Estrena el 6 de diciembre.
10 episodios de 1 hora.
(Sin spoilers).

El primer episodio arranca en 1957. Y en cada uno de ellos los realizadores de The Crown evidencian aquello que convirtió esta serie original de Netflix en un hit: la pericia para entrelazar la historia política de occidente en el siglo XX desde el Palacio de Buckingham e imaginar de manera verosímil aquello que ocurre puertas adentro. Lo público y lo privado, que parecen imposibles de separar, pese a la extrema discreción con que ha actuado la corona británica.
Si en la primera temporada vimos cómo una joven recién casada se ve de pronto, y casi por azar, con la corona de Inglaterra sobre su cabeza, ya en esta etapa Isabel II tiene asumido que todas las decisiones que adopte serán complejas y de alto costo.

En ese período partió lidiando con personalidades avasalladoras y de intimidante tonelaje, como Sir Winston Churchill (John Lightgow), quien sale de escena, lo que, en la práctica, representa un desafío para los guionistas.
El foco entonces, se dirige al Príncipe Felipe (Matt Smith, abriendo sus opciones histriónicas), cuya trágica historia familiar apenas fue esbozada en la T1.

Una opción interesante: la vida de quien naciera como príncipe de Grecia y Dinamarca y que derivó a consorte de una de las monarquías más relevantes del mundo ha sido demasiado secundaria. Mirado desde el punto de vista dramático, él es un gran personaje. Y esto es lo que los realizadores desarrollan en una primera etapa.

Isabel II (cada vez más sólida la premiada Claire Foy) ha de saber manejar su matrimonio como el asunto de Estado que es, así como continuará lidiando con su díscola hermana, la Princesa Margarita, otro personaje que será gravitante.

La reina ya no es la joven levemente titubeante. Serena y firme como un líder con mucha autoridad natural, parte por enfrentarse a sus asuntos más íntimos, mientras se produce la gran crisis del Canal de Suez.
Europa ha sorteado dos guerras mundiales, pero los conflictos durante la Guerra Fría están lejos de permitir al planeta respirar aliviado.

Y lo que viene son cambios sociales profundos que afectarán a ella, a su familia, a la corona y a su país: los poderosos y vertiginosos años ’60.
Una saludable ambigüedad en las relaciones entre los personajes más relevantes da a The Crown ese tono singular que la hacen única.
Diálogos exquisitos, situaciones duras manejadas con prestancia, y roles secundarios que rodean el poder y cuyas historias y escándalos se van entrelazando con agilidad con los asuntos políticos y la frágil convivencia en un mundo cambiante. Todo ello conforman un cóctel que hará sentir a sus fans que habrá valido la pena la espera.

LAS FRASES REVELADORAS

En el tráiler que Netflix ha difundido, hay ciertas líneas de diálogo reveladoras de los cambios que han operado en la reina, amén de ciertos asuntos desagradables a los que ha debido enfrentarse.
He aquí algunas:
—“He sido reina durante casi 10 años. Y durante ese tiempo he tenido tres Primeros ministros. Ninguno ha terminado su mandato”.
—“Las últimas semanas he aprendido más sobre humillación que lo que podría esperar toda mi vida”. Isabel a su marido.
—“Se casó con un espíritu rebelde. Intentar domarlo no tiene sentido”. Lord Mountbatten, tío y padrino del Príncipe Felipe, a Isabel II.

DATOS

La serie se basa en obra The Audience.
Su creador y guionista es Peter Morgan (La Reina, Frost/ Nixon).
El director y productor es  Andy Harries (La Reina).

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