Se llama Life Smartphone y se ha convertido en viral gracias a las más de cuatro millones de visitas.

En pocos minutos parodia la vida de los adictos al celular. Los retrata encorvados, siempre mirando la pantalla, por lo que sus acciones en la vida real suelen ser torpes. 

Nomofobia, diógenes digital, llamada imaginaria, síndrome del doble check, cibercondria, cibermareo o whatsapitis, existen mil formas para denominar este comportamiento. Y lo que resulta aún más paradójico es que a través del celular han venido algunas de las soluciones para curar este síndrome. Por ejemplo, un grupo de chilenos creó una aplicación que permite huir de las aplicaciones. Se trata de “Salir”, una app que mantiene el celular en modo apagado por un cierto tiempo para poder compartir con amigos o trabajar sin interrupciones.

Para los menos radicales, existe Checky, la app que permite monitorear cuántas veces al día revisamos el celular. La idea de la app es dar a sus usuarios un conocimiento más acabado de los hábitos de uso de sus smartphones, permitiéndoles  controlar su uso en caso de que consideren que están demasiado dependientes. 

En tanto, la Universidad de Bonn, en Alemania, desarrolló una aplicación gratuita llamada Menthal, que permite a las personas medir cuánto tiempo pasan en sus teléfonos y cuáles son las aplicaciones que más utilizan. Los investigadores la crearon con el fin de analizar los patrones de comportamiento del uso de celulares. Por eso, la app envía los datos de interacción de los usuarios de forma anónima a un servidor, donde un grupo de expertos se encargan de estudiar las pautas de navegación. Porque este nuevo comportamiento vale la pena estudiarlo para corregir sus consecuencias… o para darnos cuenta de que tal vez estamos exagerando.