Google Glass, las gafas biométricas, son el proyecto icono  de esta tecnología. Microsoft, en tanto, está desarrollando un dispositivo para ayudar a personas ciegas. Se trata de una diadema que capta información del entorno gracias a sensores ubicados por toda la ciudad, luego la información es transmitida a través de un audífono.

Buscar la utilidad y ser prácticos no es un atributo que pertenece sólo a las mujeres y hombres modernos. Los actuales wearables son la guinda de la torta de una búsqueda que comenzó desde el inicio de la historia. Probablemente el primero de tomo y lomo es el anillo ábaco creado en China durante la dinastía Ming. Fue la solución que en ese momento se encontró para desplazarse y poder sacar cuentas sin la necesidad de acarrear un pesado artefacto. Más adelante en la historia, el hombre decidió que no quería depender del reloj de la plaza pública o del que estaba colgado en la pared de la casa para poder saber la hora, y así nació el reloj pulsera.

Ahora, gracias a los avances de la tecnología los wearables no sólo se ocupan de un problema, también son capaces de medir y calcular un sinnúmero de variables para solucionarnos la vida a través de mayor información. En términos comerciales son los smartwatch y las smartbands los que han dado el puntapié inicial a la masificación de esta nueva forma de vestir la tecnología. Son, además, dispositivos que se complementan con los teléfonos inteligentes.

Es el caso del smartphone  Xperia Z2 y la Smartband, ambos de Sony. El teléfono cuenta con una una pantalla full HD de 5,2 pulgadas, 3 GB de RAM y soporte para redes 4G LTE. Realiza grabaciones de vídeo en resolución 4K, es resistente al agua, por lo que no es un problema hacer una llamada, contestar un mensaje o cambiar la música bajo una lluvia torrencial. 

El smartphone forma una mancuerna perfecta con la SmartBand, que está compuesta por una pulsera de diseño minimalista y la unidad Core que tiene un sensor que permite llevar un registro de la vida diaria: cuántos pasos das, las calorías que gastas, o mientras duermes registra tus movimientos y calcula el ciclo de sueño. Y gracias a la alarma inteligente identifica cuándo es el mejor momento para despertarte, y lo hace a través de una vibración.

La Smartband se conecta al Xperia Z2 a través de bluetooth, así al recibir una llamada o una notificación, la pulsera avisa vibrando. Y cuando estás fuera del alcance del teléfono, guarda la información de todo lo que haces y luego lo traspasa al smartphone.

Uno de los puntos altos de la interacción entre el smartphone y la pulsera inteligente es la aplicación Lifelog porque gracias a ella no sólo tienes el registro de datos sino que puedes poner objetivos, estudiar tus hábitos y planificar. Lo que permite, en definitiva, ordenar y mejorar la calidad de vida.