Estamos en un céntrico hotel en Hollywood junto a decenas de medios del mundo para asistir al lanzamiento de Grace y Frankie, la serie que cuenta las aventuras de dos archienemigas. La primera temporada tiene 13 capítulos de media hora, donde los actores Brooklyn Decker, Ethan Embry, Baron Vaughn y June Diane Raphael completan el elenco de la comedia escrita y creada por Marta Kauffman y Howard J. Morris. 

Sin perder un ápice de su elegancia, Jane Fonda (77) aparece junto a su perrita Tulea. Viste un traje con chaqueta y un vistoso collar dorado. La ganadora de dos Oscar, un Emmy y nominada al premio Tony, protagonizará próximamente el drama Fathers and Daughters, junto a Russell Crowe, Aaron Paul y Amanda Seyfried. Con un atuendo más cómodo e informal, la nominada al Oscar Lily Tomlin (75) no para de reír ante las travesuras de la mascota de Jane. Pronto la veremos en la comedia The Road Home. Sorprende la vitalidad de estas mujeres, que se emocionan al hablar de su pasión por lo que hacen, de sus desengaños amorosos y de sus comienzos en el mundo del celuloide. Maestras de la interpretación demuestran que todavía les queda mucho por vivir.

La serie relata la historia de dos mujeres de más de 70 años, cuyas vidas dan un giro inesperado cuando sus esposos (interpretados por los actores Martin Sheen y Sam Waterston) confiesan su homosexualidad y les anuncian que las abandonan para emprender una vida en pareja.

—Debe haber sido muy divertido volver a trabajar juntas.

—Lily (L): Sí, estamos muy felices, sobre todo por poder hacer un buen proyecto sobre mujeres mayores y todo lo que nos pasa.

—Jane (J): Nos llevamos muy bien y tenemos química. Y también es divertido que nuestros personajes sean tan diferentes. 

—Será una liberación poder decir todas esas palabras malsonantes y chistes con doble sentido.

Lily ríe y es Jane quien responde: “Para alguien como yo, que comenzó su carrera a finales de los ’50, es muy divertido. Cuando empecé a hacer películas, aunque estuvieras casada con el personaje, dormías en camas separadas (ríe).

—¿Qué es lo que más les gusta de Grace y Frankie?

—J: Poder hacer una serie sobre mujeres mayores. Existen muchos estereotipos sobre lo que significa ser vieja. Todavía hay mucha vida en nosotras y cosas por hacer. Fue muy entretenido poder mostrar todo esto.

—¿Y cómo fue trabajar con Martin Sheen y Sam Waterston?

—L: Absolutamente magnífico y muy divertido…

—J: Sentimos gran admiración por ellos, son actores fantásticos. Disfrutamos trabajando juntos.

—Grace y Frankie son abandonadas por sus maridos y lo viven de forma distinta. ¿Cuál ha sido su primera reacción ante un desengaño amoroso en la vida real?

—L: En mi caso diría que igual que Frankie, siento mucha tristeza porque me han roto el corazón.

—J: Se tienen sentimientos de enojo y tristeza que van y vienen, al igual que sucede con nuestros personajes. Siempre me he enojado mucho al principio, como Grace, pero luego me he sentido destrozada.

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—Hay una frase en la serie: “Yo era suficientemente feliz”, lo que da que pensar…

—J: Sí, vamos por la vida pensando que somos felices y podemos seguir así. Pero de pronto, algo se tambalea y todo cambia. Me ha pasado. Cuando una relación termina, piensas que vas a morir porque es muy doloroso. Pero al cabo de un tiempo te das cuenta de que quizá no serías quien eres si esa persona no te hubiera dejado.

—L: A veces ni siquiera te das cuenta de lo que está pasando en tu relación. Como el caso de Frankie, mi personaje, que sentía cosas diferentes en su matrimonio pero no las veía.

—J: Eso se llama negación (ríe).

—L: Sí, exactamente.

—¿Han seguido siempre las normas?

—J: Yo sí he intentado seguir algunas de las reglas, como por ejemplo tratar de ser una buena esposa (ríe). En ese sentido he sido muy tradicional. Pero otras veces no. Por ejemplo, cuando empezaba mi carrera como actriz, me mudé a Francia y terminé casándome con un director francés y viviendo en un ático. Y se supone que no hay que hacer eso (ríe). 

—L: No sé si he seguido las normas alguna vez. Yo no quería ser una buena esposa, ni siquiera quería ser madre…

—J: Creo que Lily sabía quien era y lo que quería. A mí me tomó 60 años descubrirlo (ríe).

—Grace cuida mucho su dieta en la serie. ¿Ustedes también?

—J: La mayoría de los actores son cuidadosos con lo que comen, especialmente cuando te haces mayor. Quieres alimentos frescos y saludables, pero no obsesionarte. Grace es una obsesiva, yo no lo soy. 

—Su personaje, Frankie, es muy espiritual. ¿Se parece a ella en ese aspecto?

—L: Suelo meditar y practico yoga. 

—J: Yo medito a diario. Es una parte muy importante en mi vida. 

—¿Qué se siente ser protagonistas de una serie televisiva?

—J: Cuando empecé ni pensaba en la televisión. Los actores de TV nunca estaban en el cine porque si podías hacer películas, no querías la televisión. Jamás pensé en grabar una serie. Sin embargo, realizar hoy una historia sobre mujeres mayores, ha sido un sueño hecho realidad.

—L: Aunque yo ya he hecho televisión, el hecho de tener mi propia serie es muy importante.

—¿Cómo recuerdan sus primeros roles?

—Jane: Pues mi primer papel fue con Anthony Perkins en una película horrible llamada Tall Story. No estaba preparada para tener un papel protagónico y fue una experiencia espantosa y no muy divertida. Juré que no volvería a hacer una película, odié Hollywood y todo lo que representaba. Pero necesitaba ganarme la vida y regresé. Más tarde empecé a tener control sobre los proyectos y a producir mis propias películas.

—L: Mi primer papel en televisión fue en el año 66, pero solo hice tres episodios porque me peleaba con todo el mundo y me echaron (ríe).

Jane la interroga: “¿Ya estabas con Jane entonces?”. (Se refiere a Jane Wagner, pareja de Lily durante 40 años y su esposa desde 2013).

—L: No, no, a Jane la conocí en 1971.

—¿Lily, su familia la apoyó cuando decidió ser actriz?

—L: Siempre he sido muy independiente. Sabía que contaba con el permiso de mis padres, pero eso no influyó en mis decisiones porque ser actriz era lo que me hacía feliz. 

—Jane, ¿usted qué aprendió de su padre, Henry Fonda?

—J: Aprendí a luchar por la justicia y por la igualdad. No porque me las dijera, sino a través de los papeles que interpretó en películas como Doce hombres sin piedad o Las uvas de la ira.

—¿Necesita Hollywood más mujeres al mando, produciendo y dirigiendo?

—L: ¡Desde luego que sí!

—J: Sí, sí, necesitamos más mujeres en muchos medios de comunicación. No solo en cine y televisión, sino también en la prensa escrita. Es importante porque las mujeres ven las cosas de una forma distinta, toman decisiones diferentes.

—¿Se les ha pasado por la cabeza dejar de trabajar?

—L: A veces lo he pensado, pero no lo haría del todo. Adoro lo que hago y eso es muy importante. 

—J: Yo lo hice en 1989. No disfrutaba siendo actriz y lo dejé durante 15 años. Diez años estuve casada con Ted Turner y los otros cinco los dediqué a escribir mis memorias. Y cuando las terminé, decidí volver a probar suerte en la actuación. Regresé con la película Monster in Law y me siento muy afortunada porque he podido reconstruir mi carrera.