Belleza

Visual Hombres

Fotografías

Por: CARAS

Gloria Münchmeyer
El siútico

“¡Siútico! ¿Moi?
visual300Costumbre siútica: ir al W en horario peak y tomarse una Coca-Cola. Teñirse rubio y figurar crespo. Estar quemado en invierno, pero de solárium, no de nieve ni del Caribe. Estar siempre como bajando del avión y decirlo: acabo de ver tal obra en tal parte, me tomé un trago en tal lugar… pero que quede claro que llegó recién. Ir al Starbucks de Alonso de Córdova cuando la oficina queda en Provi. Levantar el dedo meñique al tomar la tacita de café. Preguntar: ¿qué deseas para beber? Hablar mucho del vino que se está tomando, del cuerpo, el acento, el bouquet, la memoria, pero sin ser sommelier. Comprar fotos antiguas en el Persa, enmarcarlas y hacerlas pasar por antepasados familiares. Arrendar pinturas caras y colgarlas en el living si es que tienes comida con el jefe (¡ese servicio existe!). Decir: vanitorio en vez de lavatorio, vehículo en lugar de auto, cabello en vez pelo, el balompié por el fútbol, todo lo que es la fritura me cae pésimo en lugar de la fritura me cae mal; mencionar en inglés o francés lo que se puede decir perfectamente en castellano; dama y varón en vez de hombre y mujer; llamar silencioso al water y derrière al popín…”.

Anita Reeves
El pechoño

visual302“¡Pobre hombre! Así lo educaron, golpeándose el pecho, y así mismo escapa de sus miedos, sus demonios… Antes de cometer alguna ‘atrocidad’, prefiere creer que todo es pecado. Se refugia en esta mal entendida religiosidad y se le pasa la mano… Pero como en el fondo no es ningún santo, peca de hipocresía… Para las mujeres es el menos indicado: censurador, fome, asexuado; acostarse con el puro fin de tener hijos. Porque no se permite pasarlo bien y le cuesta aceptar el placer: en la comida, en la ropa. ¡Una lata! He conocido a muchos y me producen una profunda pena… Consejo para la que tenga uno a su lado: habría que embriagarlo, aunque sea con vino de misa, y demostrarle que se puede ser feliz”.

Javiera Acevedo
El parrillero

visual303“A menudo me lo encuentro comprando un pack de cervezas en el supermercado: ¡¡¡Javieriiiiiiiiiitaaaaa!!!, saluda efusivamente y en un tono de leseo. ¡Venga pa’ acá, cosita rica! Así es él, medio pasado pa’ la punta, aunque igual inspira confianza, a lo mejor porque es gordito. Pero sabemos que es caliente, que te mira el traste y otras cosas, pero al final lo aguantas porque te quiere y eres su amiga incondicional. Nada que ver con el flaco pintoso: juras que con él podría pasar algo, pero finalmente queda en nada… En cambio con nuestro gordo siempre habrá posibilidades… de pasarlo bien. Y todo porque aquí en Chile no existe mejor panorama que hacer un asado, ¿o no? Por eso sus invitaciones son bienvenidas. Además es simpático, no tiene nada que perder, se sabe gordito y bromea con eso. Cariño tiene para darte de sobra. Y aunque es malo para la pelota, no le importa: juega igual. Total, sabe que lo bueno viene después, cuando se arme el asado”.

María Gracia Omegna
El futbolero

visual304“Reconozco que me gusta el fútbol y, por lo tanto, el macho ídem. No tengo problema con los gritos, esa efervescencia que lo envuelve, la adrenalina que mantiene en el partido desde el principio hasta el final, gane o pierda… Pero cuando se va en mala, es otra cosa: ya lo veo sentado en el boliche de la esquina, borracho, viendo a su equipo… y, una vez derrotado, tedioso, meloso con varias chelas ya en el cuerpo, puro jugo…

En estos días mundialeros todo vale. Es el mes en que este hombre no latea, no redunda ni agota, aunque hable como Bonini, Matigol o Valdivia y exponga una y otra vez sus teorías sobre cómo nos irá, mientras Ojos Rojos la lleva en el cine, igual que los programas con biografías de los jugadores o las ‘ezes’ de Chupete ‘Zuazo’. Porque hoy todos somos futboleros, cantando el himno con la mano en el corazón, hipersensibles como Solabarrieta…”.

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