La hoja de mil usos
El te
Por M. Isabel FernándeZ Fotos Diego Bernales
Si son las hojas del primer corte de la planta, si se prepara de manera correcta y se toma a la hora indicada, el té es una súper medicina, además de placer gourmet. Otra promesa de Oriente y viene en colores: blanco, rojo, negro, verde…

Está de moda. En Chile y el mundo, todos andan detrás del té que ahora promete mucho más que quitar la sed. Quienes lo toman hablan con soltura del té rojo, verde, azul, negro o blanco; de las mezclas, orígenes y propiedades. Las teterías y catas proliferan y términos como signature drinks (a la medida), tea master (expertos) o blending (el arte de mezclarlo), alimentan un diccionario de aromas y sabores.
De origen milenario, cuentan que lo descubrió el emperador Shen Nung al dormirse bajo una camellia sinensis de la que cayeron hojas sobre un agua que tomó y lo hizo sentir reconfortado… Eso, en el año 2737 a.C. Ahora, la planta vuelve a florecer y desde el 2000 avanza como producto gourmet en Chile, producto en parte de la globalización, la apertura económica del Asia y los viajes a China y a la India, que familiarizan a los chilenos con el producto y su cultura. Según Claudio Parra, de Granos y hojas, ‘‘no hubo nada planificado. Fue el consumidor quien lo buscó’’. Y la explosión de la demanda, afirma Francisco Mandiola de TPuro, se produjo al llegar variedades alternativas a las tradicionales hojas negras.
Las grandes firmas captaron rápido la tendencia. Cerril J. Fernando, CEO de Dilmah, principal marca de té de Sri Lanka y Stephen Twining, heredero de la compañía inglesa que abastece a la Casa Real, ya han estado en nuestro país. Y la tea blender más famosa del continente, la argentina Inés Berton —que entre sus clientes tiene al Dalai Lama y Madonna—, anunció sus intenciones de abrir un local acá.
Chile es el principal comprador del continente: 9 mil toneladas anuales (fino y a granel), por 90 millones de dólares, según la consultora AC Nielsen.
Los jóvenes —en su búsqueda de vida sana— son grandes consumidores. Y las marcas, por su parte, mejoran su marketing. Ahora, la mayoría de los envases indican, además, el uso ideal según la hora del día, porque la teína puede ser un gran aliado (para despejarse, por ejemplo), pero también un riesgo, ya que en exceso sube la presión.
EL ROJO PORQUE QUEMA GRASAS Y EL BLANCO QUE REJUVENECE son los favoritos. Esto, si hablamos de los “cosecha pura”. Porque la preferencia internacional va hacia los “blends” (mezclados). Un té base con otros ingredientes como especias, frutas o hierbas. El secreto de una buena fusión es que las hojas no pierdan su sabor ni color. En Europa, los tea blenders buscan los mejores para crear nuevas líneas.
El horizonte se divisa auspicioso. Alvaro Ruiz, tea master chileno y dueño de Patagon Tea, sostiene que el té está ganando terreno. “La crisis financiera asoció el café al stress a la vida sin pausa. La cafeína es para dar el golpe; el té genera su efecto en horas y ayuda a estar atento, pero tranquilo’’.
El año pasado, por primera vez elevó su curva de consumo en Inglaterra después de años. ‘‘La influencia de Oriente es un cambio cultural que dice que la vida se puede vivir de otra forma. El frenesí de los ’80 va en retirada’’, agrega Ruiz.
¿Salud a la carta? Desde siempre la ciencia china consideró al hombre como parte de la naturaleza y al té como medicina. Con ese rótulo entró a Europa hace cuatro siglos. Hoy se sabe que algunas sustancias cumplen una importante función protectora de las células, lo que ayuda contra el cáncer. Y que 200 a 250 ml de té negro al día reducen a la mitad el riesgo de enfermedad coronaria. También produce efectos metabólicos: disminuye el tejido adiposo y previene la formación de hígado graso.
Hay más. Según la nutricionista clínica de la U. de Chile, Dawn Cooper, la mayoría contiene antioxidantes que frenan el envejecimiento, reducen el colesterol, aumentan las defensas, disminuyen el stress, además de ser diuréticos. ‘‘Ideal es tomar tres tazas. En la mañana, los que tienen cafeína para estar en alerta. Al mediodía, los té Pu-erh o rojos para activar el metabolismo. Y en la tarde, sólo aquellos que relajan. En general, no los recomiendo para después de las seis porque pueden producir insomnio. Tampoco es bueno el exceso si se tienen cálculos al riñón por el alto poder diurético’’.
Y agrega: ‘‘Si uno aspira a una buena calidad de vida, del té debe estar en la dieta. Sus hojas pueden aportar hasta el 35 por ciento de los antioxidantes necesarios… Y más importante que la cantidad, es la calidad. Todos provienen de la misma planta, pero la región de origen y el proceso de elaboración determinan sus propiedades. Resulta básico saber de qué brote se trata. El primero, que se corta en primavera, posee mayor pureza’’. Alvaro Ruiz cuenta que en el mundo se producen cuatro millones de toneladas de té anuales, lo que alcanzaría para una taza por persona al día durante 365 días. Sin embargo, la mitad tiene mala calidad y sólo un cinco por ciento es bueno.
A los beneficios, Cooper suma otro: el sicológico… ‘‘Tomar té ha sido siempre un rito —como el five o’clock tea—; es un momento para acoger y sentirse acogido. Eso también ayuda a la salud’’.
A cada cual su medicina
NEGRO: El de mayor consumo mundial. Ideal para el desayuno. Bajo en calorías, antiinflamatorio, combate el envejecimiento y problemas cardiovasculares.
VERDE: Reduce la obesidad, alivia migrañas, fatiga física y mental, protege el hígado, evita infartos. Su concentración de antioxidantes ayuda en problemas al estómago y colon.
ROJO: Adelgaza, desintoxica, disminuye el colesterol, elimina la fatiga.
AZUL: También ‘quemagrasas’, baja la tensión arterial, refuerza el sistema inmune. Gran aliado de la piel y bálsamo para la resaca.
BLANCO: El rey de los antioxidantes. Son los brotes jóvenes que se cosechan a mano, con poder curativo: protege la estructura de la piel, mejora la elasticidad y colágeno. Contiene la menor cantidad de teína.
Preparación
Para una taza:
Verde y Blanco: 1 (verde) o 2 (blanco) cucharadas sobre agua a 70°o 85°C. (cinco minutos después de hervida). Tomar luego de 1 ó 2 minutos.
Negro: agua a punto de hervir (cuando recién burbujea) sobre una cucharada de té; dejar por 2 a 5 minutos.
Infusiones de frutas: agua hirviendo (95°-100° C).1 a 2 cucharadas de té; tomar 7 a 10 minutos más tarde.
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