Brasil vive hoy una de sus mayores crisis económicas y políticas de la historia. Y es que la realidad que vive hoy el gigante de Sudamérica no era posible de prever, quedando además la sensación de que no se puede confiar en ninguna figura política.

En este contexto, la economía enfrenta una dura recesión que afecta a prácticamente todas las industrias. La bancaria se ve afectada, pero sólo con una baja de un 20% de sus utilidad respecto al año anterior. Realmente sorprende cómo este complejo escenario sólo merma un poco la utilidades, pero en ningún caso genera pérdidas.

La dinámica de esta industria fue analizada hace poco más de 3 años por David Vélez, emprendedor de origen colombiano y fundador de Nubank.

Nubank es una start up que tiene por objetivo competir directamente con los bancos brasileros con una tarjeta de crédito morada que apunta selectivamente a un público solvente. La principal diferencia de Nubank respecto de los bancos es que ofrece una atención de cliente increíblemente rápida y simple a través de todos sus canales digitales. No tiene absolutamente ninguna sucursal física. Todo se resuelve a través de e- mail, Facebook, Twitter o la aplicación móvil en cosa de segundos. Además el lenguaje utilizado es cercano y coloquial, por lo que se parece más a la conversación con un amigo que a una interacción con el call center de un banco.

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Pero hasta aquí, la historia de Nubank es sólo la de un banco que atiende mejor a sus clientes. Lo realmente sorprendente viene aquí. Dada su eficiencia en costos, Nubank ofrece hoy tasas un 50% menores a las que ofrece la banca tradicional. Por lo mismo, ya hace un año tenían una lista de espera de más de 1 millones de personas que solicitaron la tarjeta.

A fines del año pasado Nubank cerró una ronda de inversión por 80 millones de dólares, transformándose en la empresa fintech que más dinero ha levantado en todo Latinoamérica. Lo más sorprendente es que su primera ronda la levantó sólo con una muy buena presentación.

Por su parte, David Vélez, el fundador, estudió ingeniería en Stanford y además hizo su MBA en la misma institución. Además, fue partner en Sequoia Capital, uno de los principales fondos de capital de riesgo en Silicon Valley. Por último, fue director de Despegar.com, una de las pocas startups latinoamericanas que han alcanzado una valorización de 1.000 millones de dólares.

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