Ya sabemos que las historias que nos ha mostrado Black Mirror son insólitas, sorprendentes, impredecibles y no se parecen a nada que hayamos visto. Y la cuarta temporada de esta exitosa y muy premiada serie británica que emite Netflix mantiene a firme ese sello que la ha convertido en una producción mítica.

En sus 6 nuevos episodios —seis largometrajes de una hora cada uno— sabe alternar con extraordinaria habilidad el thriller puro y duro, con una oblicua tragicomedia sarcástica de guiño pop, la acción y el suspenso desesperado en un mundo postapocalíptico, el terror implícito en un experimento derivado en museo e incluso una (peculiar) historia romántica.

Todos ellos tienen en común lo que convoca a sus realizadores: la tecnología invadiendo nuestras vidas, tocándole la oreja a los dioses.
“Black Museum”,  “Crocodile”, “USS Callister”, “Hang the DJ”, “Metalhead” y “Arkangel” son los títulos de la nueva temporada, los que transcurren en lugares tan disímiles como una carretera desértica, una zona nevada donde se alternan mansiones vidriadas y estilosas con zonas urbanas más modestas, una oficina high-tech en que se funde realidad y videojuego, resorts rodeados de parques llenos de verde, malls y restoranes elegantes y una Tierra devastada donde quedan restos de vegetación y construcciones abandonadas. Cada una de ellas tensa, inquietante, con desenlaces imposibles de adivinar.

Porque si bien esto es género fantástico, casi nada de lo que allí ocurre está demasiado lejos de nuestra realidad actual. O dicho de otro modo, sabemos que aquellas tecnologías que aparecen allí son algo más avanzadas que las que ya disponemos y, en varios casos, irrumpirán más temprano que tarde.

Por ejemplo, las citas online existen; los experimentos neurocientíficos también; la realidad virtual de los video juegos y los sistemas de rastreo policial vía huella digital, lo mismo. Hay episodios cruentos y sin una gota de humor; otros épicos; algunos que mueven a risa, misma que se congela a medida que avanza el episodio.

Pero todos ellos hablan de seres humanos en conflicto: ético, de convivencia, de supervivencia, liberación. Ciertos elementos aparecen en varios, como el chip en la sien (con distintos propósitos), y ese rasgo que nos hace humanos, única opción de superar a las máquinas que hemos fabricado: la creatividad, esa astucia que surge en la desesperación. La música, más que un buen agregado, aquí es una “información” que en varios casos resulta ser un dato clave en la historia.

En Netflix, desde el 29 de diciembre.
Creada por Charlie Brooker.

QUÉ ES BLACK MIRROR

En palabras de su creador, el “espejo negro es lo que usted encontrará en cada pared, en cada escritorio, en la palma de cada mano: la pantalla fría y brillante de un televisor, un monitor, un teléfono inteligente”.

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