Cambio de Piel
Nueva vida para las mujeres sub 50
Por Ángeles Castillo
Por más que traten de esquivarla, afecta a todas, incluso a las estrellas como Kim Basinger. La menopausia llega cuando menos se la espera y lo cambia todo. Arrugas, cicatrización lenta e incluso acné, aparecen. Pero, ojo: se le puede dar un vuelco.

La primera vez que se vio una cana en el pelo, la arrancó de un tirón. La primera vez que se vio una arruga frente al espejo, se bajoneó. Y los clichés del tipo ‘las arrugas son parte de la vida’ se fueron al diablo. Trató de ocultar ese surco, sin querer aceptar que la juventud llegaba a su fin. Mónica Rosenkranz, 60 años, casada hace 37, tres hijos, profesora de alemán, confiesa sin pudor: “Pasé por momentos de depresión, de incertidumbre, de temor. Miedo a no ser atractiva, a no sentirme mujer, porque uno va perdiendo un poco la forma”.
Pese a esos malos recuerdos, el saldo de la menopausia en Mónica ha sido más que positivo. No sólo sus genes alemanes le juegan a favor, sino que al sufrir de miomas se trató desde muy temprano con hormonas. Ese problema tuvo una consecuencia inesperada: la ayudó a ver el lado amable del climaterio. “No tener más la menstruación fue un alivio”, cuenta. “Me mejoró el cutis. Las arrugas las tenía, pero en cuanto a textura, no hubo más granos y mi piel se limpió”.
Como ella, mujeres de orígenes tan diferentes como Kim Basinger, Susan Sarandon, Michelle Pfeiffer o Sonia Braga viven esta etapa de la vida como un tiempo de oportunidades. Siguen entusiasmadas con su trabajo y han descubierto que no sólo las adolescentes pueden ser lindas. Mónica asumió este proceso de manera consciente. Sabe que este período puede causar estragos en la piel, por eso la cuida muchísimo, incluso más que cuando era joven. Adoptó una estricta rutina de belleza que incluye hasta limpiezas profesionales. Y es que la menopausia tiene un puñado de efectos desconocidos en el órgano más extenso del ser humano, la piel.
Arrugas por la ausencia de colágeno, problemas de cicatrización, manchas faciales, rosácea, aparición de vellos en la cara, falta de elasticidad e incluso acné, son algunos de los males que pueden aparecer. Afortunadamente, existen soluciones y medidas preventivas que cuanto antes se adopten, mejor. Se trata de cosas tan básicas como tomar dos litros de agua al día, hacer deporte de manera regular y usar siempre factor de protección solar.
“Sonia Braga, por ejemplo, no tiene ninguna cirugía. Ha envejecido naturalmente. La gran mayoría no tiene la opción de operarse y para ellas la solución es tener un estilo de vida saludable”, afirma el doctor Manuel Parra, ginecólogo de la Unidad de Climaterio de Clínica Alemana. “Cuando la piel se expone prolongadamente al sol, la luz solar produce mayor cantidad de arrugas, oscurecimiento de la piel, hipersensibilidad, manchas café, seborrea. Lo que hace la menopausia es agravar esas condiciones porque la secreción de colágeno es menor y, por lo mismo, la piel se ve menos tersa y con más arrugas. Y eso influye en la susceptibilidad en que se encuentra la mujer en esta etapa de su vida”, explica. Se produce entonces un círculo vicioso: mientras más arrugas tengo, más fea me veo, peor me siento conmigo y me deprimo más. Y ese estado anímico se refleja en la piel.
Hoy existen tratamientos que mitigan los efectos de la menopausia en la piel. Habla la doctora Claudia Piper, dermatóloga. “Según las características de cada paciente se planifica un tratamiento anti-aging. Existe una gran variedad. Hoy en día los laboratorios han desarrollado líneas especiales para este grupo de mujeres en una etapa de madurez. Están las cremas con retinoides, antioxidantes, péptidos o hidroxiácidos. También hay suplementos orales y procedimientos que buscan devolver el volumen perdido, especialmente facial. Dentro de estos últimos destacan nuevos productos con ácido hialurónico de larga duración, que se usan en mejillas y pómulos, zonas muy importantes en el aspecto juvenil de la cara. Figuras famosas como Madonna o Demi Moore son ejemplo de esto: su buen aspecto está dado por un óvalo facial conservado y una reposición de volumen especialmente en pómulos”.
L’Oréal también cuenta con un nuevo producto que acaba de sacar al mercado, ideal para las mujeres de más de 50. Se trata de un serum que elaboraron tomando en cuenta que en los primeros cinco años desde la llegada de la menopausia la piel puede perder hasta un 30 por ciento de su sustancia. La promesa es devolver en sólo cuatro semanas la firmeza a los tejidos, redefinir las facciones y remodelar el contorno facial. Y para las incrédulas, el doctor Parra aclara: “Las cremas con fórmulas específicas tienden a mejorar la piel a las mujeres que están recibiendo la terapia de reemplazo hormonal. Eso está demostrado, los laboratorios tienen estudios que avalan la efectividad. Ellos pueden medir la cantidad de colágeno que se produce antes y después de aplicar la crema”.
Es decir, hay alternativas disponibles que sí funcionan. Al respecto, el doctor Simón Dujovne, ginecólogo de Clínica Las Nieves, explica una investigación reciente: “El 2006 en Corea, se hizo un estudio con ratones a los cuales se les puso estrógenos locales, colágeno y un placebo. Tanto aquellos con estrógenos como a los que se les aplicó colágeno y ácido hialurónico, aumentaron su grosor en forma significativa, es decir, existe tratamiento local que puede mejorar abiertamente la piel. En un plazo mínimo de aproximadamente quince días, y en un tiempo promedio que va entre los treinta y sesenta días”. El doctor Parra advierte que las cremas deben complementarse con dieta balanceada y hábitos sanos con ausencia de tabaco y alcohol. Y entrega un dato: “Todos los derivados de la soya aumentan el colágeno y si uno lo consume de forma permanente, puede tener un buen grosor de piel, pero no más allá de lo normal, porque la cantidad de colágeno que vamos a producir en la vida está determinada genéticamente”.
Hoy se trata la menopausia de manera integral. Es decir, la loción por si sola o usar únicamente hormonas no va a producir todos los efectos positivos esperados.
“La menopausia puede ser el mejor período de la vida, porque ya no existe riesgo de embarazo, los hijos están grandes. Ella consolida su relación, comparte más con su marido y es la misma mujer. Yo les digo a mis pacientes: Es el minuto en que tienes que pensar cómo lo vas a hacer bien los próximos treinta años y es también el momento de incorporar a tu marido. Desde el punto de vista de pasarlo bien sexualmente, éste es clave”, enfatiza el doctor Parra.
Mónica Rosenkranz sabe de eso. Integró a su marido en este proceso. Le pidió paciencia y ternura. Jubiló, pero siguió dando clases de alemán. Se concentró en jardinear, su gran pasión. Decidió estar en contacto con la mayor cantidad de jóvenes, para mantenerse vigente, actualizada y no quedarse atrás por ningún motivo.
Porque como dice su propio ginecólogo, el doctor Manuel Parra, “envejecer es natural, sentirse viejo es opcional”.
La relación entre colágeno y estrógeno
El estrógeno es una hormona que se produce en los ovarios. Su importancia en el desarrollo de la piel la explica el doctor Simón Dujovne: “Esta sustancia acompaña a las mujeres desde que nacen hasta que mueren. Entre sus funciones está la estimulación del crecimiento de los fibroblastos, las células que producen el colágeno y que son la matriz que mantiene la piel. En el período de menopausia la producción de estrógenos disminuye y con ello la calidad de la epidermis”.
¿Acné a los 50?
Tal cual. Como si estuviera en plena pubertad. Lo que sucede es que el organismo de la mujer alberga andrógenos (hormona masculina) y estrógenos (hormona femenina) que se contrarrestan mutuamente. Al llegar la menopausia, los estrógenos disminuyen dramáticamente y ya no le pueden hacer el peso a los andrógenos que sí siguen secretándose por la glándula suprarrenal. Los andrógenos estimulan a las glándulas sebáceas, aumentando su tamaño y la producción de sebo. Es debido a esta ‘explosión’ sebácea que se produce el acné en la menopausia.
Incómodas cicatrices
El doctor Simón Dujovne apunta que con el climaterio hay problemas de cicatrización: “El hecho de tener una piel más delgada produce dos problemas: primero, tienes más riesgo de tener heridas y, segundo, hay menos irrigación y eso impide que la cicatrización sea en el tiempo promedio habitual. En el fondo, es como si yo estuviera construyendo un edificio y mi base fuera cada vez más pequeña”.

