National Geographic acomete la segunda temporada de la premiada serie Genius, esta vez dedicándole 10 episodios a uno de los pintores más prolíficos e influyentes del siglo XX: Pablo Picasso.

Genius: Picasso se la jugó para el protagónico por un actor de popularidad hollywoodense, Antonio Banderas, malagueño como el artista. Solamente la tumultuosa vida íntima de Pablo Diego Francisco de Paula Juan Nepomuceno Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso (1881-1973) da para una telenovela (y una excesiva).

James Ivory hizo una aceptable película en 1996, protagonizada por Anthony Hopkins, donde desfilaron cónyuges, amantes y parejas varias, de quienes nació una nada despreciable descendencia que es la que puso en aprietos a NatGeo.

Así es. La serie en cuestión no puede mostrar ninguna de sus obras. De manera que el espectador —aparte de asomarse a su rocambolesca vida erótica— estará privado de mirar obras icónicas, como El Guernica, de cuya génesis se habla en el primer episodio. (Óleo sobre lienzo, estilo cubista, de 766,6 cms por 349,3 cms).

La impresionante obra, que Picasso pintó tras el bombardeo a esa localidad vasca por la aviación nazi en 1937, aparece en el primer capítulo como un gran lienzo verde pistacho, por los motivos antes descritos.

Mucho antes de ello, el artista había roto los cánones de la modernidad en el arte con “Las señoritas de Avignon” en 1907, marcando el punto de partida del cubismo.
Si El Guernica está en este primer episodio es porque sus realizadores escogieron ese estilo de narración fragmentada —de idas y vueltas en el tiempo— tan socorrido por este tipo de miniserie.

De hecho, vemos el nacimiento de Pablo —parto incluido—, su niñez, la muerte de su hermanita, y algo de sus incursiones en París, donde Picasso se codeó con lo más granado de los intelectuales de la época.

También se recrea una supuesta rebeldía juvenil a seguir los cánones clásicos en la Academia de Bellas Artes que resulta dudoso para cualquiera que se haya dado una vuelta por el extraordinario Museo Picasso de Barcelona que conserva, en su mayoría, obras realizadas entre 1890 y 1917 (entre pinturas, grabados, litografías y cerámicas). Allí se aprecia cómo desde su aprendizaje de las normas clásicas de la pintura, deconstruye para llegar a un estilo propio, ese que lo sitúa entre los genios que puede incluir esta serie.

Pero es un detalle: las biopic no son documentales, son historias organizadas a partir de hechos reales y condimentadas de una ficción necesaria para el relato fluido.
Por lo demás, no ha de ser fácil reconstruir el gigantesca legado de Picasso en el arte, más aún si asuntos de herederos puntillosos han impedido divulgar su obra.
Antonio Banderas hace lo que puede —con peluca y rapado incluido—prestando su encanto, lo que no es fácil si se piensa que está encarnando a un hombre escalofriantemente misógino. (Hay una burda escena de mechoneo entre dos mujeres que mejor hubiesen editado).

Si Genius: Picasso consigue despertar la curiosidad del espectador por los movimientos artísticos del siglo XX, que siguen siendo claves hasta el día de hoy, la serie habrá valido la pena. Hay mucha información disponible, incluidas aquellas obras de las que la descendencia nos privó de ver esta vez en TV.

Desde el lunes 23 de abril, a las 22 hrs, en National Geographic.
10 episodios.
Con: Antonio Banderas, Alex Rich (Picasso joven), Clémence Poésy (Françoise Gilot), Poppy Delevingne (Marie-Thérèse Walter), Samantha Colley (Dora Maar), Seth Gabel (Guillaume Apollinaire).

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