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Paris je t’aime

Kate Moss

Por: CARAS

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Imagen de Parisienne, el nuevo perfume de Yves Saint Laurent, portada de octubre en Vogue Francia, Kate está por convertirse en la primera Madeleine de origen inglés. Los parisinos adoran su forma de ser, mezcla de oscuridad y elegancia. La Moss vuelve a reinar.

Kate Moss lo hizo de nuevo. No sólo arrasó en la Semana de la Moda de París con un traje de la casa Yves Saint Laurent (YSL). También es —gracias a un video-comercial que circula en YouTube entre los más vistos— la mujer parisina por excelencia aun siendo inglesa… Su estilizada figura, envuelta en cuero negro, recorriendo las calles de París con una rosa en la mano impacta.

A punto de cumplir 36, esta capricorniana demostró que es una de las pocas supermodelos que se mantienen vigentes y poderosas dos décadas después de su descubrimiento, en 1988 por un agente en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York.

Francia es su segunda casa y ahora la acaba de coronar como Parisienne de tomo y lomo, que es más una manera de ser que un lugar de origen. Y ése es el nombre del perfume de YSL que la eligió como su rostro exclusivo. La firma buscaba una mujer multifacética, de contrastes, sofisticada, con descaro y frescura. La encontró en ella. Un honor mayúsculo considerando la cantidad de divas para echar mano. Pero su garbo y sensualidad son ya una marca internacional, como lo confirma la portada de octubre de Vogue Francia, un “especial top models” con Kate a la cabeza, enfundada en un abrigo de lana blanca, piel acerada y pelo engominado. Su vigencia es la gran responsable del revival que están protagonizando grandes maniquíes como Claudia Schiffer, Cindy Crawford, Naomi Campbell y Eva Herzigova, quienes —salvo Naomi— ya estaban retiradas antes de este boom.

La Moss pasea por París cada vez más seguido. Ahí pasa sus vacaciones con su pareja, el músico de The Kills, Jamie Hince. Y se siente tan cómoda que incluso hasta estaría pensando cambiar su residencia a la capital francesa.

íCONO DE LA BELLEZA ULTRADELGADA, Kate consiguió revertir la imagen de modelo problemática, siempre al borde del abismo, por la de nueva parisina. Aunque nació en Inglaterra, donde vive con su hija Lila, parece representar la sensualidad francesa como ninguna. Así lo demuestra el éxito de la campaña —hit en YouTube— que recuerda sus primeros coqueteos con el mundo audiovisual, a través de varias colaboraciones para cintas promocionales de rockeros amigos y de su propia carrera musical, que despegó en 2003 tras años de intentos. Fue Bobby Gillespie, vocalista de Primal Scream, quien creyó en su talento y la invitó a cantar a dúo Some velvet morning de Nancy Sinatra. La canción fue acompañada de un insinuante video protagonizado por ellos.

Con sólo un metro 64 de estatura y delicadas dimensiones, vuelve a ser elegida por las marcas más importantes del mundo y a facturar entre 7 y 10 millones de libras anuales (7 mil a 10 mil millones de pesos) por contrato, como lo hacía antes de que comenzara su batalla con los medios británicos, en 2005. Ese año, el Daily Mirror publicó en portada una foto suya consumiendo cocaína, imágenes que dieron la vuelta al planeta y le significaron terminar anticipadamente sus colaboraciones con las casas de moda.

Alejada de las portadas escandalosas por más de un año, sus bonos han vuelto a subir. Convertida en madre y más madura, Katherine Ann Moss parece decidida a consolidarse como ícono fashionista, dejando a otras como Amy Winehouse o Lindsay Lohan el lugar de las descarriadas. ¡Qué mejor que reinventarse en París!

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