Hot, hot, hot. Al segundo de las presentaciones, queda claro por qué en la web miles de mujeres del planeta se movilizaron por él. El nombre de Ian Somerhalder tenía toda la lógica popular para tomarse el protagónico de Las 50 Sombras de Grey.  

Afuera de la exclusiva Casa Fares, en la zona Jardim Europa de Sao Paulo, hay decenas de adolescentes contenidas por efectivos de seguridad esperando que su ídolo adolescente se asome con un saludo. El mismo que conocieron como el trágico Boone en Lost y que por el que hoy suspiran (entre otras cosas) por su lado kinky en el papel de Damon en The Vampire DiariesPero esta fanaticada teen no tiene mucho que ver con el sujeto que está en frente de mí. Con 35 años es todo un hombre. Uno en la ruta definitiva a los 40: con cancha, pinta y modos seductores; mirada penetrante incluida.  

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Pero junto con el sex appeal, Ian Somerhalder también tiene humor de sobra. Se abrió al juego con CARAS. Y participamos felices. Todos nos reímos en nuestro encuentro en Brasil, durante su presentación oficial como nuevo rostro del clásico perfume Azzaro.

Se lanza sobre un amplio sillón blanco, mientras frente a él pasa en pantalla gigante el spot de la fragancia que lo muestra en “actitud Christian Grey”  junto a la modelo brasileña Beatriz Barros en una mansión a orillas del lago Como (geografía de descanso de Clooney en Italia). Camisa blanca abierta, chaqueta gris impecable y mirada fija golpea el cojín para que me instale a su lado. “Regio”, le digo con carcajada cougar.

Lo primero que cuenta es que viene llegando de unas charlas en la caribeña isla privada del magnate Richard Branson. “El tema era cómo usar tu negocio con propósitos de bien social? Había pura gente increíble —no digo que yo lo sea (ríe)—, que daban sus experiencias”

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—¿En qué te ayuda este tipo de experiencias?, ¿te aterrizan?

—Para ser sincero, este tipo de lanzamientos está dentro de las pocas cosas glamorosas de las que participo. Estoy casi todo el tiempo encerrado en el set. Sólo viajo algunos fines de semana a Los Angeles. Este evento de Azzaro es entretenido, porque más tarde nos arreglamos y armamos una fiesta.

—¿Cómo llegaste a esta alianza?

—Nos juntamos en marzo sólo a conversar. Hablamos mucho de sustentabilidad, porque tengo una fundación con mi nombre con fines de preservación natural. Y ese es un tema para el grupo Clarins, ya que ahora se puede recargar tu botella de Azzaro cuando se termina.

—¿Cómo es la transición de ídolo adolescente a referente para hombres?

—Afortunadamente para el grupo de hombres que mi edad representa, existe un segmento que incluye desde adolescentes hasta treintañeras con el que me relaciono y que tienen un novio.

El actor se detiene. Llega su té para parar su dolor de garganta. Se arrodilla frente a una mesa de centro y me ofrece una taza. Yo comparto unas mentas con él.

—¿No te preocupa tu relación con los hombres de tu edad?

—Para nada. Me siento muy conectado con ellos.

—¿Crees que la imagen sexy ya es parte de tu personalidad, más que la consecuencia de un papel?

—He sido súper afortunado con el personaje de Damon. ¡Es un  bastardo muy loco! (sonríe, y me toca la muñeca). Y él, como mi personaje en el spot, adora seducir. Pero no de manera torcida como lo hago en TV. Yo pienso que ese proceso debe ser entretenido, envolvente. ¡Pero no te voy a dar mis secretos!

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—¿Cómo ves tu futuro próximo?

—Lo único que tengo claro es que no me volveré a involucrar en una serie de 22 capítulos por temporada.

—¿Tienes una figura de la industria que sea tu modelo profesional?

Cloney. Es el tipo de sujeto que admiro. También Robert Downey Jr., mi actor favorito. Pero George tiene el poder de poder elevar su voz en beneficio de grandes cosas.

—En tu fundación tienes como lema “poder, cambio, unión”. ¿Cómo aplicas esas palabras en tu vida?

—Sin duda esta carrera me ha “empoderado”. Esta profesión te da una voz.

—¿Qué haces para no perderte en el camino?

—Tengo negocios, mi fundación, esta campaña para Azzaro. No hay tiempo para el ego. No tengo ego. Prefiero estar en mi campo o de viaje en un sitio de bellezas naturales que en los clubes de Los Angeles. Hollywood no es un lugar real. Soy agradecido por estar considerado en esa industria (vuelve a agarrar mi mano), pero hay miles de otros sitios para pasarlo bien.

—¿Cómo fue ver a Maggie Grace (coestrella y ex novia) en la reunión de los 10 años de Lost?

—Fantástico. Es una gran chica y tenemos hasta un gato que criamos juntos.

—¿Te gustó el final de Lost?

–La verdad es que sí. Sé que es difícil complacer a todo el mundo.

—¿Y cómo viviste la ola de peticiones en la web para que fueras Christian Grey?

—¿Sabes? Eso nunca iba a pasar. Era muy difícil que los estudios Warner dejaran que una de sus estrellas de TV estuviera en una película de Universal. Y si se me hubiera ofrecido ese trabajo, no habría tomado el papel de Grey.

—¿De verdad?

—Sí. Gente creyó que estaba haciendo campaña y no era así?

—¿Fue el efecto seductor del vampiro Damon?

—Fue más que nada mi efecto… (lanza la carcajada y me toma de nuevo). ¡Es broma! Creo que los protagonistas lo van a hacer increíble. Me parece genial el éxito de esos libros. Pero, en el futuro, quiero contar otro tipo de historias.