El 2014 fue de contrastes para Karen Doggenweiler. Resultó un duro año en materia de sintonía, el de la fuga de las audiencias de la TV abierta (salvo Mega), y que le pegó fuerte a TVN y al emblemático Buenos días a todos. A cambio, su marido Marco Enríquez-Ominami se disparó en las encuestas y terminó como el político mejor evaluado, con un 50 por ciento en la última CEP, alcanzando a la Presidenta Michelle Bachelet. Un resultado promisorio que tiene expectante a Karen, quien asegura estar dispuesta a dejarlo todo una vez más por su pareja en la que sería su tercera carrera presidencial. “La valentía premia. Tantos analistas, consejeros políticos que le decían: ‘No digas esto porque puede traer consecuencias; no hagas tal cosa, ¡mantente ahí!’… Las banderas de lucha de Marco de hace tanto tiempo son las que hoy se discuten. El ha sido muy audaz”, explica sobre el aumento en el apoyo a MEO, quien además hace unas semanas ofreció poner su capital político a disposición de Bachelet para que sacara adelante sus reformas. Una idea que Karen comparte y que da cuenta de cierto coqueteo del líder del Pro con la Nueva Mayoría, tanto así que hasta algunos ya lo ven a la cabeza de un ministerio. “La Presidenta ganó con una enorme mayoría de chilenos que querían cambios y esperan que los saquen adelante para el bien de todos. A los gobiernos hay que apoyarlos cuando buscan cumplir las promesas que los llevaron a ganar”.

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Sobre la caída de sintonía que afecta a TVN (el lunes 5 de enero llegó a marcar 3,3 puntos promedio según Time Ibope; la cifra más baja en décadas) y el matinal que fue relegado al tercer lugar en el último semestre, Karen admite que han acusado el golpe. Con el equipo del BDAT estarían innovando con una pauta más atractiva para reconquistar a la audiencia. “Esto es cíclico, sin embargo, creo que llegó el minuto de replantearse la TV. Netflix introdujo un cambio en la manera de consumirla… Por otro lado, los televidentes privilegiaron una teleserie externa que despierta curiosidad por conocer otras culturas y te entregan otros puntos de vista; hay que conectarse con eso y no hacerse los lesos. Me encantan las series chilenas, pero transmitir dos nocturnas policiales seguidas quizá no fue buena idea. La noche es clave porque al día siguiente prendes la tele en el canal que la apagaste; eso calienta la pantalla. Los matinales son al final caja de resonancia del resto de la programación”.

—¿Por ahí cree que pasó la crisis de audiencia de TVN?

—Sí, y súmale que estuvimos mucho tiempo sin director de programación que en un canal público es importante porque le da un sentido y fija los propósitos. Eso tuvo consecuencias. El noticiero 24 Horas es fantástico, el trabajo de los periodistas, productores, lo que hace Mónica (Pérez) y Amaro (Gómez-Pablos) es de primer nivel, aun así, se perdió el liderazgo. La partida de Quena Rencoret también fue gravitante; era una tremenda realizadora… Sin embargo, se logró traer de vuelta a Claudia Di Girolamo y Verónica Saquel, que son parte de nuestra memoria televisiva; personas claves para formar y liderar equipos.

—¿Hay mucha incertidumbre con respecto a los cambios y reestructuraciones que podrían venirse en marzo?

—En un momento fue difícil,  no entendíamos qué pasaba, ni los canales que les estaba yendo bien lo comprendían; al final la sintonía tiene mucho de suerte, buena gestión, administración… Hace seis meses la realidad del matinal era distinta a la actual, la cosa cambió de un viernes a un lunes, ¡así de drástico! Aun así, hay un ánimo esperanzador. Se acaba de terminar un proceso de negociación colectiva que fue bueno para el canal, y las personas que ingresen ahora lo harán con mejores condiciones. Falta fortalecer los sindicatos —eso ya es un tema país— pero seguimos trabajando contentos, al menos nosotros lo estamos pasando bien.

Karen cree que es el momento de replantearse el sistema de financiamiento de TVN. “Es el único caso que conozco en que un canal público debe generar sus ingresos. Nuestro sueldo no lo pagan los chilenos como se cree; no somos funcionarios estatales. Debemos autofinanciarnos frente a otras estaciones con recursos que tienen como dueños a Luksic y Heller… TVN debe volver a liderar, buscar lo distinto. Y aunque me meta en un ‘tete’ decirlo, no me asusta que se financien algunos programas o se subsidien contenidos, ¡es el momento! Conduzco Mamá a los 15 que muestra la realidad de las niñas madres en Chile, y sería bueno que el Ministerio de Salud pudiera financiarlo, ya que hablamos de la píldora del día después, de autocuidado, del uso correcto del condón. La TV es un instrumento de educación”.

—¿Y por qué no se hace?

—Todo a su tiempo. Sería bueno y sano debatir estas cosas, pero tampoco depende de TVN que tiene las ganas y voluntad, con una directora ejecutiva joven (Carmen Gloria López), llena de energías ¡y mujer!; con el talento e inteligencia para hacer transformaciones históricas. Aunque frente a otras prioridades como educación, salud, vivienda, pensiones, un Estado más garante… quizá la televisión pública deba seguir esperando. En eso no me pierdo.

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—Tras años de liderazgo, ¿qué tan fuerte ha golpeado al equipo del BDAT terminar en ocasiones último en la franja matutina?

—Nos han pasado tantas cosas… Lo más grave que le puede suceder a un equipo nos ocurrió con el accidente de Juan Fernández. Vivimos el éxito con alegría y agradecimiento, lo mismo cuando no nos va bien. Llevábamos dos años y medio liderando, estamos serenos y concentrados en hacer la pega, en que el programa sea impecable. No estamos presionados, sabemos que la baja responde a un fenómeno más grande: la economía se ha enfriado y la TV también. Tal vez por eso el público se refugió en el romanticismo de las teleseries turcas.

—¿Hay algún mea culpa como equipo por no haber podido conservar una audiencia fiel durante años?

—Estamos en período de evaluación, de análisis. Tendrá que surgir la autocrítica y deberemos llegar a un consenso para salir adelante.

—¿No cree que hubo también una cuota de comodidad al no renovarse frente a una oferta matinal que ofrece casi lo mismo?

—No olvidemos que este equipo —Mauricio Correa, Tata Díaz, Gustavo Careaga— creó el matinal en Chile. Televisión Nacional ha sido semillero de periodistas, animadores; grandes directores han surgido al alero de Mauricio. Nos hace falta eso, que aparezca más gente. Estamos trabajando para tener novedades, reencantar, queremos sorprender. Para ello debemos trabajar y exigirnos más; dar paso a la creatividad.  

—¿Fue un error haber sacado de pantalla a Raquel Argandoña? Ella representa a un público que ve matinales y sigue la farándula.

—Ella me cae regio, es mi amiga y un tremendo aporte. Pero, ¿sabes qué?, todo el mundo opina sobre lo que no hicimos y aconseja a quién deberíamos sacar y poner. Quizás antes esas ideas funcionaban; hoy el escenario es distinto. Raquel sigue siendo importante, el equipo la adora. Hubo un tema contractual que no entiendo mucho, pero ¿quién sabe? Raquel está estupenda, sería entretenido que regresara…

Con el alto ‘rating’ de Marco, Karen ha vivido la otra cara de la moneda. De marcar 10,9 por ciento en la última elección —por lo que muchos dieron por muerta una tercera incursión presidencial— en la encuesta CEP de diciembre figuró como el político mejor evaluado. La conductora de TVN atribuye esta considerable alza a su valentía y audacia en poner ciertos temas en la mesa. “Marco fue el primero en hablar de un Estado garante, de la necesidad de una nueva Constitución”.

—¿Cómo ha reaccionado la izquierda con este crecimiento en la popularidad de Marco y que hoy figure como el político con mayor proyección del sector?

—Lo he mirado en programas y fíjate que lo escuchan con mucho respeto. Marco está súper preparado… En la primera elección muchos votaron por él como un acto de rebeldía, por estar en contra de algo; pero en la segunda, lo hicieron por convicción, en apoyo a la asamblea constituyente, a los derechos sexuales reproductivos, a los pilares para una educación pública gratuita y de calidad; por salud, vivienda, pensiones. Cada vez son más los que ven en Marco la esperanza de cambio.

—¿Cree que los que dejaron de apoyar a Bachelet ahora están con él?

—Ellos comparten una matriz, pero hay una cosa generacional. Las personas se están dando cuenta de que el sistema de pensiones no sirve, que las reglas de las carreteras concesionadas, por ejemplo, no se pueden cambiar. Hay un inconformismo evidente en nuestra generación que perdió el susto que tenían nuestros padres, y lo están manifestando. 

—¿Cómo debiera Marco capitalizar ese apoyo para lograr convertirse esta vez en presidente?

—El sigue trabajando, fijando posiciones en todos los temas, yendo más allá, lo que me encanta, porque hay muchos que creen que es mejor callar para no arriesgar. Cómo no opinar sobre relaciones internacionales, decir que no está de acuerdo con la demanda de Bolivia, si se debe o no comprar armas con la plata del cobre. Marco es hoy un referente político, lo escuchan más porque ha sido acertado y asertivo en su diagnóstico —que en principios fue muy de guata, de intuición—, y con el tiempo ha ido entregando las soluciones. Pero falta mucho para las elecciones todavía. Lo que nos corresponde a todos en este momento es apoyar a la Presidenta Bachelet que ganó ampliamente para que pueda cumplir su programa.

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—La mayoría está de acuerdo con las reformas, pero no en la manera en que las está llevando a cabo.

—Bueno, todos hemos sido testigos de la confusión. Como periodista me suelen preguntar ¿qué va a pasar con los colegios?, ¿es cierto que habrá un cambio de rumbo?, ¿los resultados se verán ahora o en 15 años? Lo mismo con la reforma tributaria, nadie duda de que este modelo ha causado desigualdad en Chile, pero aún está la sensación de que hay que explicar mejor las cosas, y eso se ha reflejado en las encuestas. No quiero calificar la gestión de los ministros, pero sin duda la implementación y comunicación no han sido de las mejores. 

—Según miembros de la Nueva Mayoría, como Jorge Correa Sutil, han dicho que el tema no pasa por una mejor explicación, sino porque el gobierno aún no termina de diseñar su proyecto.

—Si se fuera más claro y se explicara, por ejemplo: “quiero que mi hija estudie en el mismo colegio de mi vecina, pero no puedo pagarlo, ¿por qué vamos a tener que seleccionar? ¿Por qué esas niñas no pueden estudiar juntas? Es así de simple, así de explicable… Lo central es que con platas del Estado no se puede discriminar. 

—Las encuestas dicen que la gente no quiere perder la libertad de elegir como tampoco dejar de aportar en la educación de sus hijos.

—Por eso hay que ofrecer una alternativa, fortalecer la educación pública para que esa persona y tal vez un diputado se peleen por meter a su hijo en un liceo. No pueden decirle: ‘¿Sabe?, vamos a quitarle este colegio’ sin explicar a cambio de qué. La gracia es que exista una alternativa que sea espectacular.

—Hasta ahora las prioridades son la selección, el copago y lucro, por sobre la calidad.

—Es lo que falta; unirlos, hacer ese link. ¿Por qué estos puntos no pueden ir de la mano de la calidad? Una vez que se explique bien la reforma educacional y se usen todas las herramientas para comunicarla, los chilenos la entenderán y apoyarán. Este tema es muy amplio. A mí por ejemplo, no me gusta el Simce; no quiero que a mis hijos los midan, que los profesores compitan por tener más matrículas. Hace unas semanas salió un aviso en La Tercera diciendo que se vendía un colegio con dos mil alumnos; esa es la realidad de nuestro país. La reforma de Marco es más profunda, toca el Simce, los profesores… El fue a una sala cuna pública y estudió en un liceo en Francia, y recién en Chile se dio cuenta de esa cosa clasista, discriminatoria cuando le preguntaron su segundo apellido, si Enríquez era con H o no. Imagínate él que es súper moreno, negrucho… Sin el ánimo de homogeneizar, pero sí de emparejar bien la cancha, la idea es que un niño que vaya a una sala cuna pública pueda llegar a ser presidente.

—¿Cómo lo hará Marco para manejarse con un electorado que —le insisto— no quiere perder libertad, participar en la educación de sus hijos y que no le quiten el salero de la mesa?

—Sin duda las libertades son tremendamente importantes, pero llega un minuto en que hay que ser valientes y tomar decisiones por un bien mayor, como cuando se hizo la ley de instrucción primaria que obligaba a todos los niños chilenos a ir al colegio. Eso restringía la libertad de los padres de mandar o no a su hijo a estudiar, pero se hizo en bien de ellos. Esta sensación de que hay una asignación por alumno, que tu hijo es dueño de un monto, no ha traído cosas buenas y nos ha llevado a tener la universidad más cara del mundo. Son discusiones que tienen que darse, ojalá se hubiera ido más allá y estuviéramos hablando de asamblea constituyente, para que no pase que si la mayoría aprueba un proyecto en el Congreso, se recurra al Tribunal Constitucional para bloquearlo.

—El ingreso a la Nueva Mayoría parece el único camino viable de Marco para ser presidente, ¿él está dispuesto?

—Tendría que ser una Nueva Mayoría progresista, que incorpore otras fuerzas políticas, así como está no es suficiente. Es el sentir de la gente; los chilenos quieren ir más allá, correr los límites; ¡ese es el progresismo!

—¿Bajo qué condiciones ingresaría entonces al conglomerado?

—Es que Marco no ve así las cosas, es restringirse a mirar la política en términos de cupos, y jamás haría eso. Ha estado siempre disponible para participar en primarias, pero en primarias para todos los cargos, en todas las regiones, vinculantes y que los resultados se respeten. 

—Se rumorea que podrían llamarlo para un ministerio…

—Para ser ministro debe haber una relación anterior y de mucha confianza, no es que te llamen de un rato para otro… Nadie se ha comunicado con él, nadie lo ha llamado, nada.

—El ha pedido reunión con la Presidenta y el ministro Peñailillo, ¿por qué cree que no lo reciben?

—Quiero pensar que hay otros temas que resolver; me gustaría mayor diálogo. Hay una disposición distinta hacia él eso sí, y es porque muchos democratacristianos y socialistas están con la mente más amplia. Y porque Marco está más grande también. Que te traten diferente, te acojan, no te ninguneen y sentir que has tenido la razón, cambia tu disposición, te vuelves más receptivo.

—Dicen que la tercera es la vencida, y hoy él está en una posición inmejorable, ¿cómo manejarán las expectativas?

—Lo veo sereno, seguro. Perder es muy duro, y nosotros hemos sido derrotados en dos elecciones. Tenemos temple y fuerza; herencia de nuestros antepasados. En algún minuto de la última presidencial me dijo algo muy sabio: ‘Bachelet va a arrasar. Hay que tener buenas razones para ganar, pero también para perder’, ¡y por Dios que teníamos buenas razones para perder! Eso obliga a enfocarte, a jugártela por tus ideales. 

—¿Hasta dónde se la jugará usted en una nueva carrera presidencial?

—Marco cuenta con mi compromiso siempre… Falta mucho para las elecciones, en este momento estoy concentrada en mi trabajo.

—Hay quienes plantean que una jugada estratégica sería que fuera candidata a alcaldesa por el Pro en las próximas municipales, ¿estaría dispuesta?

—No, porque tengo contrato vigente —yo respeto mis contratos— y jamás postularía a un cargo de elección popular. Si estoy con Marco es porque es importante saber qué piensa la persona que acompañará al futuro presidente.

—Pero está consciente de lo importante que tiene su arrastre y popularidad en la campaña de su marido.

—Sí, y espero ser un aporte, que eso ayude.

—¿Se ha puesto un límite en el rol que asumirá para no arriesgar su carrera? Consuelo Saavedra ya experimentó los costos al verse involucrado Andrés Velasco en el Caso Penta.

—Es un tema judicial que tiene más que ver con cuestiones tributarias. Andrés Velasco ha sido un político importante de la Concertación… Ahora, aparentemente, ya no es parte de la Nueva Mayoría; eso tendrá que decidirlo él. Mi solidaridad y apoyo a Consuelo que ha sido mi colega en TVN por muchos años. Como compañera de trabajo todo mi cariño para ella, y espero que las cosas se resuelvan de una forma que le permita fortalecer su familia y continuar su carrera. 

“La decisión de Consuelo de dejar las noticias tiene sentido por la relación directa de su trabajo con las actividades políticas de su marido”, sostiene sobre la salida de Consuelo Saavedra del noticiero matinal que conducía junto a Mauricio Bustamante. “Ella ha seguido en Prensa. Es una profesional muy valiosa para el canal, su contribución ha sido enorme, desde antes que conociera a Andrés Velasco. Estoy segura de que seguirá ayudando a hacer crecer y a fortalecer a TVN en el futuro, ya sea desde Informe Especial, las noticias o de cualquier rol que le toque jugar”.

Dice que lo desatado por el Caso Penta es preocupante. “No tengo todos los antecedentes a la vista, y como no soy abogada, no sé si se ha cometido delitos. Sí me parece complicado que políticos que afirmaron en televisión no haber recibido dinero de Penta, hoy se sepa —a través de correos electrónicos—que sí lo hicieron. Insisto, no sé si han incurrido en delito, pero creo que algunas personas le deben una explicación a quienes votaron por ellos”.

—¿Cómo ha financiado MEO sus campañas?

—Marco —con encuestas en mano— pidió créditos en el banco, los que pagó con la devolución que hizo el Servel por la votación que obtuvo. Las encuestas eran la garantía que le pedían para prestarle plata. Hubo también donaciones de acuerdo a lo que permite la ley, se fabricaron merchandising y se realizaron varios eventos donde se recaudaron fondos, aunque el grueso del financiamiento fueron los créditos. Lo esencial para Marco es que éste sea transparente. Que todos sepan quién dona y quién recibe; nada ilegal ni secreto. Propone además que el Estado costee a los partidos políticos, lo que significa financiar la democracia. Los partidos son muy importantes y deben existir. Si el Estado no los mantiene, alguien lo hará por debajo de la mesa.

—Max Marambio fue muy amigo de Marco y un apoyo económico en el lanzamiento de su primera candidatura, ¿por qué hoy están distanciados?

—Max fue un amigo cercano en un momento importante, ahora hemos tomado caminos diferentes. Me quedo con el cariño y los lindos recuerdos. Espero que en el futuro nos volvamos a acercar. A veces pasa eso con los amigos, que la vida lleva por rumbos distintos. Y si esos caminos no se vuelven a cruzar, hace bien guardar en la memoria los buenos momentos.

—¿Coincide con Marambio en que Fidel Castro merece obtener el Premio Nobel de la Paz?

—Esa sugerencia muestra el cariño de Max hacia Fidel; a veces siento que lo quiere como a un padre. Es comprensible. Ahora, creo que hay muchos buenos candidatos para el Nobel de la Paz en América Latina. Hay líderes sociales y religiosos que han defendido con fuerza los derechos vulnerados de tantas personas. Por lo que ha hecho en esta materia, me gustaría ver, por ejemplo, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos recibir ese premio.