Una mujer en su quinta década aparece en escena con una sola misión. Seducir. De pronto, todo lo envuelve un erotismo maduro que no va en la línea de las divas francesas —estilo Juliette Binoche— tan elegantes como misteriosas. No. Lo de esta chilena es una sensualidad desbocada. Hasta torpe. “Soy una loquilla”, dice Carolina Arregui (52), mientras se acomoda el pelo que enmarca una cara de criatura celestial, pero de una que ha conocido el purgatorio. Incluso el infierno.

La mujer del relato no es exactamente la actriz que interpretó en los 80 a la inolvidable Nice en Angel Malo. O sea, es y no lo es, porque la Arregui Vuskovic se involucra a fondo en sus papeles y el que hoy la tiene de vuelta es el de Anita María, la dueña del colegio donde se desarrolla la trama de Wena profe. “La historia de mi personaje ha ido tomando vuelo. La gente lo pasa bien con él, se divierte. Ella es una loquilla como tantas que hay en nuestro país y en el mundo”, explica a dos meses de su estreno.

Y en el intertanto han pasado cosas. Su hija menor, María Jesús, quien debutó como actriz en la misma teleserie de TVN, fue portada de LUN tras anunciar que se cambió el apellido por el del segundo marido de Arregui, Roy Sothers. Su hija mayor (tiene cuatro) Mayte Rodríguez, también es noticia tanto por su rol en Dime quién fue como por su relación con el futbolista Alexis Sánchez. Por lo visto, el romance va en serio porque todo el clan Sothers-Arregui partió para Halloween a Londres “a regalonear” al seleccionado nacional.

Estas fiestas de fin de año prometen una atmósfera especial para su familia que parece más unida que nunca. “Me da gusto recibir hoy tanto amor”, reflexiona Carolina cuando repasa los duros momentos que vivió en los 90 tras su separación del entonces director de teleseries de Canal 13, Oscar Rodríguez. Pero ella quiere volver al presente.

—¿Cómo es trabajar con su hija menor?

—La Jesu tiene 17 años y le vino una crisis existencial. Se preguntó ‘¿Qué va a pasar con mi vida?’ y todas esas presiones de la PSU. Hasta que un día le dije ‘¿Quieres probar?, pero con el compromiso de que no me bajes las notas del colegio porque es lo más importante’.

—¿Tenía aprensiones?

—Es que esto podía significar lo mismo que vivió la Mayte en un principio, aunque solita se ha ido ganando su nombre. Hoy día ella es Mayte Rodríguez (Lo dice fuerte) y no la hija de Carolina Arregui.

—¿Qué consejo le dio a María Jesús?

—Le expliqué que iba a tener que pasar por un montón de cosas. Hoy con las redes sociales mucha gente se toma atribuciones de decirte lo que les da la real gana. Todos tenemos derecho a opinar, pero esto puede llegar a ser un poco cruel. No falta la persona que dice ‘es pituto’ (Agudiza la voz), lo que no es verdad. En el fondo, está casi de villana invitada, casi de extra. Hay un grupo de chiquillos que son alumnos del colegio y ella está aprendiendo de sus ‘profesores’ que son actores como Marcelo Alonso, la Mane Swett, Néstor Cantillana.

—¿Le gustaría que sus dos hijas siguieran su camino?

—No necesariamente. A la Mayte le gustó todo esto y tiene una belleza que es un aliado indiscutible. Pero en la actuación ha ido creciendo poco a poco. Por lo mismo, hoy estoy mucho más con ella; dándole ciertas directrices que —creo— van a fortalecer sus talentos.

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—¿Es el legado Arregui?

—O sea, sería lindo que funcionara. ¡Imagínate qué cosa más maravillosa dejar en ellas también ese tipo de legado!

—¿Cuál es su consejo para sus dos hijas?

—Cuero de chancho. ¡A mí también me ha tocado! A todos.

—¿Qué es lo que le da más temor?

—Que en el camino se encuentren con personas que les hagan daño porque en este medio hay de todo. Uno quisiera soñar e, idealmente, toparse con gente buena, generosa, con buenas intenciones, que no exista la envidia. Este medio es especialmente complejo en ese sentido.

—¿Por qué tan complejo?

—Son varias las razones. No tenemos un campo tan amplio como en otros países. Pucha, ¡tanto cabro con talento!; ¡tantos actores con tremenda trayectoria que ya no están! Este mundo es muy veleidoso. A veces, un poco ingrato. Mantenerse vigente es un trabajo tremendo y si el día de mañana no te llaman, igual duele. ¿Sabes? A eso yo le tengo miedo: a que no seas tú la que deje el medio, sino que el medio te deseche. Inevitablemente es así y siempre lo ha sido.

—¿A qué actores o actrices echa de menos?

—¡Uffff! ¡Son tantos y tantas! Se trata de grandes ausencias y es muy transversal porque afecta a portentos como Gloria Munchmeyer; a gente no tan mayor, como Juan Falcón, y a gente joven como la
Isi Urrejola. ¿Qué pasa con tanta gente que uno se encuentra a cada rato? ¿Qué pasa?

—Un tiempo estuvo desaparecida Claudia di Girolamo.

—Ella hoy es parte de la nocturna de TVN y donde participa Mayte (Dime quién fue). También está Pancho Reyes, la Amparo Noguera. Es un gran orgullo que mi hija esté ahí y por eso le estoy ofreciendo mucha más ayuda, contención y apoyo.

—¿Cómo la ha visto?

—Nunca la había visto tan enfocada en su pega. Lo está haciendo muy, pero muy bien. Insisto, me siento muy orgullosa. Pero (chasquea los dedos) ¡Nunca es suficiente! A mis hijas siempre les digo ‘no se conformen y hagan cada escena como si fuera la última de sus vidas’. Al menos, de esa forma lo hago yo.

—¿Algún consejo sentimental? Sobre todo pensando que su hija mayor tiene una relación con Alexis Sánchez.

—Mayte y Alexis todavía no han hecho pública oficialmente su relación. Y mientras ellos no lo hagan, yo no puedo ser tan desubicada de ponerme a hablar por ellos. Por respeto a su relación, a Alexis, a mi hija y a la proyección familiar, yo me tengo que mantener al margen. (Hace una pausa y sonríe) Ahora, si pudiera decirte algo serían puras cosas lindas. Lo único que quiero es que mi hija sea feliz y, mientras la vea feliz, yo también lo soy.

—¿Cómo fue su viaje a Londres?

—Fue un viaje prácticamente improvisado. Nosotros fuimos a conocerlo (a Alexis) un poco más. Compartimos momentos muy entretenidos: fuimos a ver El Fantasma de la Opera, por ejemplo, en un teatro maravilloso, con una orquesta sinfónica que te morís. La verdad es que quise ir a regalonearlo. No tiene nada que ver el tema de las lucas. Aquí hay un tema de afectos. Nosotros fuimos como los papás de la Mayte a conocer a Alexis y fue una experiencia muy bonita. Sobre todo el día de Halloween (Ríe)… descubrimos que todos éramos buenos para el
tandeo. Volvimos con una sensación muy linda. Yo a ellos los veo muy contentos, felices.

El papá de la Jesu

No siempre la historia de Carolina Arregui fue así de luminosa. Dejó su casa familiar vestida de jumper y luchó por sobrevivir. Luego llegó el éxito, el Olimpo, como la actriz estrella de Canal 13 y un matrimonio con Oscar Rodríguez. Tuvieron tres hijos y se transformaron en la pareja dorada del severo canal del angelito. Pero un desliz con otro actor la desterró de la televisión y hasta de su vida en Santiago.

—Vivió tiempos complejos cuando en los 90 salió de Canal 13. ¿Cree que hoy sufriría la misma condena pública?

—Fíjate que creo que no. Imagínate que en su momento se castigó a la Raquel Argandoña porque dijo que tendría un hijo con o sin libreta, o sea, sin casarse. ¡Hoy eso suena como de la época de Los
Picapiedras!

—¿Ya no sería el mismo castigo?

—Lo que pasa es que, hasta el día de hoy, la gente supone cosas. Pero nadie sabe exactamente qué sucedió.

—¿Ni siquiera usted?

—Yo sí, yo sí (Repite con la voz cansada). Pero resulta que hay terceras personas involucradas, están mis hijos, mi familia. La verdad es que echar el tiempo atrás a estas alturas de mi vida lo encuentro una lata feroz. Pero si tú me dices que existió algún tipo de confusión de los sentimientos con uno de los personajes y rompes todos los esquemas de un matrimonio emblemático para Canal 13 —como lo era Oscar Rodíguez-Carolina Arregui con hijos, exitosos— cuando todavía tenía el logo del angelito y la Iglesia mucho poder. Imagínate ¡Castigada! ¡Para tu casa!

—¿Sintió que el medio la botó?

—Sentí que estaba siendo castigada. Además, en esa época, como las cosas eran como eran, yo también viví mi especie de autoexilio.

—¿Cómo fue eso?

—No quería sufrir, no quería pasarlo más mal. Lo que sí quería y lo tenía muy claro, es tener conmigo a mis hijos, porque yo los había llevado adentro nueve meses.

—¿Se los quitaron?

—No. Pasé por un momento en que sentí que debía estar bien conmigo misma. Estaba sin pega, sin casa. ¿Qué les podía yo entregar en ese momento? Nada bueno. Tomé conciencia y me propuse mejorar para ellos.

—¿Cuánto tiempo estuvieron separados?

—Los tuve muy pronto. No me acuerdo, ¿dos meses? La primera que volvió conmigo fue la Mayte (Se le iluminan los ojos).

—¿Debió partir de cero?

—Por lo menos necesitaba una cama, un refrigerador y una cocina. Tuve que partir todo de nuevo. Imagínate, después de haber estado en la cima, el golpe fue durísimo. Dios santo, ¿por qué si yo era ‘la reina’? Sin embargo me dije ‘no te preguntes más ‘por qué’ sino ‘para qué’. Y hoy tengo todas las respuestas (…) Era echarle para adelante nomás. Me llamaron para hacer un par de cosas en el canal y me di cuenta de que conducir no me gustaba, pero de alguna forma había que parar la olla. Tampoco tuve mucha ayuda hasta que me paré en la hilacha y fui donde la magistrado. Le dije, ‘¿Sabe?, me las estoy arreglando con mi casa en la playa, cambié a mis hijos a una escuela pública y me falta para la bencina, para vestir a mis hijos y comprar la mercadería. No puede ser que no cuente con el apoyo de su padre’. La jueza le preguntó y lo que pasa es que Oscar quería tener a sus hijos con él porque no estaba seguro de mi estabilidad. Finalmente, sucedió lo que debía suceder y ¡mírame! hasta el día de hoy mis hijos me agradecen y reconocen habérmela jugado por ellos. Nos amamos profundamente. Son mis pollos. Dios no te da lo que no te mereces.

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—¿Y Roy cuando aparece?

—Ya tenía un protagónico en Machos. Trabajaba mucho en Viña porque las locaciones estaban allá y como Roy era de Viña, nos habíamos cruzado en algún programa. Hasta que un día en que tenía toda la tarde libre me dije, ‘Ya, lo voy a ir a ver’. Lo llamé para pedirle un par de consejos y estaba copadísimo. Te puedo decir que fue increíble. Recuerdo todo como en cámara lenta: a él de delantal blanco, abriendo su consulta y su pelo como al viento. Un flechazo.

—¿Cambiaron las cosas ahora que se casaron?

—¡Naaada! Fue hace dos años y estamos felices comiendo perdices (Ríe). Se me amplió la familia y ahora tengo siete hijos. Las cosas no cambian. En el fondo, fue poner un timbre a esta relación porque esto es amor de verdad.

—En un momento pensaron adoptar.

—Ya no. Es muy lindo entregar amor de esa forma, pero a estas alturas sería irresponsable. Ademas, ya adopté a los hijos de Roy y él a los míos. Y, como si fuera poco, él adoptó –y de verdad– a mi pequeña Jesu. Hoy ella es María Jesús Sothers Arregui.

—¿Su papá biológico no se opuso?

—No. No sé de su vida. Perdimos el contacto. El que la crió fue Roy, le ha dicho papá toda su vida y lo ama con locura. Tanto que me llego a poner celosa. Es una relación maravillosa, se nos mete en la cama y es de las que no quiere salir el fin de semana para estar con nosotros.

—¿Cuándo decidió cambiarse el apellido?

—Hace mucho tiempo, pero había que esperar que se cumplieran algunos requisitos legales, como cierta edad de la Jesu.

—Fue portada de LUN con la noticia.

—Ella hizo un comentario. Hoy en día muchos niños viven una situación parecida. A ella le tocó un minuto no difícil, pero sin una imagen paterna. Cuando llegó Roy a nuestras vidas, mis hijos estaban chiquititos —la Mayte tenía 13 años— y a todos los quiere mucho, pero sobre todo a la María Jesús porque se siente su hija efectivamente. Como ella decía, le enseñó a andar en bicicleta, le enseñó a nadar. Roy dejó en ella una imagen paterna y eso ha sido maravilloso. Para María Jesús ha sido un premio.

—¿Piensan celebrar de alguna forma?

—Eso está por venir. Queremos reunir a toda la familia porque todos están con cosas distintas y juntar a un familión tan grande por Dios que cuesta (Ríe). Estamos esperando el momento para hacer una ceremonia bonita. Algo que sea lo más sencillo posible, pero que le dé la bienvenida oficial a esta familia.