A partir del divertido contraste entre un parco inspector, británico por los cuatro costados, y el relajo imposible de eludir de los habitantes de una isla que es puro sol, arena blanca y mar azul (sí, como la canción) se construye “Death in paradise”.

Suspenso y unas gotas sutiles de humor se mezclan en esta serie policial que apela a lo más clásico del género: un crimen sorprendente cuyas pistas y piezas parecen no calzar pero que la agudeza y perspicacia del detective Richard Poole terminan por resolver.

Siendo tan entretenida y atrapante, se agradece que, a la inversa de la mayoría de las series a las que nos hemos hecho adictos, cada capítulo sea individual, es decir, usted puede permitirse terminar uno sin desesperarse por ver inmediatamente el siguiente (aunque igual le advierto que corre el riesgo de pasar horas viendo los episodios).

Poole (Ben Miller) llega a la isla caribeña de Saint-Marie, de riguroso traje, camisa blanca y corbata, el impermeable en un brazo y un maletín en el otro, enviado por sus superiores para investigar el asesinato de un compañero.

Aunque la línea aérea ha perdido su equipaje, Poole no pretende dejar su atuendo londinense, aun cuando las maletas terminen por llegar a sus manos.
Lo instalan en la luminosa casa en la playa que le han destinado, con el apacible y celeste mar al frente, y mientras uno se queda embelesado soñando con trabajar en un lugar así, Poole mira el panorama tan contrariado como si estuviera en el medio del desierto del Sahara.

El echa de menos ese pub ruidoso y lleno de humo y de gente a donde va a tomar cerveza al terminar su trabajo en el frío Londres.
Se queja del calor (con terno y corbata ¡como no!), no puede creer que no haya siquiera una morgue en Sainte-Marie y que los vehículos, con que a veces debe trasladarse no son los más convencionales.

Su compañera se limita a mirarlo y sonreír semi burlona, aunque Poole se las trae: recursos o no, su perseverancia y sagacidad terminan por ganarle el respeto de sus subordinados.

Esta coproducción franco-británica rodada en Guadalupe (Antillas), tiene lo mejor de la tradición del policial inglés a lo Sherlock Holmes o Agatha Christie, puesto en un escenario luminoso, alegre y bello.

Véala sí o sí.

Dónde: En Netflix.
Original de la BBC.

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