“Creo que soy el único honesto en Brasil. Pero en Brasil, ser honesto es un defecto”.

Es la reflexión en off de Cadu (Julio Andrade), protagonista de 1 contra Todos, la serie brasileña que estrena Fox+ en toda América Latina.

Cadu no puede dormir en la noche y se pasea desvelado por su pequeña casa en Sao Paulo.

Un par de horas después despertarán su mujer, Malu, que luce un avanzado embarazo, y su pequeño hijo y empezará el remolino doméstico de correr por el desayuno, mientras unos maestros arreglan el cuarto del bebé pero están taladrando donde no deben y la señora del transporte escolar deja dicho que no llevará al niño porque le están debiendo la plata…

Exigido por todos, Cadu es un hombre sobrepasado.

Es abogado, trabaja en un bufete, pero no le va muy bien. Y ello ocurre, en buena parte, porque respeta las leyes y no le parece correcto coimear a actuarios, fiscales, lo que sea. Y también porque su honestidad tiene más que ver con su candidez, su exceso de confianza y un carácter débil. Lo suyo no es la rebeldía ni una actitud combativa consciente frente a lo que su buena conciencia le dice que está mal.

Por eso mismo —y por algo que sabremos en los próximos episodios— terminará enviado a prisión sin más trámite, acusado de tráfico de drogas, en una maraña kafkiana de la que antes de conseguir salir requerirá de él algo mucho más complicado: aprender a sobrevivir en una cárcel sudamericana. Para comenzar, tendrá que despercudirse y luego inventarse un personaje muy distinto al que él es.

Contada desde la perspectiva de Cadu —que ni siquiera se le ocurre pensar que el alcaide y los celadores son completamente corruptos—, el espectador va de sorpresa en sorpresa, en un thriller dramático de incierto desenlace.

Dicen que la historia está basada en un hecho real.

Puede ser.

Los serios escándalos políticos que han sacudido a Brasil —que con el impeachment a Rousseff solo comenzaron— han dejado al descubierto demasiada basura debajo de la alfombra.

Ello, pese a que ese país está en mucho mejor posición que México, Argentina y ni qué decir Venezuela en el índice que elabora Transparencia Internacional en materia de corrupción. (Por si le consuela, Chile se pelea con Uruguay los primeros lugares, a nivel mundial, entre los países menos corruptos).

Y la reflexión de Cadu al comienzo del capítulo es certera: cuando la corrupción se institucionaliza, un ciudadano honesto no tiene la opción de rechazarla. Las consecuencias varían según el país, pero son cercanas a lo letal (¿vieron Sicario?).

Incluso —y quizás peor aún— si se está dentro mismo de los sistemas desde donde debiese ser combatida.

En realidad, en un sistema ya infectado por este virus, ser honesto es peor que un defecto: es peligroso.

Dirigida por el prestigioso cineasta Breno Silveira (con quien Julio Andrade trabajó en Gonzaga), la serie despliega, en estilo realista, un complejo submundo —la cárcel— rico en personajes y ambientes.

Con el acento puesto en el drama humano que vive el protagonista, la sordidez no es lo que manda. Aunque ciertamente, al lado de ella, Orange is the new black es una película Disney.

Dónde: Fox+
Estreno: Lunes 20 de junio, a las 21:30.
8 capítulos. 40 minutos cada uno.

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