No lo va a soltar: usted querrá saber quién, por qué, cuándo. Y también quién es leal, hasta qué punto y cuántas sorpresas más le saltarán a la cara. Porque en la política, y en Washington, “cualquiera es un traidor”, como dice el tango.
Thriller, intriga política, investigación policial, misterio y elementos épicos mezcla la muy entretenida serie Designated Survivor que Netflix ha decidido ir entregando de a poco (a la fecha, hay 4 de los 10 capítulos disponibles).

Thomas Kirkman (Kiefer Sutherland, 24) se ha hecho un lugar en Washington. Pero no es un hombre de grandes ambiciones: quiere ser un aporte a los problemas sociales de su país. Por lo que ser el Ministro de Vivienda y Desarrollo Urbano lo tiene encantado.

Su mujer, la estupenda Alex (Natascha McElhone, Californication), ejerce como abogada especialista en temas migratorios en un buen bufete. Son un matrimonio idealista y feliz: tienen un hijo adolescente (y lo es, como de manual) y una niña adorable (parecida a Emma Watson cuando pequeña, más rubia).
Pero Kirkman, además, es el “sobreviviente designado”, la persona que debe reemplazar al Presidente de los EE.UU. en caso de una catástrofe.
Y ésta ocurre: un feroz atentado con bombas al Capitolio la noche en la que el Jefe de Estado pronunciaba el Discurso del Estado de la Unión (algo así como nuestros 21 de mayo) deja al país sin Presidente, vicepresidente, congresistas y hasta jueces.

Kirkman se entera porque está, de buzo y zapatillas, mirando en sus oficinas junto a su mujer y su hija el discurso por TV cuando las transmisiones se interrumpen e ingresa como tromba el equipo de seguridad. No alcanza a asomarse a los ventanales para ver el Capitolio ardiendo cuando lo conminan a salir de allí. Rodeados de militares, personal de todos los servicios secretos habidos y por haber, Tom y su familia son trasladados a la Casa Blanca, donde en cosa de minutos jura como Presidente de la Nación, se reúne con generales, le pasen el maletín aquél con las claves atómicas (por ahí se sazona con un guiño humorístico que se agradece).
¡La vida nos da sorpresas! Solo unas horas antes Tom ha estado bregando, sin éxito, porque sus propuestas de vivienda sean incluidas en el mentado discurso. No solo en eso le va mal: se entera que el Presidente ha decidido “ascenderlo para el lado”. Le ofrece, a través de uno de sus asesores, una representación en Canadá que parece inventada. O sea, dejar el gabinete.

Pero la tragedia no solo lo impide sino que lo convierte a él, el tipo menos político de Washington, en Presidente de los Estados Unidos.
De allí en adelante tendrá que lidiar con el escaso respeto que le tienen importantes subordinados, distinguir quiénes son su enemigos declarados, y peor, los agazapados. Entremedio, liderar el equipo de seguridad y militar que investiga de dónde provino el ataque, visitar los escombros del Capitolio donde trabajan bomberos, el FBI y varias agencias, lidiar con un Gobernador insurrecto, la prensa, y adoptar decisiones claves de manera rápida.
El buena gente de Tom ha de aprender a nadar entre tiburones y gobernar la nación más poderosa de Occidente en una situación al borde la anarquía, una en cuya capital no funcionan los tribunales, ni los bancos (pero sí las peluquerías, a juzgar por el precioso cabello de la Primera Dama).

Dónde: En Netflix.
10 episodios de 45 minutos. 4 disponibles a la fecha.
Cap 5: 4 de diciembre. Cap. 6: 11 de diciembre. Cap. 7: 18 de diciembre. Cap. 8, 9 y 10: 26 de diciembre.

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