En un mundo como la industria tecnológica que ha estado dominado por los varones desde su inicio, Isaacson en su último libro Los Innovadores —que cuenta la historia de los pioneros de Silicon Valley— decidió hacer justicia e incluir a Grace, la ingeniera que escribió el primer manual de programación de la historia y perfeccionó muchas de las funciones básicas de los computadores.

La historia de Grace Murray Hopper llegó justo cuando el gobierno de Estados Unidos intenta dar con la solución para que más mujeres decidan estudiar ingeniería. El problema es que la industria tecnológica tiene muchos puestos disponibles pero hay muy pocos ingenieros. Y un dato no menor: del total de ingenieros en el mundo, sólo el 14% son mujeres. Muchas jóvenes podrían acceder a un mejor futuro si se decidieran por estas carreras, entonces ¿por qué no lo hacen? De acuerdo con especialistas hay un gran muro que derribar: la creencia instalada desde hace siglos de que la mujer sólo es buena para las humanidades. Pero hay ejemplos que demuestran lo contrario: Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook; Marisa Mayer, CEO de Yahoo! y Susan Wojcicki, CEO de YouTube. La primera economista, las otras dos ingenieras. Las tres brillantes.

Incentivar a las mujeres para que ingresen al mundo de la ingeniería y tecnología es una tarea que se están tomando en serio algunas universidades norteamericanas que han creado programas para captar el talento femenino. También han surgido otras instancias como Girls who code (Chicas que programan), la organización que va a las escuelas y enseña a las niñas a programar. En Chile, existe Girls in Tech que da visibilidad a mujeres que están en la industria tecnológica.

Y hay otras iniciativas que buscan cambiar patrones a un nivel más básico: Debbie Sterling, una ingeniera mecánica de Stanford, creó Goldie Blox, un kit de construcción para niñas de 4 a 9 años. La caja viene con ruedas, ejes, bisagras, poleas y engranajes para crear proyectos y estimular la creatividad de las niñas. Pronto agregarán circuitos y programación. Todo para que las más pequeñas conozcan un mundo que también les pertenece.