverá a innovar para distanciarse en el rating?

—La fórmula es la de Mauricio Correa, del Tata, del Buenos días con noticias, despachos en la calle, pero insisto, el servicio nuestro ha sido fundamental, y no es asistencialista, de regalarle a una señora una canasta de mercadería, sino uno moderno, de entregar herramientas, información y eso siempre premia. TVN es muy potente como plataforma, llevo 23 años aquí, me encanta que lideremos, sin embargo, creo que un canal público no tiene por qué ser número uno. Es un canal con misión, debe cumplir con varias cosas, sin embargo, se le exige demasiado. Muchos privados postulan a licitaciones, y piden que el Estado —a través de subsidios— les financie la cultura, ¡cuando era parte de los requisitos para postular!… Es un gran momento para plantearse los contenidos y desafíos de la nueva TV.

—23 años en TVN, ¿nunca se ha tentado en mirar para el lado?

—He tenido estupendas ofertas, me han llamado de todos lados, pero ¡me gusta TVN!  Me encanta que tenga misión, no habría podido hacer Mamá a los 15 en otro lado; aquí se trata como un tema de salud pública, quizás otro canal lo hubieran abordado desde el punto de vista asistencialista, retando a la niñita, y otro le habría dado un toque sensacionalista. Más de alguien me ha dicho: “prueba y conversa”, pero no pasa por un tema de lucas, tengo un compromiso con el Siete; terrible decirlo, porque ¡¿cómo negocio después de esto?! (ríe) TVN ya lo sabe, y valora mi fidelidad…

—Usted a su vez ha contado con el apoyo para salir de pantalla a hacer campaña con su marido. ¿No temió esta vez arriesgar parte de su popularidad al entrar tan de lleno en política?

—Jamás he tomado la calculadora para ver qué me conviene. Y claro, era un riesgo porque la candidatura de Marco es progresista, habla de educación pública gratuita y de calidad, de salud, de Estado garante, reforma tributaria, de derechos sexuales reproductivos de las mujeres… Sin embargo, hoy se valora la valentía, que uno se matricule con todos los temas.

—Hay personajes que se han ‘quemado’ por identificarse con un sector político.

—La gente quiere que asumas riesgos. Marco es así, me enamoré de un hombre que lo arriesga todo. Lo más fácil era asegurarse la reelección como diputado o senador por siempre, con el sistema binominal es muy simple; él se aventuró, fue valiente en desafiar al poder, en ser el primero en hablar de los temas que hoy se discuten, y el progresismo pasó a ser la tercera fuerza política. Eso es muy valioso, cómo no sumarme, cómo no compartir sus ideales.

—¿Cómo se tomó que dos presidenciables la tildaran de escort y a su marido de manipularla para conseguir votos?

—No comparto su visión de las mujeres, es mirar nuestro rol de muy mala manera. Jamás he escuchado a Marco hablar de la señora de ningún candidato, y tiene que ver con un machismo que no comparto. Hace rato tenemos derecho a voto, a opinar, y yo no he trabajado por él, sino con él; aquí no corre eso de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Estoy a su lado, son muchos los temas que me importan, que conversamos y he tenido participación en sus contenidos. No sólo nos amamos, compartimos sueños de manera genuina. Insisto, la gente valora cada vez más la osadía, la originalidad, que toques temas que otros no se atreven.

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“Estoy dispuesta a aprovechar mi tribuna en TV para hablar de salud que es tremendamente importante. Animo bingos, completadas porque la gente necesita pagar sus tratamientos, remedios. La ciudadanía está abierta y receptiva a hablar de otros temas, de aborto terapéutico, por ejemplo, sin embargo los parlamentarios que están pagados para eso, ¡no lo hacen! Hasta ahora los proyectos están declarados inadmisibles, o sea, ¡ni siquiera se pueden discutir!, cuando el debate ayuda a tomar una opinión informada… Volvemos al riesgo, alguien que resulta electo, que tiene los votos, ¡es para arriesgarlos! Espero que este gobierno que ganó con una mayoría grande —a pesar de que no votó tanta gente— lo aborde, así como asamblea constituyente y otros”.

—Mario Kreutzberger considera que los animadores no deben meterse en política porque se deben al público…

—Respeto esa mirada, sin embargo, creo que es necesario fijar posturas; los chilenos salen a la calle a exigir sus derechos, lo mínimo que uno puede hacer es sumarse a eso; los jóvenes nos han remecido y te exigen opinión, compromiso, no puedes pasar por la vida sin decir qué piensas. Valoran saber a quién tienen adelante. Estuve en Las dos caras de La Moneda de Don Francisco, y fue súper jugado, valiente; les dijo a los entrevistados cosas fuertes. Quizá preguntando es su manera de fijar posiciones; me sorprendí gratamente. Me gusta que TVN defienda mi derecho a opinar a pesar de los reclamos que —me imagino— deben llegar de todas partes. Protegen nuestra independencia.

—No debió haber sido muy grato para los ejecutivos del canal verla en la portada de la revista Cáñamo con una hoja de marihuana, ¿desde cuándo tan desafiante, Karen?

—Soy la misma de siempre. No existen muchas posibilidades de hablar de estos temas. Estoy dispuesta a eso y mucho más. El narcotráfico y drogadicción hay que tratarlos como un tema de salud pública, no metiendo a la cárcel a los chiquillos donde entran en contacto con drogas más duras y se relacionan con delincuentes. Si es por eso, ¡pongamos también el trago como droga dura! Y sí fíjate, puede que esa portada sea una provocación, fue una forma de decir “abramos el debate”, que estoy dispuesta a defender a esos cabros.

—¿No era un riesgo para su imagen como rostro ancla de un canal público aparecer asociada a la marihuana?

—Lo hice porque creo que no se pueden restringir las libertades individuales, y es el minuto de hablar de los grandes temas. Hoy en Chile ya estamos conversando de Acuerdo de Vida en Pareja. Soy muy amiga de Ernesto Larrese y Alejandro Vanelli, los primeros en contraer matrimonio igualitario en Argentina y me enseñaron algo muy valioso: “los mismos derechos, con los mismos nombres”. Si de algo sirvió esa portada, es para que una mamá converse con su hijo. Yo hablo con la mía, no soy partidaria de que fume marihuana, pero debemos discutir, no militarizar el tema, ni encarcelar a los consumidores.

—¿Hasta dónde está dispuesta a jugársela por sus convicciones?

—Soy valiente, muy libre, he cruzado todas las barreras, siento que estoy llamada a correr los límites. Insisto, si tengo una posición de privilegio como es la TV, el matinal, la política, es para hablar de estas cosas. A veces en la calle creo que las señoras me van a retar, pero la mayoría se me acerca para decirme: “qué bueno mijita, me encanta que hable de todo, que acompañe a su marido”.

—¿Cuándo empezó a atreverse?

—Llegué con el equipo de Patricia Politzer a formar el departamento de prensa de TVN pos dictadura, y revisando videos de esos años, ¡hacía unas preguntas feroces! Entrevistar a Krassnoff, a Moren Brito, al brigadier Espinoza, Manuel Contreras, los ministros de la corte, me hizo asumir riesgos e ir más allá. Claro, después con programas de entretención es difícil esa posibilidad, sin embargo, con Mamá a los 15 y otros espacios de entrevistas, he podido hacerlo. Sin duda hacer una campaña política te exige compromiso, conocer el país, ir a Tocopilla, Chiloé, Magallanes donde debes tocar temas locales y tomar posición. Por supuesto que Marco es un insumo maravilloso en mi vida más allá del amor; tengo una mamá súper política, abuelos que llegaron en el Winnipeg, y un padre ingeniero comercial que siempre miró la política con desconfianza. Todo eso me ha dado un piso y la confianza para decir lo que pienso en diferentes tribunas.

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Cuenta con el regreso de Marco para el 2018, y está dispuesta a dejarlo todo de nuevo para acompañarlo en su objetivo de llegar a La Moneda. “Espero que el progresismo esté presente en cuatro años, esté en la papeleta, y ojalá con Marco; es mi candidato. Creo profundamente en él, es jugado, veo cómo le copian las ideas. Gente de todos los sectores valoran su inteligencia, talento, valentía y capacidad. En un régimen presidencialista como el nuestro, cuando hay voluntad política para hacer las cosas, se nota demasiado, por eso es tan importante la figura del presidente. Sé que Marco tiene la convicción de hacer las cosas, se la jugaría porque este modelo ha traído mucha desigualdad”.

—¿Hasta dónde está dispuesta a jugársela por su marido?

—Como dice la canción de Chayanne: “lo dejaría todo”… Confío plenamente en sus capacidades…

—¿Por qué tendría él posibilidades el 2018? ¿No era su momento en la reciente elección?

—Fue una elección difícil, distinta por la cantidad de candidatos, lo que me parece bueno, y fue Marco quien derribó esa puerta. Los que votaron por él y transformaron el progresismo en la tercera fuerza política lo hicieron con mucha convicción. El voto de esta elección fue por educación, salud, vivienda, pensiones dignas…

—Siempre se muestra muy alineada con su marido, ¿hay algo en que esté en desacuerdo con él?

—Hemos tenido visiones distintas, discutimos harto sobre aborto terapéutico, por ejemplo. Sí me he preocupado de las formas, él ahora habla más lento; algo de mérito tengo que hoy pronuncie mejor.

—¿Cómo evalúa estos casi dos meses de gobierno de Michelle Bachelet?

—Se está instalando, le tocaron situaciones complejas como los terremotos del norte y el incendio de Valparaíso. Valoro que se arriesgue con la reforma tributaria, aunque la cifra que pretende recaudar es insuficiente y no toca el cobre. Creo que falta explicar en qué se usará la plata, si irá a la educación superior, cuánto dinero entregará el Estado por alumno, si se terminará con la selección en los colegios… Y ser claros con la gente y decirle que a lo mejor no alcanzará para pensiones, que si alguien gana 600 mil pesos y tiene un hijo universitario, es probable que le afecte la reforma. No sé por qué aún no lo han hecho, es el minuto de aterrizar el tema; la gente se está preguntando, ¡necesita saber!

—¿Se aventuraría con una carrera política?

Me encantaría una ley de cuotas que permita mayor participación femenina en política, sin embargo, no me presentaría a un cargo de elección popular porque no me gusta el Congreso. Soy periodista, comunicadora, mi aporte es desde ahí, no haciendo leyes.

—¿Identificarse con un sector político, no le juega en contra a la hora de entrevistar?

—Transparentar lo que piensas es sano, porque puedes preguntar libremente, y si tu entrevistado empatiza con eso, es muy valioso. Me he sentido con la libertad de hacer todas las preguntas que he querido, y han evaluado bien mis entrevistas, voy al fondo con los temas. Y si algún día me llegan a decir: “usted dice esto porque tiene tal bandera de lucha”, le respondería ¡sí pues!, ¿y qué? Hace poco entrevisté a la Presidenta Bachelet, fue una conversación muy natural, hablamos de todo; con mucha libertad. Jamás me he sentido coartada.