–¿Ángel o diablo en la vida diaria?

–Ni tanto no tan poco: depende del pie con que me levanto y la percepción que tienen de mí los que me rodean. En todo caso, más diablo que ángel.

–Si algún canal de televisión le hiciera una “propuesta indecente” de comprarle Escrúpulos, su actual programa en RTU, por un millón de dólares, ¿tendría escrúpulos en aceptar la oferta?

–Si Escrúpulos fuera de mi creación y pudiera trasladarme con camas y petacas (léase periodistas y productores), ese milloncito sería muy difícil de ignorar.

–Supongamos que le fuera infiel a su marido y que a éste le llegan rumores. Si él se lo pregunta, ¿le confesaría la verdad?

–Sí. Mentir tiene un costo muy alto. Engañar y seguir mintiendo es agotador y doblemente caro.

–Está sola de viaje y Robert Redford (u otro con quien usted sueñe) la invita a salir. ¿Aceptaría la oferta?

–Of course, my dear.

–Estando de compras descubre que el abrigo que estaba buscando está mal marcado y que la diferencia con su precio real la favorece mucho. ¿Lo compra o le avisa a la vendedora?

–Lo compro al tiro y me voy contenta a gastar el excedente en algún accesorio que le haga juego.

–Si Margot Kahl renuncua a la animación del matinal de Canal 7 y usted es llamada para que tome su lugar. ¿Cuál sería su respuesta?

–Ni el millón de dólares mencionado más arriba me tentaría a volver a trabajar en ese horario. A partir de marzo del 93 me declaré: “trasnochadora y pésima para levantarme temprano”.

–¿Cómo reaccionaría su su hija adolescente le cuenta, al pasar, que ya no es virgen?

–Después de la impresión inicial, le recordaría la importancia de prevenir los embarazos no deseados y el peligro latente del sida. ¿Qué otra cosa podría hacer?

–Los hombres, en general, prefieren mujeres suaves y dóciles. ¿Qué tan fácil le resultó conseguir marido con ese carácter brusco y avasallador que usted dice que tiene?

–Afortunadamente, puedo decir que me “consiguieron”. Mi hombre, en particular, prefiere para él una mujer ni tan suave ni tan dócil, más bien independiente y con las cosas más o menos claras acerca de lo que desea en la vida.

–Si Pitanguy le ofrece una cirugía plástica general gratis, ¿qué partes se remodelaría al tiro?

–Afortunadamente, no necesito ningún recauchaje de emergencia. En algunos años más –si la oferta está aún en pie– tal vez el mentón y el contorno de la boca.

–Si, estando en medio de su programa de televisión, uno de los participantes se molesta con una pregunta, se para y se va: ¿cuál sería su actitud?

–Lo tomaría a la chacota y rápidamente haría un pase a comerciales.

–A la hora de las grandes penas ¿a qué hombro se arrima?

–Bueno, madre sigue habiendo una sola y la mía, afortunadamente, siempre me ha ofrecido su hombro.

–Si hoy la nombrasen miembro del Consejo Nacional de Televisión, ¿qué programa de la televisión chilena censuraría en este momento y por qué?

–Ninguno y por ningún motivo. La censura no tiene justificación y cualquier excusa para aplicarla es insana en su origen. La opción de encender el televisor y ver algún programa es de exclusiva responsabilidad de los telespectadores. En el caso de los niños, son sus padres quienes tienen que dejar de achacarle a la tevé el rol de niñera.

–Poniendo sobre la balanza sus dotes como cantante y como periodista de televisión, ¿para qué lado cree que se inclina el platillo?

–Creo que se queda en equilibrio, por ahora.

–Si le dieran la posibilidad de borrarse un pecado, ¿cuál sería el elegido?

–El mal genio, de todas maneras.

–¿Se separaría de su marido si descubriese que éste tiene sida?

–No. Pienso que los grandes dolores se mide el apoyo y el cariño de las personas.

–Si tuviera un hijo drogadicto y usted viese que, si no le da plata para comprar la droga, éste puede suicidarse, ¿estaría dispuesta a comprársela?

–Siempre y cuando se comprometiera a someterse voluntariamente a un tratamiendo especializado.

–Jugar a la mujer fuerte el evangelio, como le gusta a usted, ¿no un tanto agotador?

–¿Un “tanto”?