Es muy probable que la protagonista de La colombiana, la teleserie vespertina de TVN, sea la nueva diva de la tierra del ballenato y no sólo por su talento, que tiene a todos sorprendidos en la red estatal. Más allá de esa exótica belleza que en algún momento la llevó a probar suerte en el modelaje, esta actriz nacida en el epicentro de la narcocultura es también una promisoria directora de teatro y guionista. Convertida en objeto de deseo de los chilenos, celebra la manera en que nuestro país acoge a los inmigrantes, pero sentencia “los chilenos son demasiado tímidos”.

En cuanto aparece en una sala aledaña a los estudios del área dramática de TVN, la estampa de Elizabeth Minotta impresiona. Viene llegando del departamento que TVN le arrendó en Providencia en bicicleta como una santiaguina más.

“Esa fue una costumbre que adquirí aquí. Todos mis hábitos de Bogotá cambiaron”, dice, mientras acomoda su melena con las manos y se sienta como en la antesala de una clase de yoga. Con 1,75 metros de estatura y sin maquillaje, luce tanto o más atractiva que el personaje que interpreta en la teleserie vespertina que marcó el regreso de la ficción estatal a las producciones con sentido social. En su país sólo había protagonizado una teleserie —la versión colombiana de la serie chilena Las Vegas—, además de un par de papeles secundarios, pero esos roles fueron más que suficiente para que la prensa clavara sus ojos en ella y le augurara un promisorio futuro. Pero, más allá de artículos elogiosos, fue su audición la que dejó sin habla a los productores chilenos.

Nacida en Bello, una localidad muy cerca de Medellín, Eli, como le dicen sus amigos, es la segunda hija de una estilista —ex reina de belleza truncada su carrera de maniquí tras quedar embarazada— y de un ingeniero mecánico. Alguna vez intentó ser modelo pero no tardó en entender que no era su camino.

“Me gusta dejar un mensaje con mi trabajo”, afirma. Cuando apenas era una niña que jugaba a inventar personajes y recrear historias fantasiosas estuvo a un paso de convertirse en una más de los miles que han llegado al país buscando nuevos horizontes. Sin embargo, tuvieron que pasar casi dos décadas para que finalmente pisara suelo chileno. “A los dos días del casting, me llamaron para decirme que había quedado e inmediatamente entré en estado de ‘shock’. Esta es una oportunidad que cualquier actriz de mi país quisiera. Es un lujo poder interpretar cómo somos los colombianos. Buena onda, sencillos, honrados y trabajadores. Hay gente mala en todo el mundo pero yo digo que hay que mirar a los buenos que somos más”, dice con la misma sonrisa con que en la ficción logró enamorar a Pedro Watson, el arisco y malhumorado almacenero interpretado por Felipe Braun.

Nominada como actriz revelación en la última edición de los Premios India Catalina, considerados los más importantes de la industria audiovisual colombiana, llegó en febrero a Santiago y a partir de ese momento, se dedicó en cuerpo y alma a crear el personaje de Angela Vicario. “Ella es como es mi mamá, así que ha sido muy fácil y gratificante interpretarla”, cuenta, al tiempo que confiesa que lo que más extraña es a su perra. “No la pude traer porque es una loba enorme, pero se quedó en una casa de campo así que está muy bien”, comenta, mientras a pocos metros avanza su antagonista en la ficción, María José Illanes, con quien viajó hasta la Región de los Lagos a participar en la campaña Puelo Sin Torres, que busca detener el proyecto hidroeléctrico Meditarréneo, “fue una tremenda experiencia que agradezco. Es tanto lo que podemos hacer por el ecosistema, pero lo primero es comprometerse a cuidar este patrimonio natural de la humanidad”, comenta.

—Las narconovelas se han instalado prácticamente cómo un género más, ¿qué opinión te merecen?

—Vengo de la zona de la narcocultura, asi que no me sorprenden ese tipo de ficciones. La narcocultura ha permeado todo en nuestro país, desde los consursos de belleza hasta el comportamiento de la gente, por ejemplo la desconfianza.

— ¿Cómo has seguido las últimas noticias sobre el peligro que corre el Tratado de Paz en Colombia?

—Siempre he sido partidaria de terminar los ciclos. Este proceso con la guerrilla es muy fuerte y a todos nos ha tocado de alguna forma. Cuando leí el tratado de paz, no entendí porque era un texto realmente muy complejo, pero creo que en el caso de los guerrilleros han sido tantos, muchísimos obligados desde muy pequeños a tomar las armas. Está bueno cerrar esa etapa y avanzar hacia otra cosa. Tenemos que darnos cuenta que somos una gente tan linda, tan buena que ya no necesita más eso. La paz es un estado del ser, no un ser del Estado por lo que creo que cada colombiano tiene la obligación de trabajar por la armonía desde su propio espacio.

En julio, cuando terminen las grabaciones en TVN, también será el mes que marcará su debut cinematográfico. En la cinta colombiana “Talento Millonario”, será la madre del protagonista, que es un niño con síndrome de down que participa en un reality musical diseñado exclusivamente para personas con capacidades diferentes. Aunque aún desconoce la fecha de su ticket de regreso, lo que sí tiene claro es que antes quiere conocer Isla de Pascua, las Torres del Paine y alguna viña.

“Por lo pronto este fin de semana iré a conocer Viña del Mar con mi mejor amigo que vino a visitarme”, cuenta, al tiempo que confiesa que en el futuro le gustaría “hacer algo de la dramaturgia chilena, por el momento ya tengo algo de Roberto Bolaño para leer”.