¿Milagro en pastillas?
Vitaminas, minerales y oligoelementos
Por Haydée Rojas Fotos Diego Bernales Producción Pía Jarpa
‘Que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento’, dijo Hipócrates en el siglo V a.C. Hoy, que esta tendencia es un boom, bajo tierra se debe estar riendo… ¿Sanar el cáncer a través de la comida? Sí, ésta puede ayudar.

Cuando al siquiatra y neurólogo David Servan-Schreiber le diagnosticaron hace casi veinte años un cáncer cerebral, su vida dio un giro en 360 grados. Trabajaba en el Hospital de Pittsburgh en una investigación sobre la esquizofrenia. Una noche, a falta de un conejillo de indias, se ofreció para entrar al escáner. Fue así como se enteró, a los 31 años, que en la región derecha de su cerebro tenía un tumor maligno.
Pasado el impacto inicial, evaluó una serie de tratamientos y se decidió por la cirugía. Tiempo después, durante una misión humanitaria en Dharamsala, India, algo cambió en su visión de la medicina. Vio que los médicos tibetanos, en lugar de enfocarse en los síntomas de sus pacientes, buscaban formas de reforzar su cuerpo para que enfrentara la enfermedad por sí mismo. Al principio pensó que sus colegas recetaban remedios esotéricos. Los cambios que recomendaban en la dieta le resultaban dudosos, ¿podían algunos alimentos influir en la cura del cáncer? Dos décadas después, es un experto en nutracéutica, su enfermedad está controlada y sigue ejerciendo la medicina.
Salvo en diabéticos, la nutrición solía no considerarse en ningún tratamiento médico. Quien le dio el impulso final a la hoy llamada nutracéutica fue el doctor Richard Beliveau, investigador en bioquímica y profesor de la Universidad de Montreal, pero cuando él empezó a trabajar el tema ya se sabía que las principales diferencias entre las poblaciones con altas y bajas tasas de cáncer, era la comida.
La primera evidencia científica de que existían algunos alimentos que poseían un efecto terapéutico se encontró en el Instituto Karolinska de Estocolmo. Dos investigadores, Yihai Cao y Renai Cao, demostraron que las moléculas contenidas en el té verde disminuían la angiogénesis, es decir, el proceso mediante el cual se crean nuevos vasos sanguíneos para alimentar un tumor canceroso (esto ocurre porque contiene catequinas, sustancias químicas antioxidantes, que potencian la apoptosis o muerte de las células cancerosas que se siguen indiscriminadamente dividiendo, a diferencia de las células normales que mueren naturalmente).
Además, el té verde actúa como un desintoxicante, ya que activa los mecanismos del hígado capaces de eliminar las toxinas malignas, dice la odontóloga y fisióloga Muriel Rocabado, especialista en nutrición biomolecular del Centro de Salud Integrativa, Umuva: “El agua no debe hervir para poder liberar las catequinas que ejercen esta acción. Hay que dejar que repose de 10 a 15 minutos y tomarlo antes de una hora, porque después disminuyen sus efectos beneficiosos. Para prevenir enfermedades recomiendo dos tazas al día, y en caso de un mal crónico o cáncer, hasta seis”. Sugiere, eso sí, que las personas con presión alta o insomnio tomen descafeinado.
Pero el nutracéutico por excelencia es el Omega 3, un ácido graso que el organismo es incapaz de producir y que tienen los peces de aguas frías y profundas, como atún, anchoa, jurel, sardina, salmón, pejerrey, arenque y albacora, entre otros. También está en las semillas de linaza, nueces, avena y paltas. “Es un antioxidante, desinflamatorio y nutriente cerebral muy importante. Se debe consumir en cápsulas, mínimo 2,5 gramos diarios, pero en casos de enfermedad hasta 5 gramos”, explica la doctora Rocabado.
La cúrcuma es el antiinflamatorio natural más poderoso, mencionado por más de dos mil años en textos médicos de la India, China y Tíbet. El profesor Bharat Aggarwal, del M.D. Anderson Cancer Center de Houston, demostró en 2005 que este aliño es muy activo contra los tumores del cáncer de mama. Esto se debe a su capacidad para destruir el NF-kappaB, que protege las células cancerosas.
La doctora Rocabado destaca el hecho de que los alimentos nutracéuticos se potencien al ser combinados: “Por ejemplo, si la cúrcuma se mezcla con hinojo, aceite de oliva y pimienta negra, es un muy buen preparado de nutracéutica. Fuera de ser antiinflamatoria, aumenta la apoptosis, disminuye la angiogénesis, es decir, debilita las células cancerígenas. De hecho, algunos oncólogos recomiendan su consumo durante las quimioterapias”. Esa sinergia se logra también con el té verde y la soya, o tomándolo con un trozo de chocolate con más de 70 por ciento de cacao.
Otras nutracéuticas son las llamadas verduras crucíferas: coliflor, repollo, bok choy (col china, se vende en supermercados) y brócoli. Contienen sulforafano e indo-3-carbinoles, dos poderosas moléculas que impiden que las células pre-cancerosas se transformen en tumores malignos, por lo que se recomienda su consumo diario. Pero ojo: al cocinarlos no deben hervir porque se destruye su poder. Es recomendable cocerlos al vapor o al wok.
Otros ejemplos son el ajo, la cebolla, las chalotas y los puerros, cuyos compuestos de azufre disminuyen los efectos negativos de las nitrosaminas y de los compuestos n-nitrosos del tabaco. Los alimentos ricos en carotenoides como zanahoria, camote, todos los zapallos amarillos, betarragas, tomate, caqui y damasco, son abundantes en vitamina A y licopeno, que inhiben el crecimiento de muchas líneas de células cancerosas, algunas muy agresivas, como los gliomas cerebrales.
Asimismo, cada vez existen más estudios epidemiológicos que relacionan el consumo de licopeno, presente en el tomate, con una reducción en la incidencia del cáncer de próstata. Una investigación hecha en Harvard reveló que su ingesta redujo en un 45 por ciento las posibilidades de desarrollar esta enfermedad en una población de 48 mil personas, cuya dieta incluía al menos diez raciones semanales de tomate o subproductos de éste. Un dato: el tomate libera el factor positivo al cocerse, asarse o consumirse en forma de salsa de tomate.
Los llamados frutos del bosque —fresas, arándanos, frambuesas y moras— estimulan los mecanismos de eliminación de sustancias malignas a través de su ácido elágico y sus polifenoles. Su refrigeración no daña las moléculas anticáncer, por lo que en invierno se pueden consumir congeladas.
EN EUROPA Y NORTEAMÉRICA SE HABLA DE UN BOOM. En España, la proclama es “de lo light a lo nutracéutico”. Y son numerosos los cursos de cocina anticáncer, como el que acaba de realizarse en Barcelona el fin de semana del 12 y 13 de junio, y que promovía los postulados de Beliveau y Servan-Schreiber.
En Chile, aunque se avanza más lento, hay algunos nutracéuticos que se han introducido a la dieta nacional, como la soya, cuyo componente, las isoflavonas, bloquean la estimulación de las células malas por las hormonas sexuales (estrógenos y testosterona). En el cáncer de mama actúa como un protector; de hecho, las tasas de este mal en mujeres asiáticas son más bajas. “Se vende leche de soya, tofu y brotes de soya. Las personas que están en quimioterapia con taxol deben consultar a su médico, ya que se puede producir interferencia”, especifica Muriel Rocabado.
El jengibre es otro alimento con propiedades terapéuticas, al igual que las setas, desde los champiñones comunes hasta el maitake, que es una de las más poderosas. Estimulan la reproducción de las células autoinmunes porque contienen polisacáridos y lentinano. Se aconseja su consumo con brócoli.
Las algas son clave. El cochayuyo y el nori se venden en supermercados. La espirulina se recomienda en cápsulas porque su sabor es muy fuerte. Uno de sus compuestos, la fucoxantina, es muy efectivo para inhibir el crecimiento de las células del cáncer de próstata.
El vino tinto y el chocolate son la mejor cara de esta tendencia. El primero puede frenar las tres fases del desarrollo del cáncer al bloquear la acción del NF-kappaB. Se recomienda sólo un vaso al día, y de la variedad Pinot Noir, porque es especialmente rico en resveratrol. El chocolate negro con más de 70 por ciento de cacao es considerado un alimento anticáncer gracias a los antioxidantes y polifenoles que lo hacen veinte veces más efectivo que la vitamina C y cincuenta más que la vitamina D.
Pero tampoco se trata de comer estos productos a destajo. Es importante seguir un principio básico que rige la nutrición: cada persona debe alimentarse en una proporción específica: igual cantidad en proteínas, hidratos de carbono y grasas buenas. Además, los resultados en cada persona dependerán de muchos factores: condiciones hereditarias, PH, actividad física, peso o sobrepeso y grupo sanguíneo.
Karen Salvo, nutrióloga de Clínica Alemana, señala que “el uso específico (de estos alimentos) produce efectos beneficiosos en la salud y quizá más adelante lleguen a ser importantes herramientas en el tratamiento de múltiples patologías”. Explica la doctora Rocabado: “Las frutas y verduras orgánicas son las únicas que realmente tienen todos sus minerales, vitaminas, oligoelementos y propiedades nutracéuticas, porque se cultivan en suelos especiales sin agroquímicos, pesticidas, hormonas ni colorantes, todas sustancias altamente cancerígenas. Esa es la gran diferencia”. En todo caso, los vegetales no ecológicos también se pueden ingerir, pero tienen un efecto menor, por lo que hay que consumirlos en mayor cantidad. Y es un hecho, en Chile lo orgánico está ganando terreno. En Ñuñoa existe, desde hace 15 años la comunidad de agricultores Tierra Viva, y en Escrivá de Balaguer, Vitacura, otro mercado orgánico se instala todos los días sábados.Las principales fuentes de vitaminas y minerales son los alimentos. Eso quiere decir que basta con una buena dieta para obtenerlas. En casos de deficiencia o mala absorción se pueden consumir en forma de suplementos nutricionales, en tabletas, bajo la supervisión de un médico.
Ácido Alfa-lipoico: Es considerado el antioxidante universal porque es soluble en agua y aceite. Es importante porque actúa a nivel celular con mayor capacidad para atrapar radicales libres. Sus beneficios están demostrados en pacientes con diabetes tipo II. También ayuda a mejorar la salud cerebral, incrementando los niveles de glutatión, cuya disminución se asocia con enfermedades como Parkinson, Alzheimer y demencia. Se dice que sirve para la regeneración de la piel, para combatir las arrugas y líneas de expresión.
Betacaroteno: Es precursor de la vitamina A, o sea que el organismo, mediante una enzima, lo convierte en esa vitamina. Es antioxidante, aumenta la cognición y memoria, y estimula la formación de melanina.
Coenzima Q10: Investigaciones indican que puede reducir, pero no curar, la demencia en personas con Alzheimer. También tendría algunos beneficios en el tratamiento de la fatiga crónica y en la periodontitis.
Equinácea: Se usa para tratar infecciones, en especial las respiratorias, reduciendo su duración y seriedad. Planta estimulante del sistema inmunológico.
Ginseng: Estimula el sistema nervioso central y el inmunológico, aumentando la concentración y disminuyendo la sensación de fatiga. Hay evidencia de que el ginseng puede mejorar la fertilidad masculina incrementando el número y movimiento de los espermatozoides. También se le atribuyen propiedades afrodisiacas.
Ginko Biloba: De sus hojas se obtiene un extracto que aumenta la circulación sanguínea central y periférica, y hace más eficiente la irrigación. Esto beneficia a las personas en edad madura y senil. Su consumo aminora la pérdida de memoria, cansancio, confusión y depresión, y hace más eficiente la irrigación en el corazón y extremidades. Sus flavonoides también son efectivos en neutralizar radicales libres en el proceso del envejecimiento.
Glucosamina: Desempeña un rol importante en la formación y reparación de cartílagos. Se extrae de los cangrejos, las langostas o las conchas de camarones. Se emplea en el tratamiento de la artritis y artrosis.
Luteina: Es un poderoso antioxidante que se relaciona con la salud de la mácula ocular otorgando una mejor visión. Actúa como filtro solar del ojo protegiendo la vista de los efectos dañinos del sol.
Propóleo: Sus flavonoides son antisépticos. También puede actuar como antiviral e antiinflamatorio.
Selenio: Tiene efectos antioxidantes y estimula el sistema inmunológico. Previene trastornos del sistema nervioso central, aumenta la longevidad, mejora la resistencia física.
Silicio: Mineral que fortalece las uñas, los dientes y el pelo.
Zinc: Necesario para el funcionamiento de más de 300 enzimas. Antiviral, previene el resfrío común, cicatriza heridas, combate el acné, la alopecia y reduce la caspa.
Vitamina A: Fue la primera en ser descubierta. Se relaciona con la integridad de las membranas celulares. Es muy importante en la visión, protege la piel de la radiación solar y los cambios con la edad. Su deficiencia causa envejecimiento, manchas y acné, y también pelo opaco y caspa.
Vitamina B: Contribuye al mantenimiento de la función cerebral y del sistema nervioso central. Por eso se conoce como la vitamina del cerebro. La B12 fue la última en ser descubierta y es la más potente de todas.
Vitamina B3 o Niacina: Interviene, junto a otras vitaminas del complejo B, en la obtención de energía a partir de los glúcidos o hidratos de carbono. Mantiene el buen estado del sistema nervioso y mejora el sistema circulatorio al permitir el perfecto fluido sanguíneo, ya que relaja los vasos otorgándoles elasticidad. Disminuye los niveles de colesterol y estabiliza la glucosa en la sangre.
Vitamina C: Tiene gran poder antioxidante, interviene en la prevención y cura de muchas enfermedades al estimular el sistema inmune. A su vez, es necesaria para formar el colágeno de los huesos, cartílagos, músculos y vasos sanguíneos, y en la absorción del hierro. Disminuye los daños de la piel (arrugas) por los agentes oxidantes externos y por el paso del tiempo. Previene la celulitis.
Vitamina D: Mantiene en grados normales los niveles de calcio y fósforo en la sangre, lo que contribuye a la mantención de los huesos, articulaciones y del tejido muscular.
Vitamina E: Contiene propiedades que actúan contra los radicales libres. Sus cualidades hidratantes previenen los daños ocasionados por radiaciones solares en la piel. Se le conoce como la vitamina del rejuvenecimiento, razón por la que es utilizada en la industria cosmética.
Fuente: Medline Plus; Manual Merck de Información Médica; Comer bien y vivir mejor, María Taltavull; Nutrición Ortomolecular, Dr. Juan Cvitanovic.
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