Belleza

Sueños de mar, campo y montaña

Decoración Navidad

Por: Alfredo López

Fotos Diego Bernales

muelle-romeroMuelle secreto
Verónica Romero

Esta paisajista fue la más celebrada de la última versión de Casa Mater por su instalación conceptual en una piscina abandonada. Para ella, las imágenes del sur están siempre presentes. Su familia es de Villarrica y allí comienzan sus recuerdos de infancia. Admiradora de la vida junto a lagos y bosques profundos, esta productora de moda y decoración se imaginó la Navidad en una especie de muelle secreto. Una mesa elaborada en durmientes de hormigón parece levitar al costado de un paisaje que bien podría ser un reducto perdido del sur de Chile, una suerte de Caleta Tortel mágica, una postal de un bosque que flota sobre las aguas. En el centro, sólo fuego. “Es el elemento que distingue a las casas del sur. Toda la familia gira en torno al brasero o la chimenea”, explica. En un costado dispuso una serie de varillas de fierro que emulan los juncos y totoras que crecen en los humedales y que, en este caso, sujetan cristales que reflectan el brillo de las llamas. Las banquetas, forradas en terciopelo, invitan a una mesa donde se celebra con champagne, camarones y lirios, las flores propias del sur en esta estación. “Ligero y simple”, remata Verónica.

acuarioEl acuario
Felipe Forteza y Macarena Maturana

El mar es un telón de fondo cómplice y sugestivo para esta “reunión que se celebra con los amigos al día siguiente de la Navidad y que, por lo demás, siempre es más entretenida”, dice el fotógrafo Felipe Forteza para definir la propuesta que preparó para CARAS junto a la paisajista Macarena Maturana. En el centro y sobre cristales de sal gruesa, dispusieron dos peceras con caraccius rojos que complementan una mesa de tonos celestes y turmalinas… Los helechos y plantas de agua agregan ligeros colores verdes y la sensación de estar sumergidos en un acuario. En la orilla, el aperitivo con camarones sobre tazas aladas de Versace y cubiertos de plata inglesa. Finalmente, la mantelería en correspondencia con las flores delphinium belladonna, recién cortadas y que impactan con sus tonos malva y lila. “La transparencia es un tema fundamental en esta apuesta: la única forma de imprimir ese acento oceánico de esperanza y bienestar”, explica Macarena.

montañaMontaña Chic
Nieves Corces

Nació en Chile, pero todavía no cumplía los seis años cuando sus padres españoles decidieron que debía estudiar en Europa. Nieves Corces, una de las interioristas más requeridas del país, nunca más pudo desvincularse del legado de las tierras asturianas. “Siento que soy muy de montaña y me sale fácil interpretar estas fechas con esos lugares que —por supuesto— también están muy presentes en Chile a través de Los Andes”, reflexiona.

Minimalista, con toques art déco y una fijación constante por los muebles de Minotti y las piezas de madera de Patagua, considera que su estilo no es más que un todo ecléctico.

“Esta vez mi propuesta tiene que ver con un concepto de montaña chic”, explica mientras arma su árbol de ramas que mira a la cordillera, y que adornó con espuelas de plata, fajines de huaso, zapatos Missoni y hasta una pequeña cartera dorada Armani. También aparecen anillos y pulseras de la orfebre Chantal Bernsau y de Christian Lacroix, junto a reliquias de platería araucana. Las bateas de madera nativa y troncos silvestres marcan el sello de montaña. Velas y tejidos altiplánicos regalan una atmósfera navideña con identidad. ‘‘Es una mezcla entre lo autóctono y algo más francés. La inspiración viene de las cumbres de Europa y de nuestra cordillera”, explica Nieves Corces.

campoExcesos del campo
Rafael Rivera
Al más conocido de los diseñadores de iluminación del país le pedimos una Navidad inspirada en los valles centrales. Rafael Rivera, quien se ha especializado en proyectos hoteleros, teatrales y de oficinas, piensa que estas fiestas siempre manifiestan una natural saturación de elementos. “Es la única fecha del año en que podemos dejarnos seducir por la abundancia e incluso por el exceso. Y eso es algo que debe mantenerse”. Por lo mismo, sugiere un espacio alegre, con muebles de fibras naturales, cuero, mimbre y cestería. “Un hábitat libre que permita estar en familia, abrir regalos, celebrar y brindar”, dice mientras termina de adornar un árbol en flor con pequeños ramos de frutos rojos. “Quise hacer algo distinto al típico pino de Navidad: un arbusto que tenga que ver con la temporada”. Incorporó además un pesebre colonial de gran factura: “Es una reliquia y creo que funciona como un elemento que nos vincula con el espíritu religioso y solemne, tan propio de estas fechas”.

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