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Belleza

Verano sin polera

Claves para una cintura irresistible

Por: CARAS

Por Angeles Castillo.

El sueño de un abdomen plano y cintura perfecta siempre es difícil, pero no imposible de conseguir. Es cuestión de aplicarse, tomárselo en serio, aclarar ciertos mitos y tener en cuenta que existen tantos tipos de cuerpos como mujeres en el mundo. Revelamos los más comunes entre las chilenas y su soluciones.

cuerpo
¡Ahí viene el verano!, se escucha en una de las salas de spinning de un conocido gimnasio de El Golf, mientras la música de Bon Jovi retumba en los parlantes. Faltan dos meses para las vacaciones y el recinto hierve de gente. El profesor a cargo de la clase usa la consigna para motivar y asegurarse de que nadie baje el ritmo. 600 calorías se queman en promedio en una hora de trabajo. Y, curiosamente, sirve para disminuir el volumen de la barriga.

Cada mujer tiene sus propios ‘rollos’ con su abdomen. “Existen tantos tipos de guatita como personas. Depende de la relación entre peso y talla, lo que se conoce como IMC (índice de masa corporal), de la contextura (gruesa, normal o delgada), y de la etapa de la vida en que se encuentre (adolescente, adulto joven, adulto o adulto mayor). Otro factor muy importante es el número de hijos y cuántos kilos subió en cada embarazo, lo que afecta de forma directa la calidad de la piel (elasticidad, estrías), musculatura abdominal y depósitos de grasa residual”, explica el doctor Esteban Torres del Departamento de Cirugía Plástica UC.

En ese sentido, existe consenso entre los profesionales de la salud en que es clave asesorarse por médicos que analicen de manera personalizada las condiciones y características de cada paciente para diagnosticar el tipo de abdomen que posee. Esto, porque hay demasiados cruces de variables que influyen. Para determinar el procedimiento quirúrgico que conviene, se utiliza la clasificación de Matarasso (ver recuadro).

“No hay mejor diagnóstico que el examen físico, porque hay pacientes que tienen todo malo: gordura, mala piel y además exceso de grasa. En cambio, hay otras con muy poca grasa pero les sobra la piel por debajo del ombligo”, indica el doctor Eduardo Saa de la Clínica Enderlaser.

El abdomen es una zona complicada porque su tamaño no sólo influye en la estética, también en la salud. No hay que olvidar que bajo ella hay órganos cruciales: estómago, hígado, riñones, bazo, ovarios… “El riesgo está dado por el sobrepeso. Mujeres con una circunferencia abdominal de 84 centímetros tendrían un mayor riesgo cardiovascular”, asegura el doctor Torres.

Para ponerle atajo y disminuir el contorno hay que saber qué tipo tenemos.

El doctor Víctor Hugo Correa de Vitaclinic los divide de acuerdo a los factores que lo atacan. Para partir están aquellas, generalmente jovencitas, que tienen una musculatura tónica, es decir, abdomen plano. “En ellas se ve el ombligo perfecto, redondito. Se nota la musculatura que está debajo, no hay una capa de grasa entremedio”.

Pero a medida que pasan los años aparece el inevitable rollito aun en las más delgadas.

ESTOS SON LOS CONSEJOS PARA DISMINUIR CINTURAS:

Tipo I. Pura grasa.
Con importantes cúmulos de tejido adiposo aunque sean personas con talla normal. También se da en jóvenes con sobrepeso y en las mayores después de la menopausia.

Diagnóstico: “La guatita se ve redonda. De pie casi no tiene pliegues, pero al sentarse aparece una depresión que divide en dos la cintura: una arriba, en el abdomen superior —el ombligo queda al medio hundido— y la otra parte se acomoda en un gran rollito (la zona hipográsica) en el abdomen inferior”, explica el doctor Correa. Las causas suelen ser hormonales o por relajo en la mesa.

Alimentación: “Ocurre por comer más calorías de las que se gastan en el día y especialmente de origen graso: mantequilla, fiambres, embutidos. Eso, más hidratos de carbono como pizzas, pasteles, tortas, constituyen la bestia negra”, indica el doctor.

Tratamiento: Se aconseja combinar un régimen alimentario con la aplicación de Medcontour Cavitador. “Es como una lipo, pero que elimina grasa a través de la piel, sin romperla. No tiene la velocidad ni los resultados de una liposucción tradicional, pero para un rollito funciona. Si prefiere hacer una lipo es mejor con ultrasonido que emulsifica cada grasa. Produce una retracción muy buena”, agrega Correa.

Ejercicio:
Debe ser lento, no de alta exigencia. “Por ejemplo, eliptica sin transpirar. La idea es que sea sostenido en el tiempo y muy aeróbico. Lo ideal son 45 minutos todos los días”. Y atención: 40 minutos diarios de caminata equivalen a nueve kilos de grasa menos al año”, agrega.

Tipo II. Flacidez.
Al tacto, la guatita es blanda y se hunde. Además hay grasa. Puede ser por el paso de los años o falta de ejercicio.

Diagnóstico: Se reconoce porque al estar en posición rígida, no se ve guatita, pero al relajarse aparece un ‘bulto’ en el abdomen. Esto porque la musculatura está flácida.

Alimentación: Cuidar lo que se come. Bajar de peso sin perder firmeza. Para eso sirven las proteínas que ayudan a formar músculos (carnes magras, aves, pescados, huevos y lácteos descremados).

Tratamiento: Para un abdomen moderadamente flácido se recomienda ejercicio localizado y aplicación de Viora Reaction, una radiofrecuencia para combatir la celulitis y la flacidez. “Forma fibras elásticas reticulares con lo cual la piel se recoge, esto es lo mejor junto a la aplicación de Skin Tyte de 200 nanometros que tonifica”, dice Correa.

Ejercicio: Patricio Norambuena, profesor de educación física y personal trainer gold de gimnasios Energy aconseja: “Con abdominales se reduce la zona media y se tonifica el músculo solamente, es decir, logras que se ponga más duro, pero la grasa que está encima de ese músculo, la única forma de metabolizarla es haciendo aeróbicos”.

Tipo III. Efecto globo.
Aquí entran las que tienen poca grasa, pero la musculatura hipotónica. “El músculo no es capaz de retener la pared abdominal”, explica Correa.

Diagnóstico:
El estómago hinchado tiene diversas causas. Una de ellas es la ingesta de alimentos como coliflor o brócoli. “Estas mujeres pueden sufrir de colon irritable, o sea, además de tener el sistema músculo-esquelético débil, la pared delgada, y poca grasa, su abdomen está muy distendido. Al hacer un escáner o un estudio del colon, éste aparece con mucho aire. Ellas pasan por episodios de intenso dolor abdominal”, agrega el doctor Saa.

Alimentación:
“Para el control de la distensión abdominal en una persona adulta sana se recomienda, primero, una dieta saludable y hacer ejercicio en forma regular. La comida debe ser rica en fibra (soluble e insoluble), baja en grasas saturadas, y respetar siempre los horarios de alimentación (desayuno, almuerzo y comida). Además, consumir en forma habitual frutas, verduras, carnes bajas en grasa, pan, cereales integrales y lácteos descremados (con o sin lactosa). Se recomienda chequear intolerancia a la lactosa”, observa el doctor Esteban Torres.

Tratamiento:
Lo primero es tratar medicamente la causa. Mucho se ha hablado en el último tiempo de yogures con ciertos componentes que supuestamente disminuyen este problema. Al respecto el doctor Torres aclara: “Los bioactivos son una forma de alimentación funcional en que se usa como vehículo un alimento para aportar en este caso una bacteria que otorgue beneficios a la salud. Uno de los utilizados con mayor frecuencia en la industria alimentaria es el grupo de los lactobacillus, que favorecen el control de la composición de la flora bacteriana intestinal e impiden el sobrecrecimiento de la flora no habitual, estimulan la producción de la enzima láctica esencial para la digestión de la leche y de otros productos lácteos, entre otros beneficios”.

Ejercicio:
Todos aquellos que estimulan el sistema cardiovascular y activan la circulación como natación, caminatas y bicicleta.

Y la cirugía ¿cuándo?

La medicina estética identifica cuatro tipos de abdomen según la ‘clasificación de Matarasso’. Un sistema que considera tres variables: laxitud y calidad de la piel, flacidez del sistema músculo-esquelético de la zona abdominal (firmeza de la musculatura) y cantidad de grasa acumulada.

Tipo I: La piel tiene mínima laxitud y la grasa es variable. El sistema músculo-esquelético posee poca flacidez. “En esta categoría entran las jóvenes que no han tenido hijos, pero que han acumulado grasa.

Tipo II: La laxitud de piel es leve y la grasa variable, hay una pequeña flacidez en la musculatura del bajo abdomen. “A medida que pasan los años la elasticidad se va perdiendo. Por eso es que las mujeres muy mayores a las que les haces una liposucción, le sacas toda la grasa y quedan con la piel arrugada”, explica Saa de la Clínica Enderlaser.

Tipo III:
Moderada laxitud, grasa igualmente variable y sistema músculo-esquelético con mediana laxitud arriba y abajo del ombligo. Hay una guatita más abultada y piel suelta. “A estas pacientes no les puedes hacer abdominoplastia con liposucción, porque si bien a la piel le falta elasticidad, su deterioro no es tanto para cubrir una operación”, señala el doctor Saa.

Tipo IV:
Con piel muy laxa, grasa variable (mayor o menor de acuerdo al IMC), y musculatura con significativa flacidez del abdomen por arriba y por abajo del ombligo. “La gran mayoría de las mujeres de este grupo corresponde a mayores de 35 años que ya han tenido varios hijos. Aquí no funciona la liposucción, porque hay piel sobrante. Hay que operar”, agrega Eduardo Saa.

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