Cecilia Bolocco sube lentamente por la escalera de mármol. El rubí del vestido contrasta con el blanco perfecto de los peldaños, los muros, el pasamanos. Sonríe y parece como suspendida en otra época, en el centro de un cuadro compuesto por estatuas forjadas en bronce, muebles de caoba, cristales y lámparas, con las gruesas cortinas que separan a este mundo del exterior, mientras afuera los autos aceleran por calle Agustinas y al frente asoma imponente el Teatro Municipal, en pleno centro de la ciudad.

Construido en 1901, el Palacio Subercaseaux debe ser uno de los lugares más lindos de Santiago, obra del arquitecto Miguel Angel de la Cruz por encargo del banquero Francisco Subercaseaux como residencia para sus hijos. Hoy este edificio de estilo francés, inspirado en la corte de Luis XVI y declarado monumento nacional en los ’70, alberga al Club de Oficiales de la Fuerza Aérea, como lugar para eventos y reuniones. Y fue aquí donde decidimos celebrar con Cecilia nuestros 30 años. Junto a dos de nuestros grandes diseñadores, Juan Failer y Patricio Moreno, quienes se entregaron a la misión de realizar los vestidos para la diva. Ya son 30 años desde que Cecilia —hoy diseñadora top para Falabella, firma con la que ya suma 21 colecciones— ha sido protagonista en CARAS.

Desde la primera portada (27 de julio de 1988), cuando aún no se realizaba el Plebiscito entre el Sí y el No y el país se preparaba para retomar la democracia; ella se había coronado Miss Universo en Singapur exactamente un año antes (1987).

39567

“Nace la empresa Bolocco”, Cecilia lee en voz alta el título de aquella entrevista, observando con detención la fotografía. “¿Ves esos ojos? Hay pena, miedo, incertidumbre. Venía llegando a Chile luego de recorrer el mundo como Miss Universo y se me mostraba una nueva realidad, compleja; por otra parte mi vida familiar, aún golpeada por la partida de mi hermano; era una época triste, dura. Lo único que quería era retomar lo que había sido mi vida, pero esta ya no existía y me sentía sola, muy sola”.

Cecilia despliega sobre la alfombra, una a una, las portadas que ha realizado con CARAS. Su vida entera se podría retratar a través de estas páginas, toda su carrera, sus amores y dolores. De hecho, yo como la periodista que firma esta crónica, debo ser quien más veces la ha entrevistado. La animadora estaba recién separada de Carlos Menem, con Máximo de menos de un año, cuando nos encontramos por primera vez. En ese período el amor le resultaba esquivo, había tristeza, desilusión en sus palabras. Hoy la historia es claramente otra y Bolocco está feliz; en enero de 2019 cumplirá tres años con José Patricio Daire, Pepo, quien también ha sido un padre y un modelo para su hijo.

Ahora busca sus anteojos —uno de los tantos pares que tiene repartidos en su casa en Lo Curro, donde ahora realizamos la entrevista—. Se concentra en una imagen reciente, con ella bailando en la portada. Mayo de 2016: “Esta debe ser la más linda que he hecho; tan etérea, maravillosa. No es fácil conseguir una foto como ésta, con tanto movimiento”, comenta. Había cumplido recién 50 años, y se encontraba en una etapa que definía como “plena”. “Estaba sola y, tampoco mantenía la ilusión de encontrar pareja. Me di cuenta de que la vida podía ser igual de maravillosa sin un compañero. Y mira lo que son las cosas porque esa entrevista fue en mayo y en diciembre nos conocimos con Pepo”.

39688

Cecilia selecciona otra imagen. Septiembre de 2016: ella y Pepo en Rapa Nui. Esta vez es la periodista quien recuerda lo difícil que fue conseguir esa portada, lo mucho que hubo que perseguirla. Como embajadora de Estée Lauder para su campaña anual de prevención del cáncer de mama. Sin embargo, más allá de lo que se pudiera pensar, Cecilia no quería entrevistas personales, menos aún fotos; estaba por primera vez en el ‘ombligo del mundo’ para trabajar por una causa que a ella la afecta personalmente (su madre y varias mujeres de su familia han padecido esta enfermedad) y luego pasaría unos días de descanso con Pepo y Máximo.

Cuando restaban 24 horas para tomar el avión de vuelta, el acierto del fotógrafo permitió capturar a la pareja para el evento de cierre de la campaña con el Moai de Hanga Pico como figura de fondo. “Jamás me había fotografiado con Pepo así; grafica un momento maravilloso, y además era por una campaña tan significativa. Y sabes tú que es la única vez que he ido a la isla, amé este lugar”.

Ahora su mirada se vuelve triste. Regresamos en el tiempo. Portada de octubre de 2011. El título: “Nunca imaginé que estaría tan sola con mi hijo”. Tras reflexionar en silencio, recuerda: “Siempre procuré que la figura del papá de Máximo estuviera presente… hice mucho para acercarlos, pero lamentablemente cada vez fue más difícil. Durante mucho tiempo pretendí que las cosas fluyeran de manera perfecta, por Máximo”, dice dando cuenta de un tiempo complejo.

Vuelve a sonreír al ver lo mucho que ha cambiado la historia. Se detiene en una imagen más reciente y alegre: la foto que ilustra el especial de madres de abril de 2017: “¡Y aquí estoy con mi cachorro! La única portada que hemos hecho juntos: Máximo amor”, dice leyendo aquel titular.

—Y si hablamos del capítulo de Pepo, ¿cómo sería?

—Uf (suspira), todo lo que ha significado para nosotros con Máximo. Porque nos conocíamos desde hace muchos años, pero no nos habíamos encontrado de verdad. El día que nos sentamos a conversar no paramos más. Y fuimos muy cuidadosos, porque cuando entendimos que se empezaba a tejer una bella historia de amor quisimos cuidarla.

39759

—Claro, porque ambos venían de historias afectivas muy difíciles…

—Una vida romántica golpeada, siempre muy solos aunque hubiésemos tenido otras parejas. Entonces encontrarnos ha sido también acompañarnos y formar una familia. Porque Máximo encontró una figura paterna en Pepo. Ha sido un regalo muy lindo.

—De hecho, Máximo a cada rato les pide que se casen.

—Ah bueno, sí, pero ya dejó de hacerlo; entendió que no hay que apurar el ganado, que el ganado se mueve a su ritmo.

—La última vez que hablamos admitió que habían conversado de matrimonio y que aún creía en esta institución…

—Imagínate. Mis papás cumplen 59 años de matrimonio. Qué maravilloso construir una familia y una historia con alguien, tener un compañero de vida, hacer una vida juntos…

—¿Entonces Pepo es su compañero de vida?

—Así lo siento. Antes fui muy poco regaloneada por mis parejas… Pero Pepo desde el primer día fue atento, siempre muy pendiente de nosotros; es de los que cuida a los que ama. Cuando las personas son generosas de alma eso se refleja en todos los planos, en cambio la gente que es tacaña es así con su tiempo, con sus afectos; no se entregan ni se abren emocionalmente; así es muy difícil formar algo.

—¿Le pasó?

- Silencio. Nunca había tenido una relación como la que tengo ahora. Me casé dos veces, pero para cada uno de esos hombres había algo más importante que nuestra relación y, finalmente, que yo.

¡Revisa la entrevista completa desde el viernes 18 de mayo en todos los kioscos del país: Edición Aniversario!