Encarnar a uno de los personajes más revolucionarios de una serie que busca justamente dar que hablar sobre temas como el machismo, la igualdad de género y la identidad sexual en la piel de un grupo de mujeres en el Madrid de los años 20’, es sin duda una tarea desafiante. Es por eso que la actriz Ana Polvorosa, quien interpreta a Sara en ‘Las Chicas del Cable’ -hoy ad portas de estrenar su segunda temporada el 25 de diciembre- reconoce que en algunos momentos ha significado un desgaste a nivel emocional. Uno que ha valido la pena.

“Hubo momentos del rodaje bastante complicados (…) Cuando empatizo de esa manera con el personaje me desvivo al cien por cien. Lo siento en mis carnes como si me estuviera pasando a mí”, comenta Ana en entrevista con Caras.cl, realizada en el marco de un evento organizado por Netflix en el Palacio Neptuno de Madrid, donde se abordaron los principales hitos de esta plataforma de streaming en lo que fue 2017.

Pero el sacrificio ha dado sus frutos. Este año, fue nominada a ‘Mejor Actriz de Reparto de una serie’ en los Premios Feroz y recientemente confirmó su participación en la tercera y cuarta temporada de ‘Las Chicas del Cable’. A ello se suma su intervención en ‘La Piedad’, la segunda película del director Eduardo Casanova que comenzará a rodarse en 2018. Nada mal para una actriz que a sus 29 años que ya se hizo conocida en España por su rol de Lorena en la comedia ‘Aída’.

- Tu papel sin duda es el más transgresor de la serie. Sara ocupa un puesto de jefatura y está enamorada de otra mujer, ambas cosas impensadas para esos años. ¿Cuáles fueron los principales retos al asumir este rol?

Cuando interpretas personajes como este te marcan personalmente. Sara es uno con los que más he empatizado y conectado. Hubo momentos en el rodaje de esta segunda temporada que fueron bastantes complicados, que a nivel interpretativo supusieron muchísimo para mí a nivel emocional.

- ¿Sufriste?

Sí, pero ha sido un sufrimiento placentero, porque al final te estás dando cuenta que te pones en la piel del personaje, que estás llegando a tal punto de sentirlo y vivirlo que lo hace tan interesante…. Entonces de Sara sólo te puedo contar cosas buenas. Es una valiente, que tiene muchísima fortaleza. Y aunque en la segunda entrega se muestre más frágil, al final expresa y habla con sinceridad sobre lo que le está ocurriendo. Eso tiene muchísimo mérito.

- ¿Crees que la serie ayuda en cierta manera a avanzar en temas de igualdad de género? Si bien hablamos de la realidad de los años 20’, seguimos al debe en muchos de los argumentos retratados.

Sí, absolutamente. Al final son temas universales. Bueno algo se ha avanzado, sino ¡dios mío, nos moriríamos todos!, pero aún nos queda muchísimo camino por recorrer. Y sí que es cierto que la posibilidad de realizar una serie así favorece para que los problemas se visualicen, para que se tomen en cuenta. En el caso de Sara aborda la identidad sexual. Es un tema que está la orden del día, que es necesario que se hable y trate con normalidad, que se pueda tener una conversación en un momento dado, que se pueda intimar y no pase nada. Aún hay muchos tabúes.

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- ¿Cómo calificas el impacto que ha tenido ‘Las Chicas del Cable’? Hoy estrena su segunda temporada y se espera una tercera.

Es increíble. Lo notas en redes sociales, te llegan mensajes y opiniones de personas de distintas partes del mundo, en distintos idiomas. De repente puedes ir a Londres, estar en la premier de The Crown y ver los dos primeros capítulos al lado de los actores, es súper emocionante. También me ha permitido grabar en Los Ángeles un programa de cocina de Netflix que se estrenará en Estados Unidos. Te encuentras con oportunidades y posibilidades que jamás hubieras imaginado.

- ¿Qué nos espera de Sara en la segunda temporada? En entrevistas pasadas has señalado que se viene todavía más fuerte…

Se espera todo. Cuando ella ahonda en lo más profundo de su corazón es cuando puede expresarse y sentir la posibilidad de decir ‘aquí estoy yo y así es como lo siento’. La primera temporada fue más bien de presentación. En los primeros capítulos se le ve cómo desempeña su faceta de jefa, es una piba disciplinada, que tiene carácter, que dice ‘aquí estoy yo’ (…) pero luego -en esta segunda entrega-, se verá toda su parte emocional, toda la fragilidad de lo que está sintiendo. Hablará todo el rato de cómo se sentirá y por qué se sentirá así.