Los 10 mandamientos del maquillaje
Belleza
¡Qué lance el espejo y la polvera la que esté libre de culpa! Los expertos muestran tarjeta roja a las faltas más comunes de las chilenas y entregan sus secretos.

Pestañas de muñeca
Pocas saben que las pestañas tienen su raíz a casi dos centímetros bajo la dermis, ¡menos del doble que el pelo normal! Empastarlas como si el rímel fuera un arma de defensa, puede ser el daño más grave contra su debilidad y escasa firmeza. Cuando se alargan a la fuerza, como si se aplicara pasta de muro, inevitablemente se logra un efecto grumoso y falso. El encrespamiento, obviamente con antelación, debe ser suave. “Nada peor que andar con pestañas de muñeca durante el día, aunque de noche puede llegar a ser más aceptable”, dice Joyce Power, la make up artist de L’Oréal Paris. “Si abusaste y ya no hay vuelta atrás, existen pinceles que en su punta tienen un cepillito con el que se consigue separarlas y quitar el exceso de máscara. Ojo, está confirmado que encresparlas con la ayuda de una cuchara es menos agresivo”, añade la experta.
Mimo o piel roja
La base de maquillaje no es para tener una piel más pálida, ni tampoco para andar por la vida como recién salida de una sesión maratónica de solarium. El color se debe escoger de acuerdo al tono natural del escote y así corregir imperfecciones. Nada más. El error de las chilenas es que insisten en usar aquel intenso velo de tierra de la India, de manera pareja y uniforme. Para hacer más evidente la falla, parecen no tenerle miedo al efecto cisne: se olvidan por completo del cuello que termina blanco como la leche. Distinto es cuando, después de tomar sol, el cuerpo queda bronceado y la cara más blanca debido al filtro solar. “Ahí se hace necesaria una base más oscura para no parecer mimo”, dice Carolina Riffo, maquilladora y trainer manager de MAC. Aconseja: “Siempre difuminar hacia los extremos: orejas, nacimiento del pelo y cuello”. De lo contrario, la cara se verá como si fuera prestada o de terror.
Cejas a lo Marlene
Son el marco de los ojos, un arco que da solemnidad y misterio a la mirada. Depilar las cejas al extremo es una brutalidad sin nombre, peor aun si las dejan como una exigua línea que parece un dibujo con plumón a mano alzada. “Distinto es sacarse los vellos que desordenan el camino natural”, dice Joyce Power de L’Oréal Paris. Y continúa: “Si ya se cometió falta grave, hay que utilizar un poco de sombra oscura para rellenar, pero nunca el lápiz delineador”. Nada más atemporal que las cejas a lo Marlene Dietrich.
Efecto Heidi
Oscurecer los pómulos, haciendo el gesto de chuparse las mejillas al momento de pasar la brocha con rubor, no logra otra cosa que dejar una extraña mancha transversal con tan sólo gesticular o sonreír. Carolina Riffo de MAC aconseja: lo ideal es aplicarlo con pinceladas suaves y ascendentes desde el mentón hacia las orejas. La elección del color es otro punto que se debe tener presente. Jamás cobrizo o café. “Uno se ruboriza en tonos más rosados o rojizos para darle al rostro un aspecto saludable y fresco. Siempre debe ser suavemente con una brocha pequeña y redondeada y así no quedar con los pómulos como si fueran manzanitas a lo Heidi”, concluye.
Sombra aquí, sombra allá…
El efecto arco iris está reservado sólo para el maquillaje dramático o los shows de burlesque. La elección del color para dar expresión a los párpados amerita tiempo y muchas pruebas. “Las armonías cálidas, como marrones, naranjos y cobrizos, les asientan a morenas y trigueñas. Mientras que las tonalidades más frías, como violetas, azules y celestes, están reservadas para las rubias o las mujeres de piel muy clara”, establece Alberto Lerda. Si la rubia insiste en usar gamas tierra, lucirá permanentemente acalorada. “Y si la morena quiere aplicarse sombras celestes, a los cuarenta minutos sus ojos se verán como si tuvieran ojeras o moretones”, sentencia el experto de Natura.
Bases de estuco
El gran error de las mujeres que están cerca de los cuarenta es querer disimular arrugas con una base penetrante y pastosa. ¡Todo lo contrario! “El producto se concentra en los surcos y hará más evidente una piel agrietada y sin elasticidad”, explica María Angélica Villarroel, maquilladora internacional de Dior. Es mejor un producto ligero. “Lo mismo sucede con el abuso de polvos matificantes o bronceantes, peor si son muy oscuros y mal aplicados en zonas como mejillas o escote. Estos sirven solamente para dar un ‘velo’ de sol”.
Labios plastificados
Antes de usar un labial hay que tener la certeza de que los labios están sanos e hidratados. Imperdonable aplicar el rouge como si fuera, además de una fuente de color, un bálsamo para refrescar la sonrisa. Rápidamente el efecto craquelado se hará evidente. “Otro pecado es que las chilenas tienden a no definir bien los bordes de la boca: lo recomendable es un delineador del mismo color del labial, o al menos parecido”, dice Rosario Valenzuela, make up partner de Yves Saint Laurent. El lápiz no se debe usar como si estuviéramos haciendo un dibujo, sino que marcando el borde con ligeros movimientos hacia el interior. Luego viene el rouge ¡jamás al revés! Los famosos brillitos no están diseñados para empapar la boca completamente, sino para usarlo en las zonas del centro y en cantidad moderada. “Esas bocas jugosas y plastificadas son para salir huyendo”, dictamina.
Ojos v/s boca
Nunca deben pelearse el protagonismo. Una mirada recargada de sombras, delineador y máscara de pestañas, acompañada de una boca rebosante y colorada es ir de payaso por la vida. Hay que buscar el equilibrio. Si los ojos están maquillados, los labios pasan a segundo plano y viceversa. ‘‘Casi todas tienden a potenciar cada uno de sus rasgos y eso es aniquilante”, asegura Alberto Lerda, make up artista de Natura Chile. Para dar volumen natural a las pestañas hay que pasar el cepillo primero en forma de zigzag y luego seguir hacia las puntas ascendentemente. Esperar que la máscara seque y después repetir la aplicación, de lo contrario la humedad de la primera pasada vuelve las pestañas pesadas, grumosas y caídas”. Los labios deben ser más discretos. “Basta con un labial suave o algo de brillo. Más, es simple mal gusto”.
La delgada línea roja
No existe peor aberración que acentuar los labios delgados con un labial oscuro y parejo. “Lo único que se consigue es marcar una boca que está lejos de ser voluptuosa”, dice Rosario Valenzuela make up partner de Yves Saint Laurent. Se verá como una línea desabrida. La forma de evitarlo es aplicar tonos más claros. “Puede ser damasco o rosa y tal vez un leve toque de un color más encendido, sólo al centro”. Por el contrario, si los labios son demasiado grandes y se busca disminuir proporciones, nunca hay que delinearlos… A menos que sea con la misma base del resto de la piel.
Dormir con maquillaje
Una tortura, una suerte de barricada que tapa poros e impide la correcta oxigenación de la piel. “He visto con horror cómo muchas mujeres duermen con el maquillaje puesto y lo eliminan, al día siguiente, en la ducha”, denuncia María Angélica Villarroel, maquilladora internacional de Dior. Como si no supieran que durante las horas de sueño es cuando la dermis descansa y recupera elasticidad. Y añade: “Es una brutalidad, sobre todo considerando que existen productos desmaquillantes que a través de un solo gesto, y en menos de un minuto, limpian y tonifican”.

