Después de unas vacaciones familiares en la Riviera Maya, no logró sobreponerse a un ataque bacteriológico que, al parecer, contrajo en el Caribe.

Una tragedia que enlutó a este y el otro lado de la frontera, con impactantes imágenes de apoyo y muestras de cariño: el actor flanqueado por sus amigos, ella agradeciendo a los donantes de sangre para salvar la vida de su primogénita. Nueve días de terapia intensiva, coma inducido y ventilación mecánica, no fueron suficientes. Al mediodía del pasado sábado 8 de septiembre, finalmente desplegó el vuelo. “Rodeada de amor y luz”, como dijeron los padres públicamente. En Chile y Argentina, no hay resignación.

CINCO DÍAS ANTES HABÍAN DECIDIDO BAUTIZAR A SU HIJA. El escribía en su cuenta de Twitter, “Creo en Dios’, mientras un sacerdote entregaba el sacramento en la UTI. Pampita, desconsolada, le decía al religioso: “Ella es nuestro milagro”.  El círculo de hierro de la pareja siempre lo supo. Blanca era la muestra de amor concreta de una pareja que tuvo que sortear duras dificultades desde el comienzo.
Cuando la noticia trascendió, el dolor se mezcló con la solidaridad que los padres sintieron desde ambos lados de la cordillera. Inmediatamente enviaron un comunicado que consignaba: “Infinitas gracias”.
Un cariño que llegó primero por Twitter y más tarde en la misma puerta de la Clínica Las Condes. Todos esperaban un milagro. Entre los más cercanos y la familia, se habilitó un ‘contigente’ de apoyo. Vicuña y Ardohain aceptaron todo, desde imposiciones de manos ‘curativas’ a oraciones de todos los credos (incluida la asistencia espiritual de Parived). Algunos tomaron funciones específicas: Gonzalo Valenzuela ayudó a cuidar a los dos hijos de Vicuña y Ardohain (Bautista y Beltrán). Malú Mayol (actriz y panelista de Intrusos) se encargó de las cadenas de oración y María Alberó mandó a hacer poleras de apoyo con la imagen del peluche favorito de Blanquita. Benjamín, en un estado de hermetismo, rezaba a una imagen de San Expedito. En ese momento, le advirtieron que debía estar al lado de su hija, porque había sufrido un derrame cerebral. Horas después oficializaban la muerte a través de las redes.

FUE UN GOLPE DURO EN AMBOS LADOS DE LA CORDILLERA. El apoyo se hizo masivo. La familia Ardohain-Dos Santos, que proviene de Santa Rosa en la provincia argentina de La Pampa, llegó el mismo día. Los Vicuña, cuyo nucleo vive en Pirque, se trasladaron de inmediato al centro asistencial. La conductora Eva Gómez recibía a las personas que arribaban a dejar condolencias al velatorio; e Iván Zamorano —con rosario en el cuello— coordinó los traslados del actor y la modelo desde que abandonaron la clínica hasta el cementerio. El ex futbolista además vio el tema de la seguridad privada, mientras que en el Parque del Recuerdo otro grupo de amigos se organizó con racimos de globos para despedir a Blanca.
La prensa, tanto trasandina como chilena, tuvo respeto. El drama se cubrió, pero a distancia. En Chilevisión, con dos programas del género (SQP y Primer plano) se preocuparon de tener delicadeza “porque el centro de la noticia era una menor de edad; además, Benjamín y Carolina son personajes que siempre han sido gentiles con nuestros noteros”. El mismo tratamiento tuvo La Red con su espacio Intrusos, donde “grabamos desde lejos e hicimos notas cortas entendiendo el sufrimiento”. En Alfombra roja se limitaron a mandar por pantalla unas escuetas condolencias.

La pena se replicó en Buenos Aires. Con saludos de apoyo que fueron desde la Presidenta Cristina Fernández a Susana Giménez, Mirtha Legrand y un Marcelo Tinelli desconsolado. El programa ‘chimento’ de Marcelo Polino tuvo un ánimo sombrío y el del duro Jorge Rial hizo un llamado a sus compañeros de trabajo y periodistas a respetar el dolor de la pareja.

Horas después del funeral, los Vicuña-Ardohain reactivaron sus cuentas del Twitter con un emocionante “Duerme tranquila mi niña” y una foto que muestra a Blanca descansando en los brazos de su padre. El actor, según fuentes cercanas ha sido un apoyo incondicional para Carolina, quien está devastada. Entre los amigos y familiares, la barrera de protección ha sido permanente. La pareja se ha refugiado en su intimidad y lo más seguro es que los compromisos que ambos tenían pactados en Buenos Aires y Santiago, al regreso de las vacaciones de las Fiestas Patrias chilenas, sean cancelados en estos días. La pena no tiene frontera.