Probablemente se acuerde de El Código Enigma (2014), ese potente biopic sobre Alan Turing (protagónico con el que se lució Benedict Cumberbacht), que relata cómo es que el genial matemático organizó un equipo con el que logró descifrar los mensajes cifrados de los nazis durante la Guerra. (De paso, inventó el primer computador).

Este grupo tenía su sede en el Cuartel General de Comunicaciones del Reino Unido, el que funcionaba en la mansión de Bletchley Park.

La serie inglesa The Bletchley Circle —un singular thriller que mezcla elementos de suspenso y espionaje con una crítica mirada sociológica— ficciona con esas mujeres que trabajaron allí y lo que ocurrió con ellas una vez finalizada la Guerra.

Susan es una sencilla ama de casa londinense de clase media de los años ’50. De aspecto insignificante, nadie daría vuelta la cabeza al verla pasar por alguna calle. Su marido Timothy, un veterano de guerra que carga con una cojera como secuela, trabaja bajo las órdenes del Subinspector Wainwright, con quien combatió en la Artillería Real.

Dedicada a las labores del hogar y aficionada a los puzzles, Susan sorprende a Timothy cuando le pide con insistencia que le consiga una entrevista con su superior en la policía: quiere contarle que ha descubierto un patrón geográfico en los asesinatos de mujeres que se han venido produciendo en el último tiempo en la capital.

Más por cortesía que por otra cosa, el subinspector la recibe, ante la incomodidad de Timothy.

En realidad ni siquiera su marido sabe que durante la guerra ella cumplió una misión bastante más relevante que la de él, que implicaba guardar silencio sobre tales labores (lo que ella continúa respetando): fue una sagaz criptógrafa en Bletchley Park.

Estos femicidios constituyen el primero de los casos que se abocará a resolver el “club de lectura” que organiza Susan como fachada y que reúne a a tres ex compañeras de misión: Millie, Lucy y Jean, quien fuera la jefa del grupo.

Bletchley Circle tiene esa atmósfera de ciertas historias de espionaje, en las que se alternan la vida corriente y rutinaria, con situaciones amenazantes y misteriosas.

La serie es particularmente interesante al describir sin aspavientos, pero muy asertivamente, el chato rol que se le asignaba a la mujer en esos años, devolviéndola a las funciones domésticas y de total servidumbre a su familia. Mujeres que en Europa y la Unión Soviética (lean “La guerra no tiene rostro de mujer”, de la Premio Nobel Svetlana Alexiévich) cumplieron determinantes y hasta arriesgadas funciones durante el conflicto mundial, tal como los personajes de este serie.

Una cuidadosa y precisa ambientación de época es el escenario en el que se mueven Susan, Millie, Lucy y Jean. Ellas, con sus apariencias irrelevantes y opacas, deciden usar las competencias adquiridas durante la guerra —y que fueron cruciales para el triunfo de los Aliados sobre los nazis— para esclarecer crímenes e intrincados complots.

Este punto de vista es el mayor valor de la serie.

Y es muy entretenida. Pero no espere acción trepidante, ni heroínas cool, ni esos golpes de efecto que nos dejan con el corazón en la mano.

Si bien la renovada industria de las series de TV le ha dado a la mujer un protagonismo que le ha sido esquivo en el cine, The Bletchley Circle es la más seriamente reivindicativa al respecto. De hecho, al final de cuentas, trata sobre la histórica y persistente relegación de la mujer a planos secundarios y de escaso impacto público.

Dónde: En Netflix. ITV
2 temporadas: 7 episodios.
Gran Bretaña (2012-2014).
Creador y guionista: Guy Burt.

Reparto: Anna Maxwell Martin, Rachael Stirling, Julie Graham, Sophie Rundle, Mark Dexter, Hattie Morahan, Faye Marsay, Michael Gould, Steven Robertson y Nick Blood.

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