En una suerte de cuenta regresiva, la noche del martes 16 el Twitter oficial de House of Cards nos mostró a T hablando a cámara: “Es aterrador ¿verdad? El Presidente y yo les hacemos un simple pedido. Díganos qué ven (…). Tomen el teléfono. Si se trata de un paquete o de una persona que les parece fuera de lugar (…). La prensa prefiere indagar en el pasado en vez de ocuparse de lo que está ocurriendo ahora. (…) Mi marido y yo queremos protegerlos. En dos semanas más deberán decidir en qué país quieren vivir. Es una decisión profunda. (…). Cúidense unos a otros”.

Se trata de la primera escena de la quinta temporada, disponible completa el 30 de mayo. Claire aparece con un sweater verde olivo (!), que usará en más de una ocasión a lo largo de los 13 capítulos.

Pero lo suyo seguirán siendo los colores neutros y las telas lisas, sin estampados ni nada que se le parezca: gris, beige, blanco, negro. Todo muy ajustado a su figura espigada y perfecta. Su pelo corto, de pronto, en algún capitulo, aparece con una melena algo más larga. Allí siguen su mirada entre serena y gélida; alguna escasa sonrisa.
¡Grandiosa Robin Wright!

Su discurso se refiere a lo que ha ocurrido al final de la cuarta temporada… y a que los periodistas (¡siempre tan molestosos!) están indagando en aquellos “pecadillos” de los que ha salido inmune (hasta ahora) Francis. Hay varios, unos peores que otros ¿se acuerdan?
Hasta el momento, en el tráiler (si uno mira con detención, contiene reveladoras escenas), hemos escuchado esas reflexiones algo escalofriantes de Francis Underwood, esta vez, dirigiéndose a su esposa: “Las personas en EE.UU. no saben lo que es mejor para ellos. Yo lo sé. Yo sé exactamente lo que necesitan. Son como niños pequeños, Claire. (…) La suerte para ellos es que me tienen a mí, te tienen a ti, Underwood, 2016, 2020, 2024, 2028, 2032, 2036. Una nación Underwood”.

Porque si bien Francis ha llegado a ocupar la oficina oval, es debido a que el anterior Presidente se ha visto obligado a renunciar (ya sabemos por qué o más bien a causa de las maquinaciones de quién).
Pero para él ser el reemplazante no es suficiente: quiere ser elegido.
Y como todo en su vida, no le será fácil. Su porcentaje de rechazo, como diríamos aquí, es bastante alto, a juzgar por las manifestaciones; y tiene al frente un contendor joven, decidido, limpio. (Bueno, en realidad, eso puede ser un bocadillo para él).
Esto desata una maraña de conspiraciones, lobby, jugadas sucias, traiciones, intrincados juegos de ajedrez, humillaciones elegantes.
“Lealtad total o eres mi enemigo”, es el lema de nuestro protagonista.

OJO CON EL CAPÍTULO 9

Al personaje que tan bien ha conducido Kevin Spacey lo han comparado con Trump: si es por (intentar) manejar mañosamente las instituciones, actuar temerario, romper reglas, quizás. Y en el primer capítulo uno no puede dejar de pensar en ello. El asunto inmigración lo ronda también, pero no nos olvidemos que estamos ante un gran negociador, que puede llegar a ser muy flexible si eso le resulta funcional a sus metas, que jamás pierde de vista.
Porque la sagacidad de lince, el ojo de águila de Underwood, sus calculados, precisos e impredecibles movimientos felinos no pueden estar más distantes de los de un elefante en la cristalería. Y eso es lo que se prodiga con exquisitez en esta nueva temporada.
Más aún ahora que están perfectamente alineados con Claire —Lady Macbeth—, que no le va a la saga en ninguna de estas características.
Súmele a ambos la total ausencia de escrúpulos y, especialmente en ella, esa envidiable y elegante actitud de aquí-no-ha-pasado-nada en circunstancias que una habría salido corriendo a llorar a la esquina más perdida.
Si alguno de sus colaboradores le hace ver el riesgo que puede significar alguien, Francis le responderá sonriente y encogiéndose de hombros: “Cualquiera puede llegar a ser un problema”.

Hay más de una sorpresa en estos episodios, incluso cierto tipo de escenas que no habíamos visto. Se las podría enumerar, pero ya prometí ¡sin spoilers!
Solo adelantarles que hay al menos un par de personajes que nos moverán el piso: uno en la Casa Blanca, el otro en la prensa.
Y como ya ha ocurrido con algunas temporadas, hay episodios que bordean lo tedioso… que es lo mismo que sucede en la realidad cuando leemos o escuchamos a los políticos discutir de cupos, distritos, cálculos aritméticos, todos asuntos que tienen que ver con sus propias vidas y sus cuotas de poder, nunca con lo que ocupa y preocupa a los ciudadanos de a pie.
Pero espérese y afírmese con el capitulo 9: todo pasando. ¡Pero en serio!
Y de ahí en adelante…
Esto seguirá y puede seguir hasta que usted quiera: porque la ambición de poder no tiene límites. Y Francis —un tipo que afirma con naturalidad “yo siempre gano”— tampoco.

En Netflix.
Quinta Temporada.
13 episodios de aprox 1 hora cada uno.
Disponibles el 30 de mayo.