Tuvo un 2016 movido, con harto trabajo, viajes, y un crecimiento laboral y personal importante. Carola de Moras cuenta que este año recobró la seguridad y confianza en algún momento perdidas, que la han hecho sentirse muy cómoda en su rol de conductora del matinal de Chilevisión, tan distinto a los años en que estuvo a la cabeza del Buenos días a Todos junto a Felipe Camiroaga, donde luego de reemplazar a Kathy Salosny —para refrescar la pantalla, como se dijo entonces—, pagó el costo de un público molesto por el cambio, siendo el blanco de críticas.

Esa seguridad actual de la que habla no solo se le nota en una actitud más resuelta; también a la hora de desenvolverse en pantalla, donde opina y toma postura frente a los temas, y para la cual se ha preparado durante estos años. No por nada se ha transformado en una de las mujeres fuertes de Chilevisión, donde va para su cuarto año como conductora del Festival de Viña y preparando un nuevo estelar para marzo.

“Empiezas a pasarlo bien cuando conoces mejor el terreno, cuando no tienes nada que demostrar, aunque estés todos los días bajo la lupa. Pero el cómo te afecte la crítica, dependerá de la intensidad que le pongas al cuestionamiento ajeno. Hoy tengo el ojo y la guata para entender más este medio. Lo observo con otra mirada, ya sé cómo funcionan los temas, ciertas personas; eso te hace sentir más relajada y estar menos alerta porque te rigidiza. Este año me propuse pasarlo bien, ir para adelante, decir lo que pienso. Soy una mujer con opinión, súper curiosa, me gusta hablar de todos los temas y meter la ‘cuchara’. En el fondo, quise ser más yo”.

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—¿Cree que antes era más un personaje?

—No, pero tenía debilidades que debí trabajar para sentirme más confiada. La TV es compleja, con muchos egos, personalidades y sensibilidades. No es frío como dicen; hay demasiadas susceptibilidades que, sin querer, pueden ser tocadas, aludidas y sobrerreaccionar. Hay bastante estrategia también para conseguir objetivos; a veces se elaboran verdaderos puzzles que sin trabajo, constancia y entrega, tampoco funcionan, pero que, sin embargo, aprendes a identificar. Yo estoy por moverme con la verdad. Ser consecuente y consciente con lo que piensas, eso es al final mi ley de vida.

Carola dice que su crecimiento profesional ha sido producto de una transición. No ha aplicado estrategias; sí ha mantenido una línea de no hacer amistades en el medio televisivo. “No he sido de grupos, de amiguismos ni de comadrazgos”.

—¿Por qué ese cuidado?

—Porque no soy así nomás. Mis confianzas están en otra gente. Esto es trabajo, tengo una vida privada rica, llena de amistades, con mi familia, a la que he ido integrando nuevos amigos como el Rafa (Araneda), Felipe Vidal, pero no soy de ‘grupitos’ ni tengo ‘grupis’.

—¿Cómo le afectó cuando Ignacio Gutiérrez, en su demanda en contra de CHV, la acusó en público de haberle dado la espalda? El dijo que la consideraba su amiga…

—No quiero meterme en eso, pero fue injusto. Dejé que hablaran, que hicieran lo que quisieran porque al final las discusiones se arman con dos partes que quieren confrontarse. Si él consideró que le di vuelta la espalda; pucha, yo no, al contrario. Lo apoyé, cuidé, protegí, hablé con él, le propuse cosas, le dije vamos a hablar con tal persona, le aconsejé que no se lo tomara tan en serio. Cuando vi que el tema se desvió a un lugar que nunca imaginé, me retiré. En su momento presté toda la ayuda posible. Y cuando en el canal me exigieron ir a declarar, dije que no iba a participar de un problema que era entre Nacho y ellos. Preferí callar para no perjudicar a nadie y evitar convertir un problema laboral en una guerra entre dos rostros televisivos.

—¿Por qué no se defendió en su minuto, que fue su gran mea culpa cuando lo pasó mal en el BDAT?

—¿Querías que le respondiera por la prensa? Como te decía, hoy ya entiendo cómo funciona el medio. Insisto, no quería que el problema laboral de una persona terminara en una disputa entre nosotros, ¿para qué meterme en eso?

—¿Por qué él habló entonces de una supuesta declaración suya?

—Nunca lo entendí, si es cosa de revisar el expediente de la investigación, ¡se sabe que nunca declaré! Y me llamó la atención que no se diera cuenta de que con mi actitud lo estaba defendiendo, protegiendo. Porque una cosa que tengo, es que soy súper franca en mis opiniones más allá de si perjudico o no a alguien. Entonces como no quería afectar a nadie, preferí abstenerme.

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Le cuesta proyectarse, pensar en lo que vendrá este 2017. Sólo quiere seguir creciendo, probar nuevas áreas y facetas. “No concibo la vida sin trabajar, me gusta sentirme útil, que aprendo, por eso me esfuerzo por crecer. Hay quienes se me acercan en la calle y me dicen que soy otra Carola; ¡claro que lo soy! Han pasado años y he dedicado a perfeccionarme. No me estanco pensando que tengo la fórmula; al contrario. Hoy, sin ir más lejos, estuve con Susana Fishkin —quien se dedica a trabajar con talentos— y le propuse que hiciéramos algo entretenido. Quiero jugar conmigo, hacer otras cosas. No es que vaya a dedicarme al humor ni quiera ser actriz, sino que dentro de lo que hago, aprender nuevas técnicas, desarrollarme finalmente”.

Emparejada hace más de un año con el ex agente en La Haya, Felipe Bulnes y madre de la pequeña Mila (7), la conductora se siente al ‘debe’ con sus tiempos más personales. “Quiero comenzar a quitarle la ansiedad a ciertas cosas, sacar un poco el pie del acelerador y darle espacio a otras que me hacen feliz, como retomar, por ejemplo, las clases de arte, de idiomas, seguir aprendiendo alemán, italiano, que los hablaba por los años que viví allá”.

—¿Y nada más pendiente?, ¿formar una nueva familia, por ejemplo?

—Es que yo tengo mi familia, mi hija, a la Marga que vive y trabaja conmigo, mis perros, mi casa…

—¿No le quita el sueño una familia tradicional?

—No soy conservadora ni tradicional; nunca lo he sido, entonces no me complica no cumplir o ser parte del deber ser social. Estoy súper bien así, mañana veré si tengo ganas de más hijos, de enfrentarme o no a esa pregunta. Hoy no cuento con tiempo y quiero ser responsable si tomo esa decisión. No soy tampoco de mirar a largo plazo y proyectarme; no me veo a futuro, ¡te lo juro! Vivo el día a día y si se abren oportunidades, las tomo; soy arriesgada para todo, no me cuestiono.

—Se ve muy práctica, ¿no se permite soñar?

—Sueño con otras cosas, no con la cuna y la guagua, eso no existe en mi vida. Sueño sí con mi hija de adulta, de cómo será nuestra relación, si me dejará abrazarla, besarla y hacerle cosquillas. Qué ganas de tener la fórmula para que eso sea eterno. Ese lazo maravilloso me quita el sueño, no lo quiero perder nunca. Me encantaría también irnos de viaje, vivir seis meses las dos solas en un lugar entretenido. Esas son las únicas “voladas” que me pego. Será quizá porque me siento al debe con ella; una sensación que te la hacen sentir los hijos, la sociedad y terceros.

—¿Siente ese cuestionamiento social?

—Sí, ¡es así! Cuando el proyecto familiar con el papá de mi hija no funcionó, no sólo te duele y cuesta, también debes asumir algo que es muy duro en Chile: funcionar como el sistema te lo impone, dar explicaciones, que personas de cierto grupo etario no te entiendan. Cuando te separas, eres juzgada en muchas áreas. En algunos círculos aún es tema que ‘la Tutú se separó de no sé quién…’

—Regia y soltera, en ese mismo círculo deben considerarla un riesgo.

—Me desenvuelvo en un medio fantástico, donde todos me conocen y tengo mis seguridades bien puestas. De ahí para fuera me van a pelar siempre. En Chile somos juzgadores, pero me da lo mismo lo que piense el resto. Soy feliz con mi vida, me he sacado la mugre por tener lo que tengo, para lograr estabilidad. No le debo nada a nadie, ni tengo algo pendiente con otros ni conmigo. Estoy tranquila.

—¿Hasta dónde permite que sus parejas se integren a su vida?

—Todo pasa y calza en el momento perfecto, cuando tiene que ser.

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—¿Fue lo que ocurrió con Felipe Bulnes?

—No hablaré de mi relación.

—¿Por qué tan cautelosa con este tema?

—Es mi vida y lo que comparto con la gente, son sensaciones, emociones, intereses comunes; otro tipo de cosas, no lo que hago o con quien salgo. No es algo que tenga ganas de contar.

—Tratándose de dos personajes públicos y usted tan cercana, es normal que la gente quiera saber.

—Pero no es mi interés conversarlo. Otras personas lo hacen y les calza regio; a mí no, ¡me da monos!

—Con lo independiente que es, ¿cuánto descansa en una pareja o nunca baja la guardia?

—Todos necesitamos un apoyo, yo necesito contención. Muchas veces digo no puedo más, estoy agotada. Me saco la capa de superhéroe, aunque no soy una mujer que anda por la vida esperando que me rescaten, dependiendo de otro para estar bien o encontrar mi felicidad. Insisto, mi mayor alegría está en mi familia; y mi pareja por supuesto que es parte importante de ésta y está entre quienes me contienen. No soy una heroína, estoy lejos de serlo, pero me hago cargo de mi vida.

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—¿Ha sido muy desgastante mantener una familia sola?

—No, Mila tiene un papá maravilloso, que la cuida, protege, viajan juntos. Tengo un ex que contribuye mucho también en la formación de mi hija. Hay quienes creen que me la puedo con todo y no es así; ¡soy práctica! Resuelvo, no me siento a llorar ni espero que alguien me ayude. Si hay que avanzar, trabajar, levantarse todos los días temprano o tarde, ¡hagámoslo! Soy simple, lo menos complicada, incluso a veces me reto y pienso que podría hacer un poquito más de ruido, alguna pataleta de vez en cuando, pero no me criaron así. Yo voy para delante.