La usaba los siete días de la semana, creo que unas 16 horas diarias. Descargué cuanta app encontré interesante: revistas, diarios (leer los matutinos en una tablet es una comodidad divina), juegos, series y películas con una calidad de maravilla. También herramientas para ‘enchular’ fotos y videos, todas las redes sociales, si hasta LinkedIn tenía metida ahí. Pero lo principal es que este equipo se transformó en mi gran partner laboral.

Por eso no me sorprenden los resultados que entregó un reciente estudio de Intel sobre el consumo de tablets entre los chilenos. Hace varios meses los computadores de bolsillo entraron fuerte a nuestro país y cubrieron un espacio que ni el teléfono o el computador habían llenado. Si en algún minuto estos dispositivos fueron catalogados como los “eternos segundones”, ese cruel adjetivo cambió gracias a las amplias opciones de conectividad que fueron desarrollando con el tiempo.

¿Para qué usamos las tablets los chilenos?
Según Intel, un 66 por ciento la utiliza para comunicarse por correo electrónico, mensajería y otras apps sociales. Hay un 59 por ciento más artístico que las prefiere para capturar imágenes, un 53 por ciento graba videos con ellas y existe un 59 por ciento fanático de etapas y desafíos que usa las tabletas para jugar en línea. La gran mayoría, además, busca equipos finos y ligeros.

Así como hay varios usuarios, también existe una amplia gama de equipos: hay tabletas de alto rendimiento enfocadas en aquellos consumidores de información de gran definición, las hay con teclado incorporado (tipo dos en uno), ideal para los que trabajan o les gusta la idea de crear contenidos, y están las tabletas estilo corporativo, orientadas para los que necesitan potencia y compatibilidad al momento de hacer negocios en cualquier lugar del mundo.

El mercado creció, y a lo grande. De seguir en esta línea nos acercaremos en poco tiempo a lo que está ocurriendo en Inglaterra, donde los niños de tres y cuatro años cambiaron el chupete por la tableta. Según el estudio anual de Ofcom, al menos un 28 por ciento de los infantes juega con una en casa.

Pero, como siempre ocurre con la tecnología, ya estamos quedando out… porque lo nuevo se llama phablets (móviles de pantalla de 6 pulgadas). Ya en 2011 Samsung puso en el mercado el primer Galaxy Not con una pantalla de 5,2 pulgadas que era casi para la risa. Pero en dos años ocurren muchas cosas, así es como desde octubre ya se encuentra a la venta en nuestro país el Samsung Galaxy Note 3, un smartphone con una amplia pantalla de 5,7 pulgadas, capaz de funcionar con LTE 4G y con un peso de solo 168 gr. ¿Valor? $ 499.990. En esta línea no hay que subestimar lo que presentó el asiático Huawei, con el Ascend P6. Tiene una pantalla de alta definición de 4,7 pulgadas y cuesta $ 249.990. Para los fans de Sony, está el Xperia Z Ultra, un teléfono de 6,4 pulgadas de pantalla, maravilla que llega por estos lados los primeros días de diciembre. La gran ventaja es que todos estos equipos combinan lo mejor de la tableta y el teléfono, pero a un menor precio… Aunque ese tema ya da para otra columna.