“Uno de nuestros personajes de Breaking Bad, Gustavo (Giancarlo Esposito), era de Chile. Perdona que quiera tocar el tema antes de la entrevista, pero realmente tengo ganas de conocer el Desierto de Atacama”, explica Vince Gilligan. El creador de una de las series más aclamadas del milenio –y de toda la era televisiva— está junto a su socio guionista Peter Gould en una suite a pocas cuadras de la cinematográfica avenida Santa Monica Boulevard en Los Angeles.

Ambos creativos viven el gran estatus que les legó ese programa sobre el correcto profesor de química Walter White (Bryan Cranston), quien al enterarse de que sufre un cáncer terminal cruza a una doble vida como capo de la producción de metanfetamina de la mano de su joven aliado Jesse Pinkman (Aaron Paul) en la árida Albuquerque. El productor y escritor sabe de calor y sequedad.

Los escritores tenían la oportunidad de ‘macerar’ esa alta posición en la industria. Dejarse seducir por los estudios hollywoodenses y sus estrellas. Pero la temporada pasada se lanzaron cual kamikazes a estrenar otro show que, además, corría un riesgo extra: era una precuela de Breaking Bad con la historia del abogado del protagonista. El programa era Better Call Saul y relata sus inicios en la corte y consultor con su verdadero nombre: Jimmy McGill (Bob Odenkirk). ¿El resultado? El American Film Institute eligió al programa entre los 10 mejores del año. Tuvo siete nominaciones al Emmy, otra al Globo de Oro y se impuso en la selección de los críticos de TV de Estados Unidos, entre otros premios.

Esos reconocimientos se sienten. Hay relajo en la conversación previo al debut del segundo ciclo de este título que en Chile se exhibe por Netflix. Gilligan y Gould juegan en la vida real su fórmula ‘en par’ que los televidentes han seguido en pantalla: Walter y Jesse / Jimmy y Mike (Jonathan Banks).

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—¿Por qué extendieron el esquema de bromance (ese lazo fiel entre dos hombres)?

—Gilligan: Es interersante tocar ese punto, porque si le preguntas a Bryan Cranston sobre si Walter White tiene un cariño especial por Jesse te va a contestar que para nada. Y pasa lo mismo con Mike, quien sigue llamando a Jimmy por temas de ‘trabajo’. En la definición de bromance se entiende que hay un respeto profesional por el otro. No se juntan a pasarlo bien.

—¿Cómo es este bromance entre ustedes?

(Carcajadas espontáneas de los dos)

—Gould: Trabajamos muy bien juntos. Y existe total lealtad entre nosotros desde que partimos en Breaking Bad. Hay un compromiso mío hacia Vince. Esta ha sido la mejor experiencia creativa de mi vida profesional. Si vuelvo a ser independiente en otro proyecto, voy a extrañar nuestra dinámica.

—Han dicho que Better Call Saul es su forma de volver al ruedo televisivo y no quedar paralizados tras el fin de Breaking Bad. ¿Necesitaban esa adrenalina?

—Gilligan: Tuve miedo de no trabajar de nuevo. Debería haber usado ese tiempo libre para descansar y recargar mis baterías. Pero sabía que si me detenía, no retomaría el ritmo en el futuro. Sé que podría vivir extrañando la adrenalina, pero preferí mantenerme escribiendo, aunque eso pusiera mis nervios al límite al regresar tan pronto.

—¿Y este estatus de estrellas, algo que no es común entre escritores de Hollywood?

—Gilligan: Es un agrado llegar a este punto en tu carrera. Sin duda hemos luchado y por bastantes años estuvimos en la parte más baja en el ‘totem’ de producción. Y ahora somos protagonistas de ‘La era dorada de la TV’, tratados con muchísimo más respeto de lo que sentíamos hace dos décadas.

Los premios, indirectamente, reconocen que en Better Call Saul no se repitiera el tono, cámara y relaciones de la serie matriz. Pero en la nueva temporada aparecieron nuevos desafíos: “Nuestra idea inicial para el segundo ciclo era que Jimmy se transformara en Saul Goodman. Pero, ¿qué quedaba? Hay tanto que contar de su inicio”, explica Vince Gilligan. Su socio agrega que ahora “era necesario responder ¿qué le importa?, ¿quién le importa? Y es obvio que al cierre del primer ciclo él no tiene las cosas resueltas con su hermano Chuck (Michael McKean) ni menos con su amiga Kim (Rhea Seehorn)”.

—¿Esperaban tantas nominaciones con la primera temporada de Better Call Saul?

—Gilligan: Fue maravilloso. No teníamos esas expectativas al desarrollar la serie.

—Gould: Estábamos demasiado felices porque en este momento hay un gran nivel de televisión. Ya que Breaking Bad fuera reconocida en su partida fue algo excepcional, por eso no sentíamos que con Saul era algo que sucedería necesariamente. Menos con un spin off. Pero Better Call Saul tiene su propio espíritu y eso se sintió desde el inicio.

—Gilligan: No quiero sonar modesto… Cuando lanzamos la serie el año pasado estábamos orgullosos de lo hecho, pero sabíamos que había una gran posibilidad de que el público dijera: Esto no es Breaking Bad.

—Ambas series sí tienen en común la crisis de la mediana edad en los hombres.

—Gilligan: En palabras de dos escritores que estamos en ese segmento de edad, te puedo decir que esa etapa no es divertida. En lo personal, cuando me encontré en ese período vi que había menos años hacia adelante de los que tenía hacia atrás. Una sensación nada placentera. Cuando era un veinteañero pensé que iba a vivir para siempre. Pero te acercas a ese punto en que hay menos tiempo y te cuestionas mucho. Muchos hombres deben preguntarse si están con la mujer adecuada o si saben aprovechar sus días. Hay mucho que pensar, no significa que de inmediato te compras el descapotabe y te consigues una novia jovencita. Intuyo que las mujeres también cruzan por las mismas preguntas.

—En Better Call Saul incluyen a la historia a una amiga, Kim. ¿Por qué el maduro protagonista necesita una mujer salvadora?

—Gilligan: Ella es su voz en términos morales. Pero su papel no es sólo cuidar de Saul. Kim quiere ganar sus propias peleas.

—Gould: Una de las cosas interesantes de Kim es que es genuinamente ambiciosa. Al mismo nivel de Jimmy.

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—Vince, caminaste por la vereda ‘nerd’ como escritor de los Archivos X, ¿cómo fue cruzar a historias tan concretas y humanas?

—Gilligan: Amo los Archivos X, también la ciencia ficción. Pero más a ese show específico. La razón es Scully y Mulder. Es lo mismo que me sucede con Walter y Jesse. Ahora con Better Call Saul me siento encantado con Jimmy.

—Gould: Al contrario de lo que sucede en el cine, en TV se da algo especial: el género no importa, prevalece tu sintonía con los personajes. Los sigues en la historia. Mulder y Scully son increíbles. Veías el programa por ellos, independiente de la aventura en que se embarcaban. Me encanta la idea de pensar que Jimmy McGill pueda en un futuro sumarse a ese panteón glorioso.

Con el abogado del diablo

Bob Odenkirk (53) lleva una vida en el mundo del espectáculo. Pero la fama de este actor previo a Breaking Bad fue por su trabajo detrás de las cámaras, como guionista de comedia (incluidos muchos segmentos de Saturday Night Live). Como el abogado pillo y moralmente cuestionable Saul Goodman saltó al reconocimiento global, con fans incondicionales que impulsaron a los escritores a darle un lugar a su historia y carisma con serie propia: Better Call Saul.

Guapo. Sin su peluquín, estilizado y elegante en chaqueta a la medida está listo para hablar con CARAS de esta nueva etapa.

—Como escritor, ¿te gustó el origen que le dieron a Saul/Jimmy?

—Me parece maravilloso. Especialmente porque en el guión Jimmy muestra una emocionalidad verdadera. Lo increíble de Vince y Peter es que insisten en que no saben lo que hacen. Tienen tantas opciones para darme un universo y, cuando ves la serie, te das cuenta de que todo calza de manera lógica. En esa dinámica toman caminos muy locos para el personaje que, al final, terminan por definirlo a niveles profundos. Sé que trabajan duro para escribir el guión tomando notas y discutiendo con el equipo, pero también siento que tienen mucha suerte (ríe).

—En este universo que partió con Breaking Bad ya tienes tres personajes: Jimmy, Saul y Gene.

—Y quizá más… Pienso que vendrá otro luego de Gene. Es lo que más me intriga.

—La fama te encuentra en una edad madura, ¿te relacionas con Jimmy y su impulso de encontrar reconocimiento en ese momento de su vida?

—Cuando vi la gigantografía de Better Call Saul con mi foto, dije: ¡Oh, mierda! Sí, voy a protagonizar esta historia. Pero pronto retomé mi vida cotidiana. Y creo que como escritor ya dejé mi marca antes de los 40 años. Escribir para Saturday Night Live fue un gran momento. Esta es una experiencia extraña. No me redefine de la forma que el resto podría creer.