Revisa atenta las páginas de CARAS. Pero Zeinab Badawi (54) se detiene en un texto sobre George Clooney. Me mira, apunta una foto del actor y su mujer Amal Alamuddin y pregunta: “¿Es una nota sobre su matrimonio? ¡Yo fui a la fiesta!”.  

Con ese comentario queda claro de entrada. La mujer ancla de BBC, que visitó Santiago por 24 horas para el debate sobre legalización de drogas (organizado por la Red de Alta Dirección de la Universidad del Desarrollo), es más que una profesional top en la cadena inglesa. La conductora de World News Today es parte de las grandes ligas de la TV mundial. Se codea con el poder y las celebridades, tal como al otro lado del Atlántico ocurre con Diane Sawyer y Barbara Walters. Por eso no es nada raro que fuera convocada como invitada por el ganador del Oscar.

Eso sí, mantuvo los detalles. Sólo señaló que en la segunda celebración que los novios hicieron en Londres lo pasó estupendo.

Wp-zeinab-450

Con un desplante con el que mantuvo a raya tanto al ex director de la DEA como a Ricardo Lagos (a quien incluso sonrojó en un juego de flirteo y palabras), la entrevistadora sudanesa se robó los comentarios al cierre del panel de ideas que grabó el canal británico para emitir internacionalmente.

Badawi es una máquina de intelecto y encanto. Además de trabajólica. Después de viajar veinte horas, ducharse, partir a la hora del taco hasta Las Condes para el debate e ir a comer al Club de Golf, se saltó cualquier efecto jet lag y se inventó un panorama: puso el reloj a primera hora, escribió su crónica para la edición online de la BBC y partió a conocer el centro capitalino. Volvió al Hotel Boutique Ismael 312, se cambió y posó para nosotros en una suite con vista al Parque Forestal y la Virgen del San Cristóbal. ¡Y se lamenta!: “No alcancé a subir”. Incansable.

“Hoy desperté y me di cuenta de que estaba en la ‘mañana siguiente’”.

—No esa clase de ‘mañana siguiente’.

—(Ríe). Definitivamente no. Pero después del debate estuvimos hasta tarde en el Club de Golf . Hoy lo pasé increíble con este día tan soleado. Es la primera vez que piso Santiago y quería tener una noción de esta ciudad.

—Una de las primeras cosas que llaman la atención de su biografía es su origen.

—Nací en el norte de Sudán y me mudé al Reino Unido cuando tenía menos de tres años. Nos tuvimos que ir porque mi papá era una figura dentro de los movimientos independentistas.

—En contra de los británicos…

—Sí, fue tomado prisionero por los ingleses. Pero luego de que dejaron el poder vino una dictadura… No fue fácil para mi padre permanecer en el país. 

El cambio de escena de África a Europa fue mayor. Aunque su aterrizaje tuvo ciertas ventajas en comparación al tradicional relato de refugiados: “Me eduqué totalmente en Inglaterra. Después del colegio tomé licenciaturas en Filosofía y Economía en Oxford. De allí entré a la Universidad de Londres para mis postgrados en Historia y Antropología.

—¿Tu familia era acaudalada en Sudán?

—Sería correcto decir que en mi país éramos parte de la elite. Y cuando mis padres se mudaron a Londres mantuvieron eso. Mi background es de una familia muy cultivada, por eso que no tuvimos problemas con el inglés al llegar. Mi bisabuelo fue un pionero por luchar en Sudán en favor de la educación de las mujeres. Mis tías y abuelas obtuvieron sus doctorados en universidades de Occidente. Por eso no podría decir que nuestra historia y logros en Gran Bretaña representan el “sueño del inmigrante”. Aunque, ciertamente, hubo ambición.

Wp-debate-udp-450

—¿Cómo fue el camino para ingresar a la televisión con la etiqueta de extranjera?

—Era un campo totalmente distinto cuando partí. Además, hace treinta años sólo el 15 por ciento de los jóvenes entraba a la universidad. Entonces, la oferta de profesionales era menor para los canales. Por eso fui tomada de la escuela de graduados. Nunca estudié comunicaciones y me entrené en el mismo trabajo. Y lo primero que hice fue TV. 

—Dentro de tu periodismo, haces muchos temas relacionados con mujeres. ¿Cómo abordas la lucha de las mujeres islámicas? ¿Te ves como el rostro de ese grupo?

—Personalmente, no me quiero exponer como representante musulmana.

—¿Naciste como musulmana?

—Sí, por supuesto. Y no es algo de lo que quiera escapar. Es la religión de mis padres. Pero hay percepción errada en cuanto a que las mujeres musulmanas no tienen un papel activo en la sociedad. Y no es verdad. La Primer Ministro de  Bangladesh (Sheikh Hasina) es mujer, Benazir Bhutto lideró Pakistán… Hay muchas representantes importantes.

—¿Y en medios?

—Es verdad, en televisión no hay muchas. En ese sentido me alegra que me tomen como ejemplo.

—¿Te lo han dicho?

—(pausa) Más que nada en Reino Unido, donde algunas jóvenes me comentan que las motivó verme para sus carreras. Pero yo no me etiqueto de esa manera.

—¿Cómo te defines?

—En estos días donde hay tanta diversidad, me llamaría londinense. Es la ciudad donde crecí y he vivido. Además, es un centro cosmopolita con más de 300 idiomas que encuentras en sus calles.

—Recién lideraste un debate en China para tratar porque las grandes ejecutivas no llegan a los directorios. ¿Es un tema que te inquieta?

—Tengo cuatro hijos —dos hombres y dos mujeres— y tuve la suerte de contar con ayuda para criarlos. Pero muchas profesionales todavía no tienen esa facilidad. Hay progreso, pero falta presencia de mujeres al tope de la pirámide.

—¿Qué sucede en TV, donde las mujeres al llegar a los 40…

—… Las despiden. Bueno, en Inglaterra existe un debate parecido en la BBC: en cuanto a que una vez que las mujeres cumplen 50 o más son relegadas a labores más secundarias. Cosa que no sucede con los hombres. Y a este último asunto apunta la crítica. Porque la televisión tiene una debilidad por la juventud.

—¿De quién depende esa decisión en los canales británicos?

—Creo que los medios son parte de la sociedad, no la guían. Y a la sociedad le gustan las mujeres y, en especial, las que son jóvenes y hermosas. 

—En ese contexto, ¿cómo ves tu carrera en adelante?

—Por muchos años estuve en noticieros. Pero se sabe que es un campo de corto aliento. De allí a que me interesa involucrarme en programas de larga vida. Por ejemplo, ahora estoy en una serie sobre la historia de Africa.

—Por tu historia, ¿fue la entrevista a Omar al-Bashir la más importante de tu carrera?

—Fue relevante, pero no la más importante de mi carrera… Me significó más hablar con el Dalai Lama, Mandela…

—¿Y la entrevista que te falta?

—Me encantaría conversar con Obama.

—Dile a Clooney que te ayude.

—¡Sí!