La adorable bruja adolescente, que en los ’90 encarnara Melissa Joan Hart, regresa ahora de la mano de Netflix en El Mundo oculto de Sabrina, en lo que sería una suerte de precuela.

Esta vez en el cuerpo de Kiernan Shipka (Mad Men) —que tiene un cierto aire a Emma Watson—, el primer episodio se toma una hora para contar los cuatro días que faltan para que Sabrina cumpla sus 16 años y se entregue definitivamente al Señor Oscuro como ha planeado su tía Zelda (Miranda Otto).

Pero ya sabemos: Como Harry Potter, ella es mitad “humana” y mitad bruja, y está enamorada de un tierno mortal.

Aunque a la temible y decidida Zelda no se la contradice, la encantadora y regordeta tía Hilda y el primo Ambrose están mas que dispuestos a comprender la indecisión de Sabrina. Ella ama su escuela, a sus amigas y sobre todo al bueno de Harvey y no es que de aquí a tres días los pueda dejar así sin más. Porque mucho más complicado que transitar hacia su madurez, Sabrina debe decidir si se queda de este lado, junto a su pandilla del Baxter Senior High School de Greendale, o acepta su Bautismo Oscuro para ingresar a la Impía Iglesia de la Noche y con ello partir a la Academia de artes Nunca Vistas.

EL ADORABLE SALEM, HUMOR Y TERROR
Para quienes crecieron amando a Sabrina será muy grato reencontrarse con Salem —ese gato negro omnipresente y protector—, con las muchas situaciones de humor, entre absurdo y negro; y con una chica que no pierde su candor y que reclama: “No soy una persona malvada”.

Ella quiere lo mejor de los dos mundos (¡quién no!): libertad y poder.

Eso es un problema (y Zelda lo sabe): el Sr Oscuro y su representante en la Tierra no están para caprichos ni tratos con chicas mestizas. Solo que esta parece más terca que nadie. Y muy astuta.

A diferencia de la serie noventa que la inspiró, El Mundo Oculto de Sabrina llega a ser inquietantemente oscura y hasta terrorífica en varios pasajes. La presencia de Satán —la Bestia—; varias escenas francamente sangrientas, algunas rozando el gore; invocaciones al Mal se entremezclan con este encantador  mundillo adolescente donde —como un signo de modernidad— aparecen reivindicaciones feministas, rebeldía frente a la autoridad escolar, amoríos gay y temáticas muy siglo XXI.

Este mix y paradojas tienen su correlato en una espléndida banda sonora que va desde el muy pop y cándido “Be my baby” a “Dream a little dream of me” pasando por “I put a spell on you” o “Black Magic Woman”.

Los tres primeros episodios funcionan como una unidad temática donde el espectador recibe un bofetón con lo descrito más arriba.

A esas alturas Don Diablo es un personaje más (y no es una figura exactamente divertida) que tiende sus trampas, temibles aliados y sobre todo cobra el precio de entregar poderes.

Y conoce las debilidades tanto humanas como de sus súbditos. Como que “la corrupción es una daga delgada”. 

Guionista y Showrunner: Roberto Aguirre-Sacasa (jefe creativo de Archie Comics)
Filmada en Vancouver, British Columbia.

En Netflix, primera temporada
Desde el viernes 26 de octubre.
www.netflix.com/elmundoocultodesabrina

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