Belleza

Retoques 2010

Cirugía plástica

Por: CARAS

Por Angeles Castillo

Poco invasivas y casi express. Así son las cirugías que piden hoy las chilenas. Procedimientos como el bypass gástrico han traído nuevos conceptos para abordar la estética. El mercado de la plástica se ha democratizado. Los pacientes y las técnicas van variando. El pabellón es otro.

cirujia
La forma en que se está aplicando la cirugía estética en Chile está cambiando. Ya no se necesita un baile de millones de pesos para someterse a un procedimiento, los maridos ya no son los que pagan los retoques de su mujer y hasta la recuperación dejó de ser eterna…

Hasta el pabellón es distinto: cada vez recibe más personas de diversos estratos sociales, que piden resultados naturales y lo más rápido que se pueda, para no faltar mucho al trabajo.

Eso, por parte de los pacientes. Pero también la oferta se ha modificado, y no sólo en cuanto a las técnicas y los procedimientos. Hace un par de meses, de hecho, se gatilló una polémica por los llamados ‘combos de cirugía plástica’ u ‘ofertones’, a propósito de una campaña de descuentos que promocionó la Clínica UC San Carlos de Apoquindo. La promesa resultaba tentadora: ciertas operaciones podían costar entre 30 y 50 por ciento menos durante un periodo determinado. Otras instituciones tuvieron iniciativas similares. La Clínica Las Condes, por ejemplo, durante agosto ofrece promociones con descuentos en liposucción, inyección de bótox en la cara y de ácido hialurónico. También hay otras herramientas de marketing: la Clínica Terré organiza eventos de difusión en los que cada asistente obtiene un voucher para realizarse cualquier procedimiento estético.

Está claro, la tendencia apunta a innovar para encarar en forma moderna al mercado.

¿Por qué la polémica? El doctor Alex Eulufi, miembro titular de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica, opina: “Lo de los ofertones fue bastante discutido y mal visto, porque es difícil distinguir entre lo que es tirar un ofertón y lo que es facilitar el acceso de más gente a la cirugía. La Sociedad Chilena de Cirugía Plástica se desperfilaba con esto de decir yo ofrezco más barato o más caro y tengo más o menos pacientes, como si estuviéramos hablando de algo más económico que médico. Se trata de evitar la publicidad engañosa y no decir cosas del tipo opérese en ésta, la mejor de las clínicas”.

LA CONDUCTA DE LOS CHILENOS QUE OPERAN TAMBIÉN HA VARIADO. A la doctora Marta Inostroza, jefa de cirugía plástica de la Clínica Las Condes, le llaman la atención tres cosas: “Primero, el público ha cambiado porque existen menos prejuicios ante cierto tipo de cirugía plástica: la gente lo habla, lo dice, no le preocupa mucho. Segundo, creo que existe un mercado de mujeres que trabajan, por tanto, son más evolucionadas y pueden pagar ellas mismas su cirugía, a diferencia del público que atendíamos hace quince años, cuando el marido se las pagaba. Tercero, en este momento la cirugía está siendo más accesible porque el mercado lo ha permitido”.

No sólo eso. La doctora Inostroza asegura que los pacientes están más informados y tienen expectativas realistas. Según ella, antes casi era símbolo de estatus tener una nariz que evidenciara la intervención quirúrgica. Hoy, el escenario y la mentalidad son otros. “Hace veinte años mientras más operada parecías, casi te daba nivel, pero hoy la gente se quiere ver natural. Esta área médica se está incorporando a la vida normal porque no va al prototipo de Carlita Ochoa o Adriana Barrientos, con esas pechugas rarísimas. La gente percibe que la cirugía puede y debe ser más aterrizada”, explica.

La edad de las mujeres que consultan también ha cambiado, opina Eulufi: “Antes esperaban a cumplir 70 años, ahora parten a los 45, como promedio, y piden retocarse de la manera menos invasiva posible. Son pacientes que vienen súper informadas en cuanto a la toxina botulínica, a rellenos hialurónicos u otros procedimientos de corta o larga duración”. ¿Y qué pasa con las adolescentes? Continúa el doctor Eulufi: “Intervenir a menores de 18 años es algo esporádico y los cirujanos tenemos reticencia a hacerlo. Yo, si alguien me genera dudas, la mando a la sicóloga para evaluar su madurez. Si me tocara alguna niña que mira esto como quien compra un vestido, no la operaría. Porque si en la cirugía se llegara a presentar alguna complicación, esa paciente no la va a tolerar: fumará, no se va a cuidar, no respetará las instrucciones del posoperatorio y probablemente saldrá a bailar”.

Cerrado el capítulo de la actitud frente al pabellón, un tema de interés permanente son las novedades en términos de técnicas. Algo que ha cambiado muchísimo, según los especialistas, es el tema de la cicatrización. “Hay más conciencia de tratar de reducir las cicatrices, que no sean tan grandes y que no perjudiquen la forma ni el resultado de la operación. Se han mejorado las suturas, su material se perfecciona para que sea más inerte y genere menos reacciones. También la forma en que se sutura es mejor y hasta el manejo posoperatorio se ha afinado, siguiendo el proceso durante todo el período de cicatrización que es, en promedio, de seis meses”, aclara la doctora Inostroza.

Según Sergio Valenzuela, cirujano e instructor asociado del Hospital Clínico UC, los tiempos de cicatrización son más cortos. Si antes un paciente con un lifting pasaba uno o dos meses en recuperación, ahora ese proceso toma de dos a tres semanas. ¿Cómo se logró? “Estas cirugías solían ser mucho más complejas de hacer. Al mejorar eso, la longitud de las marcas hoy es menor”.

Pero el propio doctor Valenzuela reconoce que es imposible saber con certeza cómo evolucionará una cicatriz: “La única forma de orientarnos es mirando huellas anteriores de apendicitis, vacunas o viendo cómo sanan las orejas al ponerse aritos. Pero hasta cierto punto, porque se puede dar, por ejemplo, una cicatriz perfecta de una cesárea que no se repite en una abdominoplastía. En ese caso sólo queda observar la evolución de la marca y recetar pomadas u otros productos. Respecto de las cicatrices-queloides, se sabe que hay zonas con mayor propensión a formarlas, como la cara anterior del tórax y los hombros”.

LAS SUTURAS AUTOSUSTENTABLES DAN UN RESPIRO A LOS PACIENTES del Hospital Clínico UC, donde acaban de llegar: “En lugar de ser lisas, tienen como espinas. En la medida que vas cerrando una abdominoplastía, por ejemplo, esta sutura no necesita anudarse. Tiene la gracia de que se va fijando sola y ahorra un montón de tiempo”, explica Valenzuela.

Otro cambio en la demanda ha sido el boom de los bodylifts, producto de la proliferación de cirugías como bypass gástrico o balón intragástrico. Según la doctora Inostroza, la operación se concibe ahora de otro modo: “Los abdómenes tienen exceso de piel circunferencial, por lo que la técnica clásica de abdominoplastía se ha extendido en forma circunferencial. ¿Qué quiere decir eso? Que antes este procedimiento contemplaba el área que va desde un hueso de la cadera hasta el otro, porque ahí es donde había exceso de piel, sobre todo en las mujeres después del embarazo. Pero cuando bajas cuarenta kilos te sobra piel por todos lados. Así, lo que siempre fue abordado por delante, ahora es abordado en la circunferencia completa del tronco”.

TAMBIÉN HA HABIDO CAMBIOS EN LOS PROCEDIMIENTOS MENOS INVASIVOS. Así lo asegura la jefa de cirugía plástica de la Clínica Santa María, doctora María Teresa Pesqueira: “Respecto a los liftings, han aparecido hilos o aparatitos de piezas que se reabsorben solos en la cara cuando la elevas. En la blefaroplastía (párpados), por ejemplo, ahora a través de la herida metes un aparatito que ingresa al hueso y éste lo absorbe”. El doctor Valenzuela profundiza: “Son mecanismos de suspensión de la ceja que se reabsorben con el tiempo. Por ejemplo, los microtornillos”.

Marco Bravo, especialista de Clínica Indisa, destaca novedades en el lifting facial: “Ahora es mucho menos agresivo. En pacientes más jóvenes, lo nuevo es la ‘técnica de la ola’, que consiste en el estiramiento total de la piel facial hacia arriba, como imitando el movimiento de una ola. Esto marca una diferencia con los liftings tradicionales que eran hacia las orejas y que dejaban a las pacientes con ‘cara de velocidad’”.

El doctor Valenzuela, de la UC, se detiene en las novedades de los rellenos que se están usando, gracias a la técnica del centrifugado. “Antes, la grasa que se extraía del cuerpo se inyectaba directamente. Ahora se centrifuga, se concentra y se obtienen resultados más depurados, porque es agua en un cuarenta por ciento. Por otro lado, en ese material también van células madre que podrían tener beneficios para la piel”.

TEMA APARTE MERECE LA CIRUGÍA ÍNTIMA MASCULINA. El doctor Eduardo Saa, cirujano plástico de la Clínica Enderlaser, explica que está utilizando, todavía de manera experimental, un relleno llamado Aquamid para la zona del pene. Se trata de una aplicación nueva para un compuesto conocido antiguamente: “Se ha usado anteriormente para cirugías en la cara y otras partes del cuerpo. Este tipo de cirugía íntima es un procedimiento único en Chile y los resultados han sido óptimos en un total de diez personas. Sirve para alargar el tamaño, grosor o disminuir la curvatura del pene”, asegura.

Mejoras y cambios que, en general, favorecen al paciente. “Pero hay que entender que esto no es algo cosmético, no es como ir a la peluquería. Estamos hablando de cirugía plástica, en la que se usa anestesia general, que tiene un fin estético, pero con un trasfondo médico. Esto es medicina”, finaliza el doctor Eulufi.

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