En el set se desplaza como una modelo de alta costura, con los hombros descubiertos y una peluca ultrasimétrica de cocotte francesa. Clava los ojos en la cámara con decisión y algo extraño surge con el equipo de producción que la rodea. Como si fuera una muñeca dark, todos dan consejos de cómo peinarla, maquillarla, vestirla.

Produce cierta ‘adicción fashion’, dicen productores y fotógrafos. Pasa de un ingenuo estilo Lolita, con jardinera de mezclilla, para luego ser una diva de los noventa con ondas en el pelo y terminar con un look de maniquí casi andrógino. Al día siguiente, aparece con  cara limpia, abrigo de lana y bufanda gruesa para enfrentar el frío y también esta entrevista. Es otra: tímida, reflexiva, cero diva. Lejos de las plumas que la tienen en pantalla de TVN como una sexy Mariú en la serie Bim Bam Bum; como una lesbiana en una película en rodaje sobre el hotel Valdivia; o como la mujer de un criminal interpretado por Mauricio Pesutic en el próximo estreno cinematográfico de Maknum González, de los directores George von Knorring y Ernesto Díaz.
No es de las que espera ser bombardeada con preguntas. Ella misma rompe el hielo y lanza: “Estoy en un momento tranquilo… Muy contenta. Tengo calma y estoy feliz con mi trabajo”.

— ¿Te sientes más madura?
— Puede ser, aunque diría que más grande. Mi vida siempre ha sido cíclica. Necesito los procesos y después cerrarlos. Ahora siento que estoy en una nueva era desde hace rato. Un momento amable, simpático, luminoso.

— ¿Estabas cansada? ¿Necesitabas calma?
— Sí. Necesitaba hacer un giro, cerrar los ciclos.

—  Te separaste, tienes una hija y muchos proyectos. ¿Cómo saliste adelante?
— Se fue dando. No soy de las que planifica estrategias para hacer las cosas, más bien soy espontánea.

— ¿El trabajo te ayudó?
— Sí, pero siempre desde el optimismo. Todo lo que enfrento lo hago a partir del placer, obviamente con mucho corazón, compromiso y ganas… No tengo idea cómo llegué a hacer tantas cosas, pero en todas lo paso bien y, por lo mismo, me involucro tanto.

Wp-Javiera-193— Trabajas con tu imagen y te gusta tener mil caras. De hecho, esta producción salió de tu cabeza: el juego de la transformación.
— Cuando hago fotos siempre es como jugar con amigos. Me rodeo de artistas, fotógrafos, maquilladores. Si voy a una playa puedo aparecer como una sirena y lo paso bien con eso. La verdad es que no pierdo oportunidad para pasarlo bien. Cuando hago cosas más comerciales, con marcas y campañas, es más formal. Le pongo más cabeza. El trabajo que tengo es un privilegio y, desde ese punto de vista, mis límites o condiciones sólo tienen que ver con que me toquen buenos grupos de personas: relajados y entretenidos. Tener música también es fundamental.

—… Y pensar que alguna vez te sentiste como el patito feo.
— Es cierto. Me pasó. Soy súper tímida, y mucho más cuando era niña. Me costaba mucho sacar mi personalidad, mostrarme tal cual soy. Cuando atraviesas por eso baja tu autoestima y la imagen que proyectas sin duda no es la mejor. Te escondes detrás del pelo y te tapas con las manos.

_¿No queda nada de eso?
— Sé que todas las cosas que pasan en la infancia quedan en ti: ahí presentes de alguna forma en tu mente. Pero ya pasó, porque pude luchar contra eso.

— ¿Ningún descargo?
— Me carga victimizarme. Siempre miro para adelante y soy positiva. Aquí no hay traumas. Todo está superado.

A los dos años se fue de Chile y partió a Barcelona. Sus papás —él ingeniero comercial, ella diseñadora gráfica—, eran jóvenes y fueron a trabajar a España. Cuando ella cumplió ocho años, en 1989, la familia decidió regresar.

— ¿Cómo fue volver a esa edad y en ese momento del país?

— Recuerdo que tenía ganas de llegar a Santiago, de encontrarme con mis abuelos y con mi país. Pero también fue complejo dejar a mis amiguitos de España e integrarme a otra realidad. Tuve que adaptarme, venía de un colegio con muy pocos alumnos y de clase media. Y llegué a un colegio más grande y a una sociedad donde las clases estaban muy diferenciadas. Vi gente clasista y consumista como nunca había visto.

— ¿Qué fue lo que más te chocó?
— Estaba todo muy politizado. Mis compañeros eran fanáticos de un lado o del otro. De alguna manera replicaban la posición de sus padres. Vi mucha violencia y agresividad en mis compañeros. Eso no me gustó y creo influyó para que me fuera para adentro, para que aumentara mi timidez.

Wp-javiera-193-2— Pero eras una niña Díaz de Valdés: imaginé que podías ser la cuica del curso.
— Para nada. Mi familia no tiene nada de cuica. Fuimos criados de una manera muy sencilla, sin poner atención en los apellidos y sin hacer diferencias de ningún tipo. Y cuando veo en blogs o comentarios por ahí que yo vengo de la aristocracia, me río. Piensan que poco menos viví en un castillo. Lo encuentro alejado totalmente de mi realidad. Vengo de una familia sencilla y eso me encanta.

PRIMER ACTO
LOOK: Mezclilla y maquillaje natural.

JAVIERA: “Quise mostrarme tal como soy, en una onda más naif. No aparecer disfrazada, empezar de una manera discreta para que después la transformación fuera evidente”.

Detesta levantar polvareda como figura pública, pero cuando en febrero pasado escribió en su cuenta de Twitter “No pongo las manos al fuego, me quemo a lo bonzo por la inocencia de Pablo Mackenna”, la declaración fue titular de diarios y fue el mismo Mackenna quien, después de ser liberado por una falsa acusación de abuso, le dio las gracias ante las cámaras. “A la madre de mi hija Rosa le debo todo”, dijo.

— La defensa que hiciste fue muy comentada… ¿Qué te llevó a reaccionar de ese modo?
— Recuerdo que esos días no quise ver tele, anduve en otra. Estaba hastiada. El tema fue tremendo y lo viví de forma interna y no a través de los medios. Afortunadamente prevaleció la verdad, que es lo importante. Ese twitter no fue más que un apoyo, sentía mucho dolor y pena. Quería dejar claro que nunca tuve una duda.

— ¿Cómo es la relación que mantienen ahora?
— Tenemos una buena relación y una hija. Y eso no sólo me pasa con Pablo. Soy igual con todas las personas que han sido importantes en mi vida. El cariño y respeto nunca se acaba. No soy de rencores, sino que avanzo en la vida y no me quedo en los conflictos.

— Aunque alguna vez dijo en una entrevista que Pablo sacaba lo mejor y lo peor de ti…
— No recuerdo en qué tiempo lo dije. Pero si fue así es porque seguramente en ese momento lo sentía. Pero no quiero hablar de eso. Es pasado.

SEGUNDO ACTO
LOOK: AÑOS 90, pelos voluminosos, ultra- feminidad.

JAVIERA:“El contraste hasta llegar a una época súper sexy. Maquillaje exacerbado para una actitud ostentosa”.

Wp-Javiera-193-4Soltera no está. Lleva poco más de un año pololeando con Sebastián Román, líder del trío electrónico Makaroni (MKRNI). Nunca lo ha confirmado directamente, pero ha sido la misma prensa social que los ha visto llegando juntos de la mano a eventos, fiestas y conciertos.

— Sabemos que tienes una nueva relación… ¿Cómo va eso?
—Bien, tranquila y relajada. Estoy más madura, insisto. Uno tiene el deber de aprender e identificar los temas. Eso es crecer. Eso implica saber en qué te equivocaste y cómo. La única forma de no repetir las cosas.

— ¿Has pensado en que tu hija Rosa tenga más hermanos?
— Me encantaría, pero todavía no creo que sea el momento. Me fascina ser mamá, pero no es llegar y traer un hijo al mundo. Eso me lo tomo súper en serio. Por eso admiro a la gente que tiene tres, cuatro o hasta cinco hijos. Vengo de una familia súper chica: con un hermano, muy pocos primos y, tal vez por lo mismo, encuentro lindo ver familias grandes.

— ¿Te gustaría volver a casarte?
— Casarme hoy no me interesa. Sí creo que es más importante llegar a vivir con alguien.

— ¿Ya estás divorciada de Pablo?

Lea la entrevista completa en la edición del 5 de julio.