¡Un acierto!

Ágil, graciosa, moderna, entretenida.

Todo eso es “Club de Cuervos”, la primera serie original que produce Netflix en castellano y que acaba de debutar con sus 13 episodios. Cierto, es tan mexicana ¡que tiene subtítulos (en el “verdadero” idioma de Cervantes)!

¿Y saben qué? No molesta nada, aunque los güey, pinche y cabrón salpiquen cualquier diálogo. (Descubrirá que también dicen huevón, bien pronunciado eso sí, pero significa flojo, no más).

Si nada de eso estorba es porque no hay ningún afán pintoresco en el uso del idioma coloquial ni está pegado con goma para que uno “se ubique”.
No. Esta es una fábula muy bien contada, a partir de un guión que incorpora este lenguaje como un elemento más, coherente con el universo construido.
Todo parte en Nuevo Toledo, una ciudad donde acaba de morir el patriarca de la familia Iglesias, prácticamente los dueños del pueblo y, sobre todo, del club de fútbol Los Cuervos.

Sus herederos: Chava, como todo el mundo le dice a Salvador, es un fiestero encantador, amigo de la buena vida (con todo lo que eso significa) y eso sí, querendón de su familia y con un gran respeto por su padre. Su hermana Isabel es lo opuesto: organizada, responsable hasta la neurosis, siempre estresada, conoce al dedillo los problemas y la situación financiera del club. Al menos, en lo que se refiere a temas de oficina. Porque hay mucho más por saber “en el camarín”, como diría un periodista deportivo.

Don Salvador, además, ha dejado tres “viudas”: la madre de Isabel, de quien ya llevaba separado mucho tiempo; la de Chava, y una “novia”, Mary Luz, una rubia voluptuosa, simpática y nada de lesa.

Si esto parece un lío, no lo es menos la presidencia del Club que se disputan los hermanos, las opiniones de los miembros del directorio, del entrenador y del Gobernador, que también corta y pincha.

Cada capítulo es precedido por una frase de un futbolista ilustre y en cada uno de ellos van apareciendo más intrigas, asuntos pendientes y enredos que solucionar.
Todo a un ritmo que no da tregua, que juega y sorprende con situaciones, personajes y detalles jocosos, muy bien organizados en términos de imagen y recursos narrativos.

Todo un hallazgo.

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