Belleza

Los machos ya no tienen ganas

El cruel diagnóstico de Raffaella Di Girolamo y Rodrigo Jarpa.

Por: Lenka Carvallo

Aunque la epidemia afecta a todas las edades, estos sexólogos atienden cada vez a más jóvenes angustiados porque llegan a sus casas ¡y sólo quieren dormir! Entre presiones de todo tipo, el sexo se levanta como otra obligación…

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Raffaella Di Girolamo y Rodrigo Jarpa nos citan en el Liguria de Manuel Montt. El, alto, flaco, de penetrantes ojos verdes. Ella, guapa, rubia ultrapensante. Los dos con una cerveza negra que vacian a medida que la sexualidad de los chilenos va quedando al descubierto… Egresados del Saint George, se volvieron a juntar por la profesión, y hoy, fuera de sus respectivas consultas en las que atienden mayoritariamente a gente joven, dan charlas a domicilio. Todo un fenómeno.

Panelista de Buenos Días a todos en 2008, Rodrigo pasó a ser un especialista destacado y fue fichado por CHV para un programa de sexo con María Gracia Subercaseaux. Sicólogo clínico, experto en temas de sexualidad y pareja, acaba de lanzar su primer libro, Habla de sexo, editado por Planeta.

Ella, Raffaella —sicóloga clínica con postítulo en sexualidad y pareja—, a principios de año debutó como experta en el matinal de TVN y escribe columnas en la revista Cosmopolitan.

Los dos, con una idea clara sobre cómo son los chilenos en la cama, después de lo que han visto en sus consultas, de confesiones de amigos y de lo que desconocidos les cuentan luego de la primera copa en un bar. “Algo pasa: la gente quiere hablar de sexo”, admite ella. “Saber si funcionan bien, si cumplen con las expectativas…”.

MACHOS DESGANADOS. ES EL NUEVO FENÓMENO. Ya no tienen tiempo, espacio ni mucho menos ganas de enredarse en larga batalla. Como si se hubieran puesto de acuerdo, las consultas de estos sicólogos se han ido llenando de hombres sin deseo, agotados, superados, que lo único que quieren es dormir. Y así pasan los días, meses, años… “El tema antes eran los eyaculadores precoces, que siguen existiendo, pero hoy se suman las víctimas de la nueva epidemia: falta de ganas”, asegura el sexólogo. Raffaella añade: “Las mujeres se quejan de que sus parejas ya no quieren y que, si tienen sexo, es a la rápida”.

¿Qué ocurre? Según estos expertos, estrés, depresión y exceso de trabajo. Hombres cansados, cuyo ímpetu se extingue por culpa de los antidepresivos y la carga laboral. “La presión aumenta la prolactina, una hormona que inhibe la testosterona, reponsable del deseo… Entran a mi consulta diciendo: llego raja a las diez de la noche y lo único que quiero es acostarme… Otros le dan firme a los antidepresivos, se automedican, viven a puro Ravotril. Nada más matador para el deseo”.

Eso del macho infalible, todo el tiempo listo, no es más que mito. “Desde que la mujer empezó a exigirle que expresara sus sentimientos, comenzaron a reconocer que también están cansados, que no quieren hacer el amor… Se sienten con el derecho, igual que cuando sus parejas argumentaban dolor de cabeza… Antes, un macho sin deseo parecía bicho raro: o tenía amante o era homosexual”, comenta la sicóloga.

NADA PEOR QUE SENTIR EL SEXO COMO ‘OTRO’ DEBER… ALGO QUE CADA VEZ SUCEDE MÁS.
El peso social aplasta la autoestima masculina. “Hay que tener un súper auto, buen cuerpo, brillante carrera, la mejor casa… El mundo cada vez más materialista provoca que el miedo al fracaso sea constante. En ese contexto, la masculinidad se mide según la erección, y el temor de no lograr una buena performance diluye el deseo. Y el Viagra —gran salvador—, tampoco es infalible: a veces el cansancio puede más”, advierten.

Frases como se acabó el amor, ya no es como antes, son un clásico. Parejas jóvenes que no duran ni un año porque se aburren cuando el otro ya no los satisface. “Se preguntan ¿habrá alguien con quien pueda pasarlo mejor? Y ponen en duda todo, al punto que la separación aparece como el camino más fácil. O vienen las infidelidades, sobre todo cuando no hay hijos”, asegura Di Girolamo.
“Pero, ¿qué han hecho para estar enamorados? —pregunta Jarpa—. Porque ‘amar’ es un verbo y, si dejas de practicarlo, se te va a ir todo…”.

Los de treintitantos con hijos viven otro drama: “Los tienen a todos viendo televisión en su cama. O duermen con el niñito al medio. También están las mujeres que sienten culpa cuando cierran la puerta de la pieza… Hay que cerrarla literal y mentalmente, salir, hablar de los dos”, dice él. En cambio, sostiene Raffaella, la tendencia hoy es a hacer todo en la casa, ver películas arrendadas o pirateadas, pedir comida a domicilio… Estos expertos son completamente partidarios de los encuentros planificados: “Es mucho mejor que esperar a que el otro te busque. Sobre todo cuando hay hijos, obligaciones, cansancio. Lo anotas en la agenda y sabes que ese día tendrán un momento para estar solos. No quiere decir que sea sólo sexo; basta un rato de intimidad, de conversa, de mirarse a los ojos, para contactarse”.

Ese es el punto de partida.

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