La otra cara fea del mar
Medusas
Uno de tantos peligros que esconde el océano se hizo visible para algunos a principios de febrero, cuando extrañas medusas azules invadieron sus playas por el fenómeno de El Niño. Su picadura puede provocar desde una simple irritación, hasta la muerte. ¿Volverán el próximo verano?

Atrae. Es pequeña, de cabeza transparente y cuerpo calipso. Está formada por un 95 por ciento de agua. Se le llama carabela portuguesa o botella azul, para los científicos es Physalia physalis. No es una medusa propiamente tal, sino una fisalia, pero pertenecen a la misma familia. Se camuflan en el agua, pican y liberan, a través de sus tentáculos y pequeños arpones, una toxina paralizante destinada a cazar a sus presas. Este año llegaron en mayor cantidad a nuestras costas. Varadas en la arena o flotando en el agua, lanzan sus picotazos, lo que obligó a tomar medidas en varias playas del país durante enero y febrero. Sobre todo por los niños, que son los más vulnerables y que muchas veces juegan con ellas desconociendo su peligro. Su textura gelatinosa y su apariencia llamativa les llaman la atención.
Todo comenzó en Osorno, cuando se registraron 48 casos de consultas por picaduras de medusas. En enero Bahía Mansa fue cerrada durante una semana para su limpieza. Luego las carabelas subieron por la costa y a mediados de febrero atacaron la playa de Zapallar. “Había más de sesenta varadas en la arena”, cuenta el capitán de puerto de Quintero, César Robles. “Las retirábamos pero muchas seguían llegando a la orilla. Sacamos cerca de trescientas”. La zona estuvo acordonada por cuatro días y hubo que cerrar Las Cujas, en Cachagua, durante una jornada completa. En menores cantidades, las carabelas también fueron vistas en Maitencillo, Quintero y desde Concón hasta Caleta Abarca. Las indicaciones del Ministerio de Salud eran claras: evitar el contacto. El alcalde de Zapallar, Nicolás Cox, explica la medida del cierre: “Aun muerta en la arena, esta medusa conserva su veneno, los tentáculos siguen activos y es muy peligroso pisarlas”. Por eso, incluso se instalaron ambulancias para dar primeros auxilios.
La aparición de medusas en primavera y verano es habitual en nuestras costas debido al aumento de la temperatura y salinidad de las aguas. Estas condiciones atraen microorganismos que son la base de su alimentación: zooplancton, pequeños peces y crustáceos como el krill y también otras medusas. También las acercan los vientos, pues parecen flotadores con una pequeña vela que sobresale, por eso el reciente maremoto no afecta su llegada al litoral. En general se ven más en el norte, sin embargo, están en todo el territorio, incluso en la Antártica. Entre las inofensivas están la Chrysaora plocamia y la Anthothöe chilensis. Entre las tóxicas: la Physalia utriculus, la Rhyzophysa, y la Physalia physalis o carabela portuguesa.
Este año, debido al fenómeno de la Corriente del Niño, han llegado en mayores cantidades y la gran sorpresa ha sido esta medusita azul, que normalmente aparece en Isla de Pascua y que ha obligado a poner más atención a todos: autoridades, salvavidas, personal sanitario y bañistas.
Sus tentáculos inyectan sustancias químicas que pueden afectar al corazón.
“La caracteriza una gran cantidad de microarpones que penetran e inyectan sustancias químicas que provocan ardor, dolor y reacción alérgica”, explica Enrique París, director del Centro de Información Toxicológica de la UC. “Pero también contienen elementos cardiotóxicos y nefrotóxicos que pueden afectar al corazón y a los riñones. Ese es el peligro. La violencia de una picadura depende de varios factores y tiene que ver con la relación entre huésped y atacante”, explica. Por ello, es importante el tamaño de la persona, mientras más pequeña, el veneno provoca mayor daño. Influye además la permeabilidad de la piel, hay mayor resistencia en palmas y pies. El lugar del pinchazo es otro factor importante: si está cerca de la cabeza y el dorso, la absorción del veneno es más rápida.
Las consultas por urgencia en las playas afectadas de la V Región fueron entre seis y ocho diarias este verano, cuenta el Seremi de Salud Fernando Olmedo, pero “sólo ha habido cuadros leves, aunque puede ser peligroso en personas hipersensibles, provocando una reacción generalizada y afectando a varios órganos. Los más vulnerables son los niños, los mayores y las personas alérgicas”.
Entre los bañistas circuló información preventiva y un instructivo de medidas inmediatas que deben tomarse en caso de ser alcanzado por la carabela. “Lo más importante es lavar con agua con sal o vinagre, que bloquea la liberación de toxinas”, explica el doctor París. Jamás con agua dulce porque las potencia. “Hay que retirar los restos de arpones o tentáculos de la piel con mucha precaución porque el veneno puede seguir activo. Es conveniente raspar con una espátula y con la ayuda de guantes. En el caso de que sea un niño, recomiendo siempre acudir al hospital”.
De las 10 mil especies de medusas que se calcula que existen, mil serían venenosas. Según Antonio Palma, biólogo del Servicio Nacional de Pesca, “las más peligrosas provienen de Australia y son microscópicas, de aguas tropicales”. El calentamiento de los océanos ha aumentado esta plaga en el mundo. En el Mediterráneo se han triplicado en los últimos años. La medusa moteada australiana, que puede llegar a los seis kilos, ha invadido varias veces el golfo de México. En Namibia se observa una especie de 65 cm de diámetro y en 2007 una marea de Pelagia noctiluca atacó durante cuatro horas las jaulas de una granja de salmones en Irlanda, provocando pérdidas de millones de euros.
En Bahía Mansa y Maicolpué, cerca de Osorno, la alerta se prolongó hasta principios de marzo. En la V Región el fenómeno se controló “informando a la población e instalando primeros auxilios en las playas”, explica el Seremi.
Sobre la evolución de la carabela, el alcalde Nicolás Cox apunta: “Las mismas marejadas que traen a las medusas se las llevan, no las salimos a cazar ni hacemos cebiche. Dependen de condiciones climáticas que no podemos controlar. La última vez que tuvinos el Fenómeno del Niño se rumoreaba que los pescadores habían avistado un tiburón que fue cazado en Pichidangui…”. Ante la pregunta de si puede haber tiburones ahora, contesta que “no, no, no”. Pero con el mar, ya sabemos… nunca se puede estar seguro.

