A casi tres décadas de su muerte, todavía manda en el rating. La retransmisión de especiales con la comediante Lucille Ball (1911-1989) por la cadena CBS ganó en audiencia los viernes de mayo pasado. El público la ama. Una mujer que detrás de esa imagen ingenua, torpe y de dulce dueña de casa que aparece en pantalla es un ejemplo de poder femenino en el entretenimiento. Hasta hoy no es sólo una vara alta para quienes la siguen en el humor, sino que para sus pares de género que quieren respeto e injerencia en el medio.

No es exageración. En su historia hay camino adelantado para quienes la siguieron. Por eso este fin de semana se realizaba una nueva edición del Lucy Award, premio que le rinde tributo y que reconoce la innovación de mujeres en TV (delante y detrás de cámara). Trofeo que este año paró en las manos de Taraji P. Henson, de la serie Empire.

El galardón 2016 usa el lema Designing Change (Diseñando cambio) para visualizar el desequilibrio —salarios y casting— entre géneros.
Y Lucille Ball fue pionera en romper esa barrera con hitos claros que repiten la palabra ‘primera’. Ella desafió los estándares de edad al estrenar a los 40 años su serie I Love Lucy. No cedió a prejuicios y en la conservadora década del ’50 formó la primera pareja ‘interracial’ de TV con su marido cubano Desi Arnaz. Fue la primera mujer en dirigir una gran compañía, Desilu Productions, de donde nacieron programas legendarios como Star Trek, Misión imposible y Los intocables. Desató un escándalo por ser la primera embarazada en representar a una mujer esperando guagua en la TV. Y con su marido inventó el formato de la primera sitcom a tres cámaras que se usa hasta hoy.

Fuera del set su vida también es atractiva. Por eso a inicios de año, minutos después de recibir su Globo de Oro por Steve Jobs, el guionista Aaron Sorkin confirmó que trabaja en la película biográfica de Lucille Ball. Y la elegida para darle vida sería Cate Blanchett.

La historia para inspirarse fascina. En la adolescencia tuvo un tórrido romance con el conocido mafioso Johnny Devita. Fue llamada a testificar ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas por aparecer en el Partido Comunista y estar casada con cubano. Se convirtió en madre tardía. Llegó a la selección final para ser Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó, de allí vino la larga espera por ser famosa. Y valió la pena. Adulta, lo hizo como ella quería.