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Belleza

Viejas lindas

Por: CARAS

Cinco mujeres, verdaderos modelos de belleza interior, se atrevieron a compartir la filosofía de vida que las tiene regias de mente y cuerpo pasados los 70. ¿Cuál es su secreto? Todo está en los genes y la actitud. Así, cirugías, retoques y achaques importan un cuesco.

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Techy Edwards
‘SIEMPRE ESTOY CON EL COCO FUNCIONANDO’

Los grandes ojos celestes son su sello, desde que se inició en el mundo de las letras y el periodismo. Con 80 espléndidos años, mantiene prácticamente inalterada su menuda figura Y aunque los hijos le han dicho que vaya pensando en poner una pieza para la enfermera, ella se ríe con ganas, como si se tratara de un estupendo chiste.

Nunca se compró el cuento de las cremas, menos el de las dietas: “Hoy peso lo mismo que cuando nació mi hijo mayor que ya tiene 51. Puedo comerme media caja de helado al día. Y ni hablar de los chocolates… Alguien me dijo que la gente que es muy activa intelectual o físicamente, no engorda, ¿has visto a algún científico entradito en kilos? Y yo tengo una energía de bestia. Hago clases en la universidad, escribo, leo, camino entre 30 y 40 cuadras diarias y además salgo mucho, soy una perinola”.

Su única regla ha sido protegerse del sol (en Zapallar aún se acuerdan que se fondeaba debajo de una carpa) y practicar algún deporte a lo largo de la vida. “Jamás chantarse. Lo demás tiene que ver con la alegría —siempre estoy contenta—, y con el ‘coco’ funcionando; no es que sea Einstein, pero siento gran curiosidad por el mundo. Y he trabajado toda mi vida. Hay gente a la que no le importa nada, ni idea de lo que está pasando en Egipto, en Libia. Por eso me rodeo sólo de personas inteligentes, no tengo amigas tontas; me latean, les bajo la cortina ¡inmediatamente!”.

Peggy Cordero
‘ENVEJECER ES UNA ACTITUD DE VIDA’

“Soñé verme con una larga trenza blanca cuando llegara a vieja”, dice esta actriz, que deslumbró en cuanto escenario estuvo, dejando embobado a medio mundo con su belleza y talento, desde La pérgola de las flores hasta el Bim bam bum. “Es la sangre negra, ¿no ves que mi papá era cubano?”, lanza con un ánimo a toda prueba. Pura risa a pesar de la fibromialgia y de los dos maridos que la dejaron y que jamás se pusieron con un peso. “Al final es la actitud. Hay que ser una agradecida de lo que te sucede en la vida y solidarizar con los que te rodean. Ahora quedé cesante de Los Venegas, TVN no podía resistir dos décadas con un programa que era del pueblo. Pero me acaban de traer el libreto de La Casa de Bernarda Alba que vamos a montar pronto. No hay que obsesionarse con las cosas y dejar que la vida te sorprenda. Para envejecer bien hay que ser positiva. Tengo amigas que buscan un viejo para casarse… ¡para qué!, ¿para llamar a la Coronaria Móvil a cada rato?”. Recién hace tres años comenzó a tomar propóleo, un multivitamínico y semillas de chía. “Nunca he ido al gimnasio ni hecho dietas. En estos momentos tengo tres patas de chancho en el refrigerador, ¡y me importa un pito el colesterol! Nica me pongo botox. No sacas nada con quedar como la Duquesa de Alba, con la cara estirada y minifalda… Voy a envejecer con el manto de la dignidad”.

Esther Saavedra
‘SOY POCO COMPLICADA Y CAMINO MUCHO’

En 1952 fue Miss Chile y una de las primeras que nos representó en Miss Universo. Sin embargo, “la belleza nunca fue tema, jamás influyó en mi personalidad”. Esther ha sido tremendamente trabajadora y activa. A sus 82 años, con tres de sus cuatro hijos viviendo en el extranjero, no para entre la tropa de seis nietos que tiene acá, más su rol como corredora y administradora de propiedades. “Tengo buena salud, soy poco complicada y trabajo hasta hoy. Agradezco a Dios porque no son cosas que se compran en la esquina”.

Tampoco se enreda con cremas o maquillaje. “No voy a peluquería porque la considero una gran pérdida de tiempo, me corto el pelo yo misma y jamás me teñí. Tampoco usé factor solar, sombrero, ni siquiera anteojos oscuros…”.
Hace años que no toca las carnes rojas ni los aliños, no perdona sus cuatro paltas diarias, o un buen jamón. Y camina mucho. “En junio pasado me operaron de una cadera y no pude manejar más. Voy del barrio Las lilas, donde vivo, hasta Lyon con Providencia, o hasta Riesco con El Golf, donde viven dos queridas amigas. Para lo demás uso taxi”.

Carmen Barros

‘CONECTADA CON EL MUNDO, NO CON LOS ACHAQUES’

“La mayor fórmula ha sido la pasión total, irrestricta y sin trabas por lo que hago”, dice esta actriz, una estrella que nació en los tiempos de la radio. “Corría 1944 y a la gente le parecía raro que una niñita de familia hiciera algo así; era como trabajar en un topless. Nadie lo recuerda, pero fui rellenita; era la gorda que cantaba. A los 15 años me bajó la pretensión y luché contra los kilos, pero soy redondita, tengo los huesos chicos”. Jugó tenis hasta pasados los 80 y ahora practica Pilates. “Jamás hay que dejar de hacer ejercicio. Camino bastante y soy muy activa. No me arrano. Porque hay mujeres más jóvenes que yo que un día se acuestan y no se levantan más”.

Sus placeres están en la actuación y la lectura. “Además, me gusta escribir. Estoy redactando mi best seller y desde los siete años llevo un diario”.

Conectada con la realidad mundial, se suscribió al diario El País. Y tres veces por semana se reúne con sus amigas. “Tengo un grupete de lo más encantador. Estamos en conexión con el mundo, no metidas en nosotras mismas ni en los achaques”.

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