Ok. Puede que “Daredevil” me resulte insuperable y a su lado las desventuras de “Jessica Jones” empalidezcan.

Y sí: ella es el tipo de personajes por el que hace tiempo claman las actrices en Hollywood, una antiheroína compleja, una protagonista con todas las de la ley ¡Bienvenida!

Una chica ruda y atormentada, buena para el alcohol y el sexo, hábil y desconfiada, es un personaje fascinante.

Y si Krysten Ritter (la novia de Jesse Pinkman en “Breaking Bad”) reluce como nunca antes en su carrera transformada en Jessica, con una cabellera negra azabache cuidadosa-casualmente ondeada, y unos labios siempre rojo oscuro, espiando como gata escondida en las escaleras de incendio con jeans y bototos, lo que se ve en pantalla es ¡irresistible!

El mundo en que se mueve -entre la pocilga en la que vive, la noche en Hell’s Kitchen y la muy design oficina de la abogada Jeryn Hogarth (Carrie Anne Moss)- está exquisitamente bien construido.

Gran trabajo de los departamentos de diseño, vestuario, maquillaje y escenografía.

Dicho esto, hay que admitir que la serie de Netflix sobre el personaje surgido de la fábrica Marvel no es muy diferente a la de cualquier detective de novela negra, muchos de los cuales alimentaron, y muy bien, la pantalla grande por décadas (hay escenas muy “Chinatown”). Esas historias donde la línea entre buenos y malos es muy difusa, en las que todos tienen algo que ocultar y la ambigüedad es la tónica, partiendo por nuestro héroe, heroína en este caso.

Lo que en sí no tendría nada de malo -siempre es bienvenido el cinema noir- si no fuera porque todos estos elementos se organizan en un guión reiterativo, que tarda en llegar a puerto.

Tanto así que no es si no como hasta el capítulo cuarto que la acción dramática realmente aparece. Antes hay mucha actividad (que no es lo mismo), incluidas escenas de acción muy entretenidas (y mucho sexo) y han desfilado una buena cantidad de secundarios, muy sólidos, relevantes y atractivos.

Cierto es que el primer capítulo es seductor: ella misma narrando cómo montó su oficina de detective privado, Investigaciones Alias, cómo es que destrozó el vidrio golpeando a un cliente disconforme y que se dedica, básicamente, a atrapar infieles.

Los fans de Marvel saben que Jessica es mucho más que eso: es una heroína que no está en control de todo sus poderes y que, peor aún, ha fracasado como tal.

Y aquí vemos que las razones de su tormento no son cualquier cosa: haber estado en manos de un sicópata como Kilgrave, que tiene el poder de manipular la mente, no puede ser peor. Pero, ya lo dijimos, eso aparece a medio camino.

Aunque probablemente cuando usted llegue al capítulo 13 estará rogando porque se estrene ¡ya! la segunda temporada.

Dónde: Netflix

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