Ian Somerhalder (36) camina por los pasillos del hotel W con una elegancia felina. Afuera, las fans chilenas del protagonista de The Vampire Diaries todavía gritan y suspiran luego que su ídolo se asomara para saludarlas: cercano, cordial, todo un gentleman.

Cuando por fin llega a la salita donde dará la entrevista, el actor levanta una ceja en una mueca seductora, muy propia de su personaje Damon Salvatore.

A primera vista casi intimida. Y no por la fama de vampiro que lo precede, sino por esa estela de misterio y seducción siempre al filo de lo agresivo, pero que neutraliza con una caballerosidad y compostura propia del mismísimo Drácula.

Ya en su asiento se relaja y, como un niño bueno nacido en el sur de Estados Unidos y educado en colegio católico, se acomoda los botones de la camisa para no dejar tentaciones a la vista. Atrás, un set de botellas de Azzaro pour homme recuerda que es el embajador de este perfume, y que gracias a la marca está en Chile.

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Ian acaba de casarse con Nikki Reed, la actriz de Crepúsculo.

Por la mañana tuiteó que estaba feliz de estar en nuestro país. Después, en la conferencia de prensa, lanzó un poco de esta clásica fragancia masculina por los aires y la sopló en un gesto que desató la locura de las más jóvenes… y también de las mayores que no dejaban de reparar en su parecido con el actor francés Alain Delon, galán de galanes durante los ’60 y ’70.

La atmósfera fresca pero intensa de Azzaro y su embajador ya estaba instalada. Acto seguido, Ian rompe con gracia el molde de ser ‘sólo una cara bonita’ y comienza a hablar de su gran pasión: el cuidado del medio ambiente y de los animales.

“El cambio climático no ha llegado a un punto de no retorno. El gran problema es esa idea ‘doom and gloom’ (pesimista); eso de que no hay salida. Por supuesto que estoy preocupado, entre otras cosas, porque la guerra en Siria es el resultado de la escasez de agua. Pero la siguiente generación va a cambiar esta situación. ¡Es posible y así ocurrirá!”, dice convencido, apasionado.

Entonces, quien personificara al muerto y resucitado Boone Carlyle en la serie Lost, mira con los ojos entrecerrados hacia la ventana y observa el aire contaminado de la capital. “Santiago, la bella Santiago, es como Los Angeles”, dice a propósito del smog y de nuevo abre sus ojazos como para devolver la luminosidad a su alrededor. Es un cliché, pero un cliché encantador.

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The Vampire Diaries

En sus modales y aplomo se ve que el ídolo adolescente ya es un hombre hecho y derecho. Acaba de casarse con la actriz Nikki Reed. La chica de la saga Crepúsculo —otra de vampiros— viajó con él a Chile y se nota que están en los alargues de una luna de miel que partió en Brasil porque sus ojos de azul glaciar se vuelven de pronto cálidos como el Caribe cuando cuenta que junto a su pareja tienen cuatro perros, tres gatos, dos caballos, y que piensan pronto agrandar la ‘familia’ con un chancho y una cabra.

—¿Supongo que ahora piensan tener hijos?
—Quiero tener niños. Absolutamente. Y espero que el planeta sea un buen lugar para ellos. Debemos hacer algo.

—Fuiste pareja de Nina Dobrev, tu coprotagonista en The Vampire Diaries, ¿es una buena idea tener una relación con quien compartes el plató?
—Ahora sí puedo decir que hay mucho cariño y respeto en el grupo de The Vampire Diaries.

Ian, quien ha sido varias veces elegido como el hombre más sexy del planeta, tiene a la par una larga carrera como activista por el medio ambiente y por los animales. Es embajador de buena voluntad de la ONU; apoya St. Tammany Humane Society, una organización que ayuda a animales abandonados y desde 2010 impulsa la ISF que educa sobre la importancia de cuidar la Tierra.

Pero primero que nada Somerhalder es un actor que tiene planes para la pantalla grande. ¿Un nuevo Christian Grey? (Su nombre sonó fuerte antes de que lo tomara Jamie Dornan.)

“La verdad es que quiero ser James Bond”, dice divertido, mientras cuenta que su nombre —Ian— se lo puso su madre en honor al autor británico del libro que dio origen a la saga de espías (Ian Fleming).

A este ex chico cajun (norteamericanos con influencia francesa) le gustaría representar al clásico agente, aunque sabe que el papel está casi predestinado para un inglés.

Pero hay un punto que juega a su favor y es que 007 es, ante todo, un seductor. ¿Y quien mejor que un vampiro envolvente para representarlo en el futuro?