Desesperada pero segura que es la única opción que tiene, una madre se ve obligada a dejar a su hijo en una guardería por un largo lapso de tiempo para poder trabajar. Soltera, se gana la vida por su cuenta y lo visita por última vez antes de partir de Nueva Manaos en busca de oportunidades.

Aunque esta escena podría ocurrir hoy en cualquier lugar del mundo, lo cierto es que se sitúa en 75 años más. Con la raza humana al borde de la extinción por la sobreexplotación de los recursos naturales, Angie Cepeda personifica a Lila en 2091, la nueva producción de Fox que trata sobre la confianza y disyuntivas en un mundo post apocalíptico y que cuenta con las actuaciones de Benjamín Vicuña, Luz Cipriota y Ludovico di Santo.

El ambicioso proyecto de Fox Network Group presenta la primera serie original de ciencia ficción completamente producida y filmada en Sudamérica. “Todos dijeron que no podemos crear westerns, series bélicas, ciencia ficción. Que solamente podemos hacer temas regionales, que el rico abusa de una chica pobre (…) Pero no, nosotros no escribimos ciencia ficción en español, yo escribo ciencia ficción”, explica Andrés Gelós, el guionista del proyecto.

Como si Matrix se mezclara con The Hunger Games, 2091 —dirigida por Felipe Martínez y Alvaro Curiel— alude a un futuro donde la raza humana debe sobrevivir luego que los recursos naturales están por terminarse. Sin ser su único problema, el gran desarrollo tecnológico de Nueva Manaos, en donde transcurre la serie, y la notable adicción de sus ciudadanos, provocó que se prohibieran los juegos virtuales. Eso si, siete personas fueron seleccionadas por la Corporación Neodimio para participar de una competencia virtual. Supuestamente, lejos de la verdadera torre de Babel que se vivía en el lugar.  

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Con una Luz Cipriota de pelo corto, mirada fuerte y un look mucho más masculino —rindiéndole honores a su personaje Atea—, Ludovico di Santo muy orgulloso de su performance y Benjamín Vicuña agradecido con Fox, los tres primerizos en la ciencia ficción llegaron a la misma conclusión luego de terminar de grabar la primera temporada: vale la pena correr riesgos para tener la opción de competir con la Meca del Cine.

Con una apuesta futurista que significa un cambio radical para el modelo cinematográfico tradicional latinoamericano —enfocado en el realismo dramático—, probablemente el actor que tenía la carrera más distante de este tipo de temáticas es Benjamín Vicuña. Sobre todo por sus últimos roles en Los Archivos del Cardenal y El Bosque de Karadima, donde asumió una tremenda responsabilidad con el público. “La diferencia es que esto tiene una licencia desde el entretenimiento. Hay un desafío, es cierto, y eso es un acto sociopolítico de querer correr riesgos como industria al decir ‘nosotros también podemos’ al lado de Hollywood”.

Aunque para Ludovico no hubo grandes diferencias en la forma de actuar, “lo más atractivo fue imaginárselo, porque es como volver a ser un niño. Es pensar que ahí había algo como juegan los nenes con las cosas imaginarias. Ese es el trabajo del actor, inventar un mundo que no existe, darle cuerpo a un guión”. Pero para Luz la experiencia fue diferente. El drástico cambio físico que tuvo que hacer no se limitó solamente al corte de pelo y al entrenamiento. Aprender a manejar pistolas y encontrar aspectos de su propia personalidad para identificarse con Atea fueron parte de su preparación.

El trabajo fue largo. El proceso de creación empezó hace tres años y durante cinco meses grabaron los 13 episodios en Colombia, entre Bogotá y el desierto de la Tatacoa, para luego crear los efectos especiales en Argentina. Tampoco fue fácil dar con el guión; el equipo de Andrés Gelós había propuesto tres ideas de ciencia ficción: uno futurista, post apocalíptico y otro de gamers. “Entonces Fox nos hizo trenzar las tramas de las tres propuestas. Empezamos a escribir una especie de cómic y filmamos un tráiler. Fuimos con los guiones, con el cómic, el tráiler y ahí se convencieron y lo compraron”, explica. 

Revisa el trailer de la serie aquí: