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Sexo como Dios manda

Kamasutra católico

Por: Rodrigo Barría

Lo llaman ‘el Kamasutra católico’ y lo escribió Ksawery Knotz, un sacerdote franciscano polaco que orienta a matrimonios. De inmediato se convirtió en éxito de ventas. Se trata de una extensa guía sexual, pero con mirada y aprobación de la Iglesia.

kamasutra
El sexo entre casados no tiene por qué ser aburrido, sino chispeante, sorprendente, lleno de fantasía… Es lo que piensa un sacerdote. Se trata de Ksawery Knotz, un franciscano polaco que lleva años impartiendo clases de educación sexual en el monasterio de Stalowa Wola y orientando parejas a través de su visitada página.

“Algunas personas, cuando hablan de las relaciones sexuales dentro del catolicismo suponen que están privadas de alegría, pasión y juego. Creen que tienen que ser tristes como un himno tradicional de la Iglesia… no entienden que Dios quiere que tengan una vida sexual feliz”, ha dicho el cura de 44 años, en uno de los países más católicos del mundo.

¿Y qué hace un sacerdote hablando de esto? ¿Qué experiencia tiene como para orientar, escribir y convertir su libro en best seller? El franciscano admite no ser fuente de primera mano, sin embargo, sus años escuchando a decenas de matrimonios le ha dado un bagaje más que respetable en la materia.

“Quiero que sean felices y para ello deben comprender las enseñanzas de la Iglesia de modo que no se genere en ellos un sentido de culpa”, ha dicho definiendo el objetivo de su ‘cruzada literaria’.
En sus páginas —con inocentonas caricaturas y nada de ilustraciones hot—, hay referencias, por ejemplo, a los beneficios de cuestiones como perfumes, aceites corporales o baños conjuntos entre esposos.
Pero no confundirse: Sexo como Dios manda —está en Chile a un valor de $ 11.900—, es un escrito conservador que no aprueba el uso de preservativos ni pastillas anticonceptivas. Se trata de un texto que usa un lenguaje académico-eclesiástico y, también, revisa algunas cuestiones cotidianas relacionadas con la intimidad de las parejas.

LO PRIMERO: LA IMPORTANCIA DEL LUGAR AMATORIO. Dice el cura que “los símbolos de los tres espacios de encuentro de los esposos consigo y con Dios son el altar doméstico, la mesa y el dormitorio. El matrimonio prepara una habitación especial para la celebración del acto conyugal”.

Poco a poco el sacerdote se interna en cuestiones más concretas. Por ejemplo, agrega otros asuntos relevantes que muchas veces las propias parejas dejan en el olvido: “Vale la pena ocuparse del ambiente, la lencería, aceites corporales, perfumes…”.

En sus terapias con Knotz, muchas mujeres se quejan amargamente de su vida sexual. Por eso lanza una clara recomendación a los maridos: “En ocasiones, se decide mantener una relación más por amor al esposo que por propia necesidad. Por eso es importante que durante el encuentro, él trate de agradecer a su mujer la entrega, esfuerzo y riesgo. Debería intentar especialmente que ella viva una gratificante proximidad emocional y placer”.

Uno de los capítulos del libro se llama Caricias permitidas y no permitidas. Ahí, lanza algunas conclusiones un tanto ‘audaces’ viniendo de un eclesiástico: “Los esposos pueden demostrarse amor de todos los modos, brindarse incluso las caricias más rebuscadas. Pueden recurrir a la estimulación manual u oral. No hay justificación religiosa ni indicaciones precisas que definan qué gestos y caricias son permitidos y cuáles no. Tal como unos prefieren la comida italiana y otros la china…”.

El franciscano aborda asuntos más espinudos en el capítulo El orgasmo no lo es todo. Apunta: “La cultura consumista promueve el clímax como la culminación del acto sexual. Mirando la relación desde el ángulo del placer, considera que ése es el momento más importante… Es un punto de vista erróneo. Lo más significativo es la penetración, porque es el momento de la unión, no sólo en el sentido de la mayor proximidad física, sino también de la unidad sicológica y espiritual’’.

Duros reproches hace a los hombres a partir de las quejas que escucha: las mujeres echan de menos mayor preocupación y atención. Por eso Knotz advierte: “El amor del marido por su esposa lo obliga a que después de su propia satisfacción la acaricie hasta que ella alcance el orgasmo. El esposo perjudica a su mujer si la deja insatisfecha. Algunos lo hacen de modo inconsciente, considerando que con el final de su acto también termina el tiempo de ella”.

Además de cuestiones que tienen que ver con las acciones concretas en la cama, el sacerdote da cuenta de algunos asuntos prácticos que influyen de manera determinante en la sexualidad matrimonial. Y pone especial atención en los fumadores: “Para que se produzca la erección, la sangre debe llegar a los órganos sexuales. Dado que el tabaco es vasoconstrictor, dificulta la circulación’’.

EL ENTRENAMIENTO HACE AL CAMPEÓN. Así se titula el capítulo donde lanza una curiosa analogía con fútbol: “Muchos matrimonios católicos necesitan practicar con empeño el arte de la comunicación, de la convivencia sexual, dialogar acerca de sus deseos y necesidades porque a medida que el jugador domina más habilidades, se hace más creativo. El juego se relaciona con el esfuerzo físico y sicológico, pero también se convierte en una pasión por la cual vale la pena esforzarse. Así muchas parejas juegan cada vez más como equipo, escuchándose, comprendiendo sus intenciones mutuas, conociendo sus reacciones’’.

El sacerdote desaprueba el coitus interruptus. Y da razones para no llevarlo a cabo: “Puede provocar ansiedad neurótica, impotencia, frigidez, anorgasmia y eyaculación precoz. Hay una relación inconsciente entre la práctica del coitus interruptus y la irascibilidad, la actitud hostil de los esposos entre sí”. Y también rechaza el sexo anal. ‘‘Es una conducta que no construye el vínculo marital y perjudica la salud”.

Además, analiza las tendencias, como las intervenciones estéticas: “Se consideran abusivas las cirugías motivadas por la frivolidad, un exagerado culto al cuerpo, el deseo de aumentar la seducción, el capricho de la moda. Estas intervenciones desregulan el trabajo de los órganos sanos, son riesgosas y peligrosas para la salud”.

Y es que en su libro, Knotz aborda todos los temas que pueden inquietar a los matrimonios. Por algo lo han bautizado como el apóstol del Kamasutra católico, definición que no le molesta.

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