Hace algunos años leí un libro llamado Can’t Stop Won’t Stop. Una investigación fascinante sobre los orígenes y el desarrollo del hip hop, escrita por el periodista Jeff Chang. Él logró ordenar una variedad de elementos disímiles que impulsaron el surgimiento de una nueva estética la que, desde el Bronx, acabó décadas más tarde conquistando el mundo.

El autor aborda cómo los cambios urbanos en Nueva York, la inmigración jamaiquina y puertorriqueña, la música disco y el arte callejero confluyeron en un estilo que se identificó con las minorías negras y latinas. Aunque The Get Down no tiene relación con el libro de Chang, intenta poner en escena esa misma historia y recrearla en el formato de una serie de ficción, con héroes, villanos, historias de amor y de amistad. Un desafío mayor que significaba insertar un relato de ficción en una historia real, ser fiel a ambas cuerdas y dar con un tono que permitiera desplegar la estética de una época en sus diversas manifestaciones.

La serie arranca en 1976 en el South Bronx; Ezekiel es un adolescente huérfano viviendo en un barrio devastado y asolado por las pandillas. Ezekiel es sensible, talentoso con la poesía y está enamorado de una puertorriqueña que sueña con ser la próxima Donna Summer. Ella representa la música disco, la moda del minuto, que en tres años se batirá en retirada; él encarna —sin saberlo— el futuro de la industria del entretenimiento.

INTERNA-SMITH

Cada personaje del elenco juvenil identifica algún elemento que contribuyó a la formación del hip hop: está el DJ que es la figura heredada de la escena disco; están los chicos de las rimas afro que se transforman en los Maestros de Ceremonias o MC y los artistas visuales callejeros del graffiti perseguidos por la policía. Hay también políticos corruptos, bandas de maleantes juveniles y emperadores narcos. Esa ambición realista —la serie inserta incluso imágenes de la época— es compensada por el tono teatral de gran parte de las secuencias de diálogo y un guiño permanente a los musicales de Broadway.

The Get Down es en muchos sentidos un híbrido, tal como el género musical que busca retratar. Ese es su mayor encanto y también su mayor debilidad, para una audiencia que no tiene por qué estar familiarizada con la historia del hip hop, la serie puede resultar confusa o desordenada en su línea central o un tanto naif en el desempeño actoral de su elenco. Sin embargo, todo aquello que podría ser juzgado como un defecto en otras circunstancias, en esta producción parecen ser parte justamente de una decisión para reforzar la estética de lo que se pretende retratar. The Get Down no quiso ser simplemente una West Side Story, sino el registro más poderoso del arte pulsando en la marginalidad y la manera en que una época nos determina en nuestros gustos, nuestros placeres y nuestro futuro.

Mira el trailer de la serie acá: