Lo saben hacer mejor que todos: con un suspenso hollywoodense termina este martes la elección presidencial de Estados Unidos. Cierre precedido de una cobertura deliciosa desde las convenciones políticas de cada partido a los debates entre la matea Hillary Clinton y un belicoso Donald Trump. Días en que la ex Mis Universo Alicia Machado revivió su fama para los norteamericanos y se instaló como ‘tema país’.

Y en que los paneles de opinión mostraron sus más coloridas voces, con republicanas que —con un look estudiadísimo— parecían primas de Ivanka Trump y una analista demócrata de CNN que fue acusada de filtrar preguntas al equipo de la ex Primera Dama para su encuentro televisado con el millonario colorín. Más allá de la importancia real que tiene para un mundo globalizado quien asuma la Casa Blanca, hemos visto a la distancia el verdadero sentido del espectáculo que posee la ‘tierra de la libertad’ para seguir este proceso político.

En este contexto se hace todavía más indispensable el premiado documental Best of enemies (disponible en Netflix), que recopila los encuentros televisados en 1968 de dos famosos personajes que se detestaban y desafiaban intelectualmente: el ultra conservador William F. Buckley y el autor liberal Gore Vidal (primo de una viuda Jackie Kennedy).

Ese año las cadenas NBC y CBS lideraban la audiencia con su trabajo periodístico tradicional, por eso los ejecutivos de la señal ABC buscaron la forma de hacerse notar entre el público para salir de su relegado tercer lugar de sintonía antes de comenzar con la cobertura de las convenciones republicanas y demócratas (que eligió a Richard Nixon y Hubert Humphrey, respectivamente, como candidatos presidenciales).

Best-of-Enemies

Así pensaron en un espacio de discusión atractivo tras cada jornada para discutir ahí la visión país de los partidos y aspirantes a mandatarios. El primer nombre que surgió como analista fue el de Buckley, editor de una revista política que amaba las cámaras y que ya había liderado un programa de entrevistas. Como contraparte imaginaron a Vidal, escritor superventas y polémico tras su libro Myra Breckinridge (que en 1970 fue película con Rachel Welch) en que abordaba la diversidad de géneros sexuales. Ambos ya se conocían y no se toleraban, jamás pensaron que aceptarían el reto. Desconcertados, empezaron la producción de un segmento que haría historia.

El encuentro de los intelectuales fue anunciado como una pelea por el título mundial de boxeo, en que cada noche de argumentos sería un round sin piedad. Los telespectadores se sintieron tentados por la propuesta y los medios también. Luego de que Vidal llegara al encuentro republicano con un trabajo hecho por investigadores para pegarle al límite del ‘cinturón’ a Buckley, este último quiso tomarse venganza para los días en que analizarían la reunión del partido demócrata. El resultado final para la ABC fue un knock out a la competencia, mientras que a los protagonistas los marcaría de por vida…

Best of enemies hace partícipe de la intensidad de cada noche, la trastienda a nivel televisivo, las heridas personales en los ‘asaltos’, además de demostrar que la altura de una discusión puede ser de interés de masas. Desde esa fecha los otros canales en Estados Unidos (y del mundo) siguieron el mismo patrón para coberturas políticas usando a personajes en veredas opuestas. Con los años los estilos de discusión en TV han mutado, muchos argumentos son de ‘categoría pluma’. No es fácil, la vara para probar la intensidad y poder de las palabras quedó muy arriba en 1968.