Afirma categórico que su separación no tiene nada que ver con un plan de TVN para acercarlo a la imagen de Felipe Camiroaga. “Si hay algo que anhelo es formar una familia”.

Ya no es el mismo tipo hiperventilado y jovial que a los 22 años se apropió de las pantallas de Mega como el ídolo de los adolescentes. Tampoco es el hombre que condujo el matinal y que, como asegura, durante esos 8 años no vio nunca salir el sol. “Estaba como en la guata de la mamá, súper cómodo”, reconoce.  Pero decidió dar el salto a TVN. Mucho más maduro, con hambre de crecer.
“En tres oportunidades me pude haber ido del canal y no lo hice. Por lealtad, que para mí es muy importante. Se lo debía a Mega: crecí ahí. Recuerdo que hacía Mekano y en las noches estudiaba periodismo. En algún momento fui a pedir un aumento y no podían pagarme más plata; a cambio me ofrecieron financiarme la carrera a través de un crédito estatal. Era divertido, porque hacía radio a las seis de la mañana, luego me iba al canal para el programa y en las noches partía a la universidad. José Miguel Sánchez, ejecutivo del canal y gran amigo mío, me revisaba las notas para acreditar que me estuviera yendo bien. Tampoco olvido que en los momentos de crisis un par de veces tuve que hacer programas gratis. Nací en las divisiones inferiores y ahora pasé a jugar al primer equipo”, dice haciendo un símil con el fútbol, del que es fanático.

La salida de José Miguel Sánchez una vez que la estación fue adquirida por el Grupo Bethia, gatilló en él las ganas de moverse. “Ahora tengo claro lo que me gusta y lo que quiero hacer de mi vida televisiva. Este cambio era un paso lógico. Voy a poder brillar más”, afirma sobre su actual rol en el canal estatal, donde ya graba los episodios de Apuesto por ti, estelar de talentos bizarros que se transmitirá a comienzos de enero. Ese mes reemplazará, junto a Claudia Conserva, a los animadores oficiales del Buenos días a todos; y en febrero tendrá un programa para el Festival de Viña del Mar.
“El tiempo que llevo en TVN me dio la razón. No voy a negar que las primeras semanas fueron tristes, difíciles. En los pasillos no me sentía cómodo, no conocía a la gente, pero ahora hay una política de puertas abiertas que agradezco”.

EL CAMBIO OCURRIÓ JUSTO CUANDO REPLANTEABA SU VIDA. “El accidente de Juan Fernández marcó un antes y un después. Felipe Camiroaga era un ícono, estaba ad portas de convertirse en una leyenda viva. Tengo la sensación de que estaba en una búsqueda y que estuvo muy cerca, pero el destino quiso otra cosa… Eso me golpeó. Con Felipe no éramos de juntarnos pero conversábamos harto; un súper buen consejero y tan normal, sobre todo en una industria en que los egos son tan grandes. Construyó su propio imperio y con su muerte… ¿Qué pasó con Chicureo, el refugio en la nieve, la casa del campo, sus animales, sus halcones? —se cuestiona—. Quedó todo ahí; no tuvo hijos a los que dejar ese legado. Eso me hizo replantearme: estaba soltero, no me apuraba casarme ni formar una familia. Ahí dije: no quiero pasar por este mundo sin dejar una descendencia. Ya estoy cerca de los cuarenta, en la mitad de mi vida. Quiero tener hijos. No me gustaría ser papá viejo sino que poder llevarlos a la nieve, a la playa, meterme al agua con mis niños”.
Decidió pasar por sobre su miedo al matrimonio (sus padres se separaron cuando él tenía 6 años y carga con un divorcio que lo dejó marcado). Y aunque no estaba muy convencido de casarse, sí quería armar un proyecto en conjunto y convertirse pronto en padre. Su pololeo de un año y medio con la diseñadora Mariana Tocornal se estaba poniendo serio… Pero días después de esta entrevista, la historia terminó.
“No voy a entrar en detalles, no es mi estilo hablar de cosas íntimas, pero ha sido bien difícil, triste. Cuando tienes cifradas las expectativas en una relación, duele no seguir adelante. Afortunadamente todo fue en términos sanos y amigables”.
—Usted ha hablado públicamente de su miedo al matrimonio, ¿tuvo que ver?
—No, simplemente creo que oficializar la unión debe ser como consecuencia de un amor consolidado y no una aspiración para ser felices. Pero eso no tiene nada que ver, estábamos en distintas etapas.
—¿Qué pasó?
—Quiero proyectarme más, tener relaciones más profundas. Y cuando te digo profundas me refiero a que cuando uno ve que la relación está encaminada, el descueve, hay que seguir dando pasos… Pero cuando hay distintos puntos de vista, entonces es mejor cortar por lo más sano.
—Algunos medios de farándula comentaron que anda desatado, que lo vieron en una fiesta bailando hasta altas horas.
—Es mentira. Hubo una celebración de los 20 años desde que salimos del colegio (el San Ignacio) y fuimos todos a la discotheque de un ex compañero.
—Algunos especulan con que al canal le conviene que esté soltero. Así se acerca a la imagen de Felipe Camiroaga, un perfil que les gustaría potenciar en usted como nuevo animador.
—Lo escuché por ahí y lo desmiento categóricamente: no hay ninguna estrategia. Si hay algo que anhelo es formar una familia, a pesar de que por distintas razones no se ha dado. Es parte de mi horizonte. No pretendo que me comparen con nadie, son vidas totalmente diferentes: he sido bien pololo, incluso me casé, no resultó, me separé, he estado muy cerca de concretar proyectos, pero no se ha dado y no quiero volver a equivocarme. Felipe Camiroaga y yo somos personajes muy distintos.
—Pero ya se instaló la idea de que viene a llenar el vacío que dejó el Halcón, ¿es una presión? ¿Juega más a favor o en contra?
—Nunca me han gustado las comparaciones. La televisión es diversa; hay públicos a los que les gusta ver a Diana Bolocco, otros que quieren a Martín Cárcamo y los que les gusta verme a mí y está bien que así sea. No siento presión. Lo que sí me di cuenta al llegar a TVN es que es un canal que está muy golpeado afectivamente; necesita muchísima alegría y yo quiero irradiar eso en pantalla. Y si me piden que reemplace a Julián en la mañana, voy a estar ahí. Me gustan los franjeados; son programas que te mantienen en contacto con la gente, te metes en la casa de las personas y te vuelves más cercano.

“No sé lo que pueda pasar…”, admiTe sobre los rumores de que él y claudia conserva  serán los nuevos animadores del BDAT y que la idea es empezar a probarlos desde el verano.
“Lo que sí tengo claro es que vengo a TVN a desarrollar otros proyectos en el prime. También hay estipulado un espacio franjeado, pero el matinal lo animan Julián y Karen y, por lo demás, les va bien. Ahora, si Julián no puede estar y el canal me necesita, no voy a negarme, lo mismo que si a él le pidieran que me reemplace en algún programa. Tengo muy buena onda, cero rollo”.
—También se habla que podría volver a reeditar la dupla con Patty Maldonado, a lo que se sumaría Raquel Argandoña. Ellas siempre han querido trabajar juntas y usted las conoce muy bien.
—La Patty tiene contrato por otros dos años con Mega pero me encantaría verla en TVN; lo haría súper bien, tiene oficio, es sacrificada, sabe cuanto pesa, cuánto vale su negocio, no es una señora ególatra. Me gustan las personas que dicen las cosas por su nombre. La gente ya está harta del maricón sonriente…
—Ahora ella está grabando su propio docurreality… ¿qué le parece toda esta fiebre por mostrar la vida privada de los famosos?
—Me encantan Los Méndez, toda la historia es entretenidísima, notable. En cuanto a la Patty, tiene mucho que contar, desde la manera en que se levanta, las cosas que come al desayuno… O sea es una señora que se alimenta de pernil en la mañana con azúcar flor arriba, o un queque con huevo revuelto encima… Y tiene como a 125 personas almorzando todos los fines de semana en la casa. Una vida entretenida para mostrar.
—¿Por qué cree que no resultó el docurreality de Raquel?
—Si me hubieras preguntado hace un par de meses, habría puesto todas mis fichas ahí. Ella marcó el peak de la última temporada de Adopta un famoso; a la gente le encantó. Pero acá hubo una combinación lamentable, de ignorancia de parte de algunas personas, principalmente de los que se pusieron a hacer campaña diciendo que esto se pagaba con plata de todos, que es una estupidez porque TVN se autofinancia; y también se le hizo un fuerte boicot a través de las redes sociales. Mi conclusión es esa: que lo boicotearon. Pero yo lo veo, me entretiene, hasta me quedo pegado.
—Otra ex compañera suya, Pamela Díaz, se ha mostrado como toda una fiera dentro de Pareja Perfecta. El CNTV acumula un record de quejas contra ella.
—Me da risa como somos los chilenos: cuando partió era la ídola del reality y a las dos semanas pasó a ser lo peor. ¿Cómo la gente puede cambiar tan rápido de percepción? Me llama mucho la atención.
—Ha tenido actuaciones criticables, como el bulliyng que le hizo a Kathy Bodis, una de sus compañeras.
—Trabajé con Pamela en un café concert y es muy simpática. Si fuera ejecutivo de un canal le potenciaría el sentido del humor… Aunque parece que ahora están impulsando el lado más agresivo, que la Fiera muestre a la bestia que tiene adentro. Eso es pan para hoy y hambre para mañana. Pamela no está viendo como se edita el programa, entonces, independiente de lo que le estén pagando, es un buen negocio para Canal 13 pero un pésimo negocio para ella: probablemente le va a costar recomponer su imagen.
“Me carga la agresividad de la tele. No me gustan los programas de farándula ni los realities. Las redes sociales también están insoportables; la gente está violenta, hay agresividad, resentimiento, y la televisión contribuye bastante. La otra vez conversaba con Don Francisco mientras grabábamos un comercial y decía que ya no importa si estudiaste periodismo o comunicación audiovisual: hoy cualquiera que tenga personalidad puede estar en pantalla. O reclutan gente que ya pasó hace mucho tiempo por la TV o gente que no tiene mucha preparación más que para despotricar y tirarle mierda al de al lado. Para eso mejor abro la puerta de mi casa y agarro a cualquiera que pase por la calle”, dice molesto.

EL ROSTRO DE VIÑUELA PASA DE ALEGRE A INDIGNADO… Confiesa que le ha tocado vivir la agresividad en carne propia: “Las primeras dos semanas que llegué a TVN, según los programas de farándula me debo haber agarrado como a 22 mujeres: que había pinchado con la Pamela Díaz, con una niñita de Calle 7, etc. ¡Puros inventos! Lo peor es que nunca sonó mi teléfono para preguntarme si era verdad”.
—¿Dónde están sus límites en la televisión?
—Mucha gente me criticaba cuando hacía Mekano, porque nos reíamos de los participantes, porque salían las niñas livianas de ropa, pero eso no es nada al lado de la farándula. Puedo jactarme de que los programas que he hecho los puede ver toda la familia, igual que Apuesto por ti, un espacio que podrán ver los padres con sus hijos a las diez de la noche. Pero hacer ese tipo de televisión en una jungla como ésta no es fácil.
—¿Está en su contrato no hacer realities ni farándula?
—No, pero los ejecutivos saben que no me gusta. Hace unos años me ofrecieron irme al 13 a hacer Alfombra roja y dije que no, aunque es de los espacios de su categoría más serios, donde los periodistas al menos te llaman para preguntar. Ahora, si tengo que hablar en el matinal una hora de estos temas, me entretengo y lo hago feliz, no me lo tomo en serio… Antes había glamour, hablabas de Raquel Argandoña, Cecilia Boloco y hoy es la Geisha pegándole una cachetada a una niña en una discotheque. Lo encuentro patético.

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